domingo, 23 de junio de 2013

Capítulo 6 | Does He Know?



Viernes, 15 de febrero

     Los chavales de la tienda llegaron cerca de las nueve de la mañana. Lo había olvidado de tal manera que tuve que abrir en pijama y con cara de haberme pasado una semana entera sin dormir. Eran dos chicos jóvenes, con cuerpos trabajados y un acento escocés bastante marcado. Me instalaron todo lo que había comprado el día anterior, incluido un enorme iMac. Cuando se marcharon, me senté en el sofá y contemplé a mi alrededor. Sí, el apartamento era muy grande. Sí, el apartamento era muy lujoso. Y sí, era un desastre.
     Uno de mis defectos era el desorden y no hacía falta más que mirarlo. Tenía restos de comida sobre la mesita del salón, mi ropa y zapatos estaban tirados por el suelo de mi cuarto y la encimera de la cocina tenía más comida esparcida que mármol.

          «Se me ha olvidado que hoy venían a instalarme los electrodomésticos y los he tenido que abrir en pijama y con una cara similar a la tuya de ayer»

          «Y por cierto, vuestras fans se me están echando encima por internet. Qué emocionante»

     Se lo envié a Harry y me puse en pie. Era el momento de recoger.
     Coloqué la ropa y los zapatos que estaban limpios e hice tres lavadoras con toda la ropa sucia que había usado a lo largo de las últimas dos semanas. Cambie las sábanas y me entretuve un buen rato para cambiar la tela de la funda nórdica. Pasé la aspiradora, fregué los suelos y pasé una bayeta por los cristales. Planché toda la ropa que la secadora me iba dando poco a poco y me las apañé para guardarla en el armario.
     Cuando terminé todas las tareas, el apartamento olía a desinfectante de limón, limpiador de madera y ambientador con olor a suavizante. Cogí el móvil y me dejé caer sobre el sofá.

          «HAHAHAHAHA. Eso es el karma, Wells. Los vengadores serán vengados» 

     Solté una risita por lo bajo y sujeté el móvil firmemente, pensando en qué podría responder a Harry. 

          «Creo que has dado la vuelta a ese cliché» 

     Giré el iPhone entre mis dedos y pensé en papá. Las cosas habían pasado demasiado rápido aquel día que había salido huyendo de Madrid en el jet privado de Wells Records.
     Aunque él pensara que no me importaba en absoluto lo que pasaba en su ambiente, estaba equivocado. Estaba al tanto de todo lo que ocurría en España.
     Dos nuevas artistas —Birdy y Colbie Caillat— habían firmado con Wells Records y sus respectivos álbumes de estudio se publicarían en cuestión de meses. También iba a invertir en una película de acción en la que iban a participar Brad Pitt, Ryan Reynolds y Eva Greene.
     Wells Clothes había obtenido un veinte por ciento más de beneficio que el semestre anterior y había ganado un 0,7 por ciento más de cuota de mercado. Iba a abrir una nueva franquicia en China y estaba en medio de diversos acuerdos económicos.
     Chad había empezado semanas atrás el rodaje de la película de acción con la que compartía cartel con Jude Law. Para enterarme de aquello tampoco tuve que indagar mucho; pude leerlo en su twitter. Había tenido la tentación de mandarle un mensaje directo, finalmente me negué a ello.
     De Madison no sabía nada. Absolutamente nada.
     Estaba desaparecida.


     Terminé de comer, me tumbé sobre el sofá y puse la televisión. Estaba tan agotada que no sentía las piernas y me dolía la espalda. Empecé a hacer zapping cuando me sonó el móvil.
     — ¿Sí?— contesté sin mirar la pantalla.
     — ¿Tienes alguna noticia?
     Mierda.
     No quería hablar con ellos. No quería saber nada de ellos en aquel momento. Las cosas iban demasiado bien, no quería que fueran ellos los que las destrozaran. Se me tensaron todos los músculos y una extraña y desagradable sensación me oprimió el pecho.
     — No.
     — «Harry Styles y Emma Wells juntos en Londres»— leyó aquella estúpida voz por teléfono—. Sales en la portada de QMD. Y Styles contigo.
     La QMD era la Qué Me Dices. Una revista de cotilleos que la GQ, al tener tal recibimiento en el mercado, había comprado por medio de una opa hostil.
     Tenía la sensación de que mi corazón había sido sustituido por cientos de cuchillos y éstos se me clavaban con fuerza contra el pecho. La sangre había sido sustituida por adrenalina y comenzó a correr veloz a través de mis venas.
     — Vale, sí— alcancé a decir—. ¿Y? Firmé un contrato. No firmé nada que los involucrara a ellos. No pienso darte información. Eso también me afectaría a mí.
     — Tenemos un contrato, Wells.
     — Lo sé— respondí cortante—. Yo lo firmé. Y te recuerdo que una de las cláusulas decía que la empresa de outsourcing no obligaba a la empresa cliente a escribir nada sobre un tema concreto. También era un contrato de prueba que extinguía a los nueve meses si alguna de las partes contratantes no deseaban renovarlo.
     — Impresionante— contestó él—. También ponía que se exigen al menos tres noticias en lo que el contrato perdurara, en este caso del dieciocho de enero hasta el dieciocho de octubre. Llevas un mes allí y no has mandado una puta mierda.
     — Ya te mandaré algo.
     — No, Wells— negó—. Creo que no has entendido nada de esto. Acordamos que la empresa cliente podría tener libertad de su trabajo siempre y cuando lo hiciera. Nosotros dijimos que no íbamos a interferir en ello. Ahora bien; la QMD ha publicado esa noticia. Nosotros queremos algo y ya nos encargaremos de mandarlo.
     — Tendrás algo dentro de un mes— dije.
     — Cíñete al contrato— me advirtió—. Cíñete al contrato y todo irá bien.
     Colgaron.
     Me levanté del sofá. Estaba pálida y vacía. Salí a la terraza, aunque tampoco podía ver nada. No podía pensar en nada. Estaba en blanco. En mi cabeza había una batalla muy importante entre mi contrato y los chicos. ¡No quería enviar una noticia sobre sus trapos sucios! Tenía que encontrar algo sobre lo que escribir. Tenía que encontrarlo y debía hacerlo con urgencia si no quería meterme en un asqueroso lío.
     Agité la cabeza. Necesitaba salir de casa. Me sonó el móvil de nuevo. Un mensaje de Harry. 

          «Chances de Five for Fighting» 

     Ignoré su mensaje.
     Necesitaba salir; necesitaba comprar. 
     Era una compradora compulsiva. Necesitaba ir de compras. Era mi manera de desconectar de todos los problemas que me perseguían. No quería pensar en los éxitos de Wells Records ni WC; tampoco en las películas de Chad y mucho menos en la desaparición temporal de Madison. Quería y necesitaba una tarde entera para mí misma.
     Quería ser feliz y solo en la ropa —al igual que en los libros— encontraba cobijo.
     El día era bastante agradable aunque las temperaturas no eran muy altas. Me puse unos leggings grises de Adidas, unas Asics, una camiseta, una chaqueta vaquera, y salí de casa con un enorme bolso al hombro sin molestarme en echar una mirada al espejo.
     Cogí el coche y quince minutos después, aparqué en el parking del centro comercial de Westfield. 
     En el fondo, a todos nos gustaba pensar que éramos fuertes. Que íbamos a poder con todo lo que nos viniera encima, que pudimos con lo de ayer y que podríamos también con lo de mañana. Pero más en el fondo, sabíamos que eso no es verdad. Cerré los ojos y apoyé la cabeza en el asiento. En el coche estaba sonando By Your Side de Tenth Avenue North y esperé a que terminara. Cuando la canción finalizó, apagué el motor y salí del coche pisando fuerte.
     O al menos, todo lo fuerte que mis deportivas me permitieron.


     Tras varias horas en el centro comercial, me senté en la cafetería italiana de lujo Ca'Puccino. A mis pies tenía decenas de bolsas, entre ellas había de Dior, Louis Vuitton, Zara o Prada. Saqué Inferno de Dan Brown y comencé a leer mientras me tomaba el café. 
     Los murmullos eran silbidos distorsionados a mi alrededor y el mundo se oscureció. Solo podía vislumbrar las letras del libro. Varias chicas me interrumpieron para pedirme una foto a lo largo de la tarde.
     Al cabo de una hora me había tomado varios cafés y había leído un puñado de páginas. Estaba tan a gusto, tranquila y relajada que no quería levantarme de allí.
     Hasta que una voz conocida me llamó.
     Me giré y vi a Zayn venir hacia mí con varias bolsas de una mano y de la otra llevaba a una joven con el pelo rubio platino y las puntas de un fuerte rosa chillón, unos serenos y asombrosos ojos azules y cara de niña pequeña. Iban con dos enormes guardaespaldas.
     — ¡Emma!— gritó Perrie al verme.
     — ¡Oh, Dios mío!— exclamé. Me levanté y nos fundimos en un fuerte abrazo. ¡No podía creer que la Perrie novia de Zayn fuera aquella Perrie!—. Qué fuerte.
     — ¿Os conocéis?— Zayn enarcó una ceja y ella soltó una risita.
     — Sí— asintió con la cabeza y me dio la mano. Llevaba sin verla durante más de dos meses—. El grupo está con Wells Records. Arthur me la presentó antes de que empezáramos a salir. Lo que no me puedo creer es que la Emma de la que tanto me has hablado fuera la misma Emma a la que yo conocía.
     — Esto es increíble— dije sonriendo y la volví a abrazar—. Hemos quedado varias veces para ir de compras. Hace un tiempo me habló de que le gustaba un chico, así que he de suponer que ese chico es Zayn. Enhorabuena, lo has conseguido— la golpeé el hombro.
     Perrie sonrió.
     — Ni siquiera voy a preguntar para qué has venido— Zayn miró la gran cantidad de bolsas que descansaban en el suelo—, puedo deducirlo.
     — Necesitaba salir de casa— me encogí de hombros—, no puedo estar tanto tiempo dentro de cuatro paredes. Igualmente, esto es muy fuerte— repetí una vez más—. No hemos coincidido desde aquella salida nocturna por la Milla de Oro y coincidimos aquí.
     — Casualidad— propuso Zayn, sonriendo.
     — No creo en la casualidad, ni...— empecé a decir.
     — Ni tampoco en el destino— me interrumpió ella—. No sabes, cariño— miró a Zayn—, la de veces que dice eso. Tendréis que acostumbraros a ello.
     — Ya me he enterado de que ayer pasaste la tarde con la pequeña Lux y él— se echó a reír y me lanzó una miradita incisiva—. No pierdes la oportunidad.
     Perrie se echó a reír
     — Harry le enseñó las fotos— me susurró al oído y se agarró a mi brazo—. Es un fantasma. Necesito mantener una pequeña conversación con Emma— le dijo—. Si no te importa, tengo que ir a Zara a comprarme unos pantalones. Tómate algo y cuida de sus bolsas. Ahora vengo— le dio un sutil beso en los labios y me sacó fuera de la cafetería.
     Él se puso unas gafas de sol y una gorra, soltó una palabrota y se sentó en mi mesa. Uno de los guardaespaldas se quedó con él.
     El otro vino con nosotras.


     Habíamos entrado a Zara. Perrie quería hablar conmigo pero, sin embargo, la veía decaída. Quería hablar sobre algo pero no sabía cómo empezar.
     — ¿Qué ocurre?
     — Es Zayn— se detuvo y resopló, con un vestido negro de cuero en la mano—. Me preocupa que fume tanto, Emma. Él se cree que soy idiota y no lo sé, pero también le da a los porros cuando está con Louis. Sé que quiere dejarlo y es digno de admirar, pero no tiene la suficiente fuerza de voluntad. Por más que se lo digo…
     — Caramba— la interrumpí y tragué saliva—. Tampoco sé qué decirte. No he salido nunca con un fumador. Ya sabes que a mí el tabaco me da un pelín de asco— hice una mueca y busqué la talla treinta y seis de unos vaqueros—. ¿Todos fuman?
     — No, no— negó con la cabeza—. Zayn el que más. Liam y Louis de vez en cuando para liberar tensiones. Los otros dos ni lo tocan. Eso sí, el alcohol es otro mundo.
     — ¿Beben a menudo?
     — Solo cuando salen de fiesta— cogió un top negro y lo miró—. Esto te quedaría de lujo.
     — No me gusta ese escote— fruncí el ceño.
     — Una lástima— sonrió—. Los chicos son muy tolerantes con el alcohol, especialmente Niall. Se desmadra cada vez que hay alguna fiesta.
     Solté una carcajada y ella se rió.
     — Tendrás que acostumbrarte a sus fans— me advirtió— porque es una verdadera locura—. De repente se le iluminaron los ojos—. ¡El bolso que quería!
     Después de que lo cogiera, nos quedamos dando vueltas por la tienda como dos pequeñas huerfanitas sin saber dónde ir, caminando entre ropa, zapatos y complementos. El guardaespaldas iba a menos de un metro de nosotras.
     — Los chicos hablan mucho de ti, ¿sabes?— comentó mientras miraba la talla de un vestido de color crema corto.
     — Eso es bueno, espero.
     — Eso es indudablemente bueno— dijo ella—. La verdad es que es genial que haya otra chica en el grupo. Solo estamos Danielle y yo. Sería fantástico que te unieras— comenzó a explicar—. Niall tiene un rollo esporádico con una chica que conoció hace algunos meses en una fiesta. Nada serio, pero no hay quien me quite que él y Demi tienen una relación secreta.
     — ¿Demi?— pregunté de repente—. ¿Demi Lovato?
     — La misma— afirmó—. Louis está pillado por una con la que se cruzó por la calle en Mánchester y quiere encontrarla. Una completa locura. Idónea para un filme.
     — Y Harry...
     Perrie me miró divertida.
     — Harry es un pequeño rompecorazones— afirmó—, pero cuando se enamora, se enamora de verdad. Esa es la razón por la que sus relaciones nunca duran más de tres meses. Cuando he estado con ellos, siempre dice que si alguien le gusta de verdad, no tendría problema en comenzar una relación— explicó—. Dice que le gustaría poder compartir sus vivencias con una chica que le apreciara.
     — Muy profundo.
     — Sí— asintió—. En realidad, Harry es más maduro de lo que parece. Sería genial que tú y él...— se detuvo en medio de la frase y se echó a reír—, ya sabes.
     — Sí, lo sería— repetí en un murmuro.
     Me lanzó una mirada con una expresión que no logré captar.
     — No sabe aún nada de ti. Estoy segura que sabrá valorarte. Eres… perfecta para él— dijo—. Y él es tan buen chico que a veces resulta tremendamente surrealista e inverosímil.
    Después de que pagáramos, Perrie se detuvo en la entrada del Zara.
     — Espera Big Mike— detuvo al guardaespaldas, cogió su móvil y lo dio la vuelta—. Selfie con Emma Wells— vimos la foto y ella sonrió—. Con esa sonrisita te das un aire a Skandar Keynes que lo flipas. Ésta va…— me sonó el móvil—, a twitter. Mencionada y subida.
     La había subido con un divertido «Shopping time». Me reí. Cuando llegamos a la cafetería donde habíamos dejado a Zayn, estaba en la silla con su iPhone entre las manos, con cara de pocos amigos, conversando con el otro guardaespaldas. Alzó la vista.
     — Ya era hora— gruñó—. Me duele el trasero.
     Perrie me prometió que me presentaría también a Danielle, la novia de Liam, y quedamos en volver a vernos otro día para ir de compras con ella.
     Las cosas iban viento en popa.


     En cuanto llegué a casa me deshice de toda mi ropa y me tiré al sofá.
     Puse la BBC Three y empecé a cenar. Varios minutos después, me quedé anonadada y no pude evitar levantarme por la sorpresa. La presentadora comenzó a hablar mientras una foto del coche de Harry se veía de fondo en la pantalla gigante que había en el plató. Era la foto que nos hicieron los papparazzi al pasar delante de ellos la tarde que salimos con la pequeña Lux.

          «Hoy tenemos una muy buena noticia; el joven Harry Styles, miembro menor de la boy-band juvenil One Direction, parece que ha encontrado el amor. ¿Será otra de sus muchas relaciones o habrá consolidado por fin un romance?» 

     La pantalla se puso en negro y comenzó el reportaje. Empezó a sonar What Makes You Beautiful de fondo.

          «Harry Edward Styles, el más conocido por ser el rompecorazones por excelencia de la boy-band del momento One Direction, parece haber encontrado a una nueva compañera de aventuras con la que compartió, hace algunos días, una tarde romántica por Londres» 

          «La alarma saltó hace unos días, cuando el joven cantante subió una foto a su página de Instagram» pusieron en pantalla la foto que nos habíamos hecho en su coche. «Se trata de la joven Emma Wells, hija pequeña del productor internacional Arthur Wells. Ambos disfrutaron de una tarde de compras por la ciudad en la que se les vio en una actitud muy cariñosa en compañía de la hija de la estilista del artista»

     Salió un vídeo de muy mala calidad en la que se nos podía ver en el interior del oscuro Land Rover; yo estiraba la mano y le limpiaba las comisuras de la boca. El recuerdo provocó que me estremeciera 

          «Emma Wells es una chica natural y espontánea. Tal y como afirman sus más allegados, hace las cosas sin pensar en las consecuencias. Es alegre y divertida, y no tiene ningún reparo en mostrar su opinión. Es un espíritu libre y no le gusta que la controlen. Es apasionada con lo que hace y vive cada día como si fuera el último. ¿Será eso lo que habrá robado el corazón a Harry Styles?»

          «Emma Wells ha declarado en varias entrevistas que no busca el amor, simplemente deja que llegue a ella» 

     Entró en pantalla una entrevista que me hicieron algunos meses atrás. Cada vez que me veía en aquella clase de programas, no podía creer que la joven de la pantalla fuera la misma que lo veía desde el salón. ¡Era totalmente surrealista! 

          «Estoy bien. Me siento feliz y contenta» salía diciendo en la entrevista. «No permito que las cosas me desborden e intento tomármelo todo con un poco de calma. Vivo el día a día y disfruto de las cosas que me va brindando la vida» 

          «¿Cierras las puertas al amor?» preguntó el entrevistador. 

     Era extraño —no solo el hecho de verme a mí misma siendo entrevistada en la pantalla— que además tuvieran que doblarme del español al inglés con una voz que no se correspondía en absoluto con la mía. 


          «Creo que jamás he cerrado las puertas al amor» había afirmado yo. «Siempre es emocionante estar con una persona con la que poder compartir experiencias» 

          «¿Cómo sería tu hombre ideal?» 
la voz que doblaba al entrevistador era de lo más horrible. «¿Tendría alguna de las cualidades de tus antiguas parejas?» 

          «No hay un hombre ideal, simplemente un hombre adecuado a las necesidades de cada chica. Especialmente, creo que el hombre adecuado es aquel que te haga sentir orgullosa de quién eres. Eso es lo más importante» había respondido. «Yo solo pido que sea alguien sincero y optimista, alguien que me haga reír y me quiera. Necesito a un hombre que sepa valorarme y me haga vivir cada día como una nueva aventura» fue lo último que pusieron de mi entrevista.

          «Harry, por su parte, no ha querido hacer declaraciones ante los medios. Por ahora, Emma y él no son más que amigos pero, ¿hay algo más?. El cantante menor de One Direction, que parecía cómodo al lado de Emma Wells, no ha comentado nada sobre el tema en su página de twitter»
 volvió a decir la reportera, emitiendo esta vez algunos vídeos de Harry durante alguna entrega de premios y alfombras rojas. 

          «Esto es el típico cliché, pero todo el mundo quiere saberlo» dijo un entrevistador. Era una entrevista que le habían hecho por teléfono. Empezó a sonar Live While We’re Young de fondo. «¿Cómo definirías a tu chica ideal?»

     — Cliché total— susurré para mí y subí el volumen de la televisión.

          «No tengo un prototipo de chica. A algunas no les encuentro un atractivo inmediato pero pueden terminar gustándome por su personalidad. Me gustaría que fuera una persona metódica, elocuente y con la que poder hablar de todo. Creo que es un rasgo muy importante»

     Pusieron vídeos míos de una sesión de fotos que había hecho para Elle.

          «¿Entonces crees en el amor?»

          «¿Amor?» respondió Harry y soltó una risa. «Con el estilo de vida que llevamos, no tengo tiempo para eso, aunque he de admitir que no le cierro las puertas»

          «¿Te gustaría salir con alguien?» 

          «Nunca he sido de esos chavales que pensaban que había que huir de las niñas como de la peste y supongo que ahora ocurre exactamente lo mismo» contestó él. «Por ahora no busco novia; estoy viviendo un increíble momento profesional, pero si conociera a alguien que me gustara de verdad, no tendría problema en comenzar una relación»

          «Atractiva, elocuente, apasionada e inteligente» volvió a hablar la reportera y pusieron en pantalla vídeos intercalados de Harry y míos. «Un conjunto de cualidades que la joven tiene bajo su poder»

     — Oh, por favor— siseé y puse los ojos en blanco—. Exagerados.

          «Emma Wells y Harry Styles no parecen preocupados por la noticia» dijo de nuevo la presentadora. «Sin embargo, las fans del artista ya han mostrado su desacuerdo respecto a esta hipotética relación. Ninguno de los dos parecía buscar el amor pero, ¿lo habrán encontrado juntos? Por ahora... nos conformaremos con esto» enfocaron por última vez la foto en la que los dos salíamos en su coche.

     Terminó el reportaje.
     — Ya lo han visto— enfocaron de nuevo a la presentadora—. Si quieren más información, pueden visitar nuestra página web: tres uve doble…
     Apagué la televisión.
     ¡Dios! ¡Qué locura! La adrenalina corría por mis venas sustituyendo de este modo a toda mi sangre. Cogí el móvil y vi que Harry me había dejado un mensaje.

          «PON LA BBC THREE»

     Me eché a reír y le contesté: 

          «¿Actitud cariñosa? ¿Consolidar una relación? Es fascinante lo tremendamente exagerada que la prensa rosa puede llegar a ser»

     No era la primera vez que se me había relacionado con diversos artistas de talla mundial —independientemente de mis relaciones—, pero todo aquello era inverosímil. Me preguntaba qué pensaría Madison cuando se enterara de nuestra hipotética relación; o Víctor cuando descubriera que —supuestamente— había encontrado a otro chico con el que ser feliz; o Chad, mamá o papá.

          «En lo que a mí respecta, ha sido una noticia muy entretenida. Especialmente por las risas que se han echado los demás mientras lo emitían. Qué bochornoso. HAHAHA.» 

          «Pd: You and Me de Lifehouse» 

     Leí su último mensaje con una sonrisa de oreja a oreja. Encendí el MacBook y entré en Spotify, donde introduje la canción y la escuché. Cerré los ojos y permití que aquella dulce melodía se introdujera dentro de mí y me llenara de una sensación de bienestar. Cogí el móvil. 

          «Stop Crying Your Heart Out de Oasis» 

     Su respuesta llegó al instante:

          «¡Esa canción la canté en TXF en la bootcam, antes de que se formara el grupo! HAHAHAHAHA, gracias. Mejores recuerdos imposible. Que descanses, Em»


     Apagué el portátil y bloqueé el móvil. Me fui a la cama con una sonrisa y la melodía de Lifehouse grabada en la cabeza.


9 comentarios:

  1. ¿QUIÉNES SON LOS DE LA LLAMADA?
    ¿VAN A HACER DAÑO A LOS CHICOS?
    MADRE MÍA, SIGUIENTE YA, POR FAVOR.

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    1. JAJAJAJAJA, nadie va a hacer daño a nadie.
      Estoy escribiendo el siguiente, espero poder subirlo pronto.

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  2. 'Adoro que me llames Hazza. Espero verte pronto. Llámame, xx'
    Y MIS OVARIOS EXPLOTANDO. ENVIDIA PURA.

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  3. Ajskahdakjsdhsakd.

    ``Adoro que me llames Hazza`` Y yo: AHfduskbñlkbgvdfl

    Esta genial el cap :DD

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  4. Me he empezado a leer tu novela hoy
    Los de la llamada me dan miedo :/

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  5. DIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS PERRIE.
    LA AMO.

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