jueves, 22 de agosto de 2013

Capítulo 20 | Live While We're Young



Sábado, 6 de septiembre


     Víctor había pasado tres días en casa. 

     Habíamos vuelto a las viejas costumbres de compartir nuestras fotos en la red.

     ¿El problema? Con él merodeando a todas horas por ahí y en estado de alerta máxima por lo que yo pudiera hacer, no había podido leer nada de los papeles que encontré en el despacho de papá el miércoles. Tres días en los que la única cosa que pasaba por mi mente era Simon. 
     Mamá llamó el día anterior diciendo que la colección de otoño se había presentado con éxito y que a los asistentes les gustó. Ella y Madison iban a pasar el día entero en París y volarían a España al día siguiente. 
     Por lo visto, Chad disfrutó bastante en la premiere de Return en Madrid, la película de acción que había grabado. Había llevado a su novia Laura al estreno. Después debieron de haber ido a un club nocturno y bebieron hasta perder el sentido —no en el sentido literal—. O al menos eso decía su Twitter. Había toda clase de fotos corriendo por la red.
     Víctor y yo no hacíamos nada. Durante el día nos tumbábamos al sol. Papá no estaba para reprenderle por no trabajar y a mí no me importaba lo más mínimo que no lo hiciera. Comíamos juntos, dejando que fuera él el que preparara la comida, y pude comprobar que sus dotes culinarias seguían intactas. Por la tarde habíamos pasado buenos ratos en el Club Marítimo del que papá era socio e ido a caminar por el Paseo Marítimo de la ciudad. El viernes por la noche me invitó a cenar en el Dal Bruno Sul Mare, un restaurante italiano de lujo en el edificio Skol en primera línea de playa. Los otros dos días cenamos en su casa —un impresionante ático vanguardista en la Avenida Julio Iglesias—. Después vimos una película, jugamos a las cartas y al FIFA 14 en la Play.


     Eran las siete y media de la tarde y aquel día aún estaba en la tumbona, intentando aprovechar los últimos rayos de sol del día. Sonreí porque mi vida había vuelto a adquirir algo de estabilidad, tanto física como emocional. Estaba viva, tenía amigos y no quería morir. 
     Me sonó el móvil, indicándome que tenía un nuevo WhatsApp.

          «Good morning, nena. ¿Qué tal estás? Ya me he enterado de lo que te ha pasado y lo siento muchísimo. Fui a verte al centro de desintoxicación pero las enfermeras me dijeron que no era lo recomendable o no sé qué excusas pusieron»

          «Ya me he enterado de que estás en casa, así que me he pasado varias veces para verte y, precisamente, no estabas. Espero que podamos vernos pronto»

          «Ayer fue mi cumpleaños y lo voy a celebrar esta noche. Ya sabes donde vivo y ya sabes que puedes venir a la hora que quieras. Tengo muchísimas ganas de verte. Intenta no volver a dejarme en visto»


     Era Leticia Summers. Aquel último mensaje se había acumulado con todos los suyos anteriores. Una amiga de toda la vida que vivía unos cuantos chalets más allá del nuestro y con la que siempre había pasado los veranos de niña.
     Su padre, el actor nacional Eduardo Summers, era amigo de papá e iban juntos al Club Marítimo siempre que podían. No la contesté porque no sabía si quiera si tendría ganas de ir. Ya improvisaría.
     Estiré el brazo hacia la mesita que había al lado de mi hamaca y alcancé un poco de pan untado con queso que uno de nuestros mayordomos me había preparado porque, según él, estaba en los huesos y necesitaba engordar. Cerré los ojos, cuando me sonó nuevamente el móvil. Era Zayn.
     — Buenas tardes— le saludé—. No me lo digas, el otro día lo estuve mirando en internet: hoy tenéis día libre y estáis en Massachusetts. 
     — Correcto, en Foxboro. Mañana tocamos en el Gillette Stadium. También al siguiente— me explicó—. Pero no te llamo para hablar sobre nosotros, sino sobre Simon. Esto es importante— repuso muy serio.
     Me incorporé en la hamaca. 
     Busqué a Víctor y lo encontré varios metros más allá mientras limpiaba el fondo de la piscina totalmente concentrado. Yo había insistido en que se quedara conmigo tomando él sol, él había repetido que tenía que limpiar un poco la piscina antes de que llegase mi padre y pudiera echarle de una patada. Me levanté. Abrí la puerta corredera que unía el salón con el jardín y me senté sobre el sofá. Comprobé que no había nadie merodeando por allí.
     — ¿Qué ha pasado?
     — Hoy hemos tenido reunión con Paul y Simon— me informó—, nuestros representantes durante la gira. Pues bien; la policía ha llamado a Will, Richard, Harry y Marco. Ya sabes, de Modest. 
     Parpadeé un par de veces e intenté buscar un sentido concreto a lo que me había dicho. Me mordí el labio inferior. Aquello no era algo que no supiera.
     — Sí, sé quiénes son— afirmé—. ¿Qué ha ocurrido?
     — Harry Magee ha llamado a Paul diciéndoselo. Por supuesto, ellos no saben nada del tema de la filtración. Después de colgar, Paul se lo contó a Simon como si tal cosa y...— se detuvo a tomar aire—, recordé que ayer me dijiste que sospechabas de él. Durante la reunión, después de que Paul se lo comentara, estaba mosqueado e irascible. Nervioso. Como si supiera algo. Decidí sacar el móvil y grabar por si decía algo importante. 
     — ¿Y?— pregunté ansiosa.
     — Y te interesará saber que... tengo algo— murmuró—. Niall y yo lo estuvimos hablando después. Ninguno de los dos confiamos en Simon. Esconde algo. Puede que no sea nada importante, pero te prometo que sabe algo y tiene miedo de que la policía le interrogue; lo pude ver en su rostro. Te paso la grabación por WhatsApp.
     — Muchas gracias— susurré—. Gracias por todo.
     Zayn rió al otro lado del teléfono y escuché cómo se rascaba la barba.
     — No las des, nena— contestó—. Sabes que esto no es solo por ti.
     Acto seguido, colgó. Me llegó una grabación por WhatsApp de cinco minutos y medio. Pulse sobre el botón de descarga y un par de minutos después se había descargado entera y con éxito. Me levanté a la cocina a por los cascos y volví a sentarme en el sofá. Conecté los auriculares y me los puse. Cerré los ojos, tomé aire y contuve el aliento. 
     Entonces di a play y la grabación de Zayn empezó.
     — Nada serio— era la voz de Paul—. Ellos no sabían nada, no tenían por qué dar información engañosa. Es un delito, tío. Estarían entorpeciendo una investigación policial.
     — Puede afectar al grupo— intervino Simon.
     — ¿A nosotros?— dijo Liam—. A nosotros no nos afecta en absoluto. Ya has visto que las entradas para este tour se han vendido de cinco en cinco. Se podrían filtrar cosas así más a menudo porque nos vendría de perlas.
     — Ya sabes lo que tienes que hacer, Harriet— bromeó Louis.
     — Ay— gruñó Harry y sentí un nudo en el pecho al escuchar su voz—, que no me toques el pelo.
     — Tranquilízate, Evans— siseó Paul—. Ha sido una declaración como otra cualquiera. 
     — Maldita sea— ésta vez era Harry—. ¿Qué más te da? A ti no te han pedido ninguna clase de declaración. ¿Qué te importa? 
     Se hizo un incómodo silencio. El ruido quedaba ligeramente amortiguado, como si Zayn hubiera escondido el móvil bajo la mesa.
     — No tienes que tener miedo si no tienes nada que esconder— dijo de repente él—. Porque tú no escondes nada, ¿verdad, Simon Evans?
     — Por supuesto que no.
     — ¿Entonces qué importa?— la voz de Louis sonaba distante y profunda. Era evidente que él tampoco confiaba en Simon. Algo había pasado para que los chicos fueran capaces de hablarle de aquel modo—. Cuando terminemos el tour vas a comisaría como os ha dicho Richard, declaras ante la policía y finiquitado.
     — Exacto— afirmó Niall.
     — Yo no pienso declarar— negó Simon rotundamente.
     — Pero...— empezó a decir Paul.
     — He dicho que no me sale de los huevos declarar— le interrumpió—. Ahora, si no os importa, me voy a dar una vuelta por la ciudad.
     La sala en la que parecían estar reunidos volvió a quedar en silencio.
     Y terminó la grabación.


     Había sido Simon, saltaba a la vista. Pero, ¿cómo iba a demostrar que había sido él? ¿De dónde iba a sacar unas pruebas concluyentes que demostraran que yo era inocente y había sido él el que había filtrado la canción para vengarse de mi padre a través de mí? 
     Tomé aire y crucé el jardín hacia la entrada que nos daba acceso directo a la playa.
     — ¿Emma?— me llamó Víctor—. ¿A dónde vas?
     — Fuera.
     — ¿Ha ocurrido algo?— preguntó alarmado—. Espera, te acompaño.
     — No— negué con la cabeza—. No quiero que me acompañes. Quiero que me dejes estar sola. Además— añadí—, puedes verme desde aquí. Te coges una silla, te asomas por la barandilla y la playa está, literalmente, al lado de la casa. Puedes vigilarme sin necesidad de convertirte en mi maldita sombra.
     No esperé a que pudiera replicar. Bajé las escaleras. Abrí la puerta de la parte trasera del jardín y me quité las chanclas. En cuanto bajé el pequeño tramo de escalones, la suave arena del mar me acarició las plantas de los pies y una suave brisa de principios de septiembre se hundió en mi pelo. 
     Me deshice de mis pantalones y me quedé con la parte baja del bikini.
     Tomé aire y caminé hacia la orilla, permitiendo que el agua espumosa y salada me mojara los pies. Eran más de las ocho y el sol estaba bajo aunque la luz que aún emitía aún era brillante y nítida. Por el rabillo del ojo vi el alto en el que estaba mi casa y pude vislumbrar a Víctor asomado. Tampoco podía pedirle que me dejara en paz: a él le debía la vida. Si efectivamente él no hubiera aparecido aquella noche en casa y me hubiese sacado de la bañera, lo más posible es que yo no pudiera estar aquella tarde disfrutando de la frescura del agua del Mar Mediterráneo.
     Me senté en la arena, recogiéndome las piernas y clavando la vista en el horizonte, cuando una vocecita me sacó de mi ensimismamiento.
     Leticia Summers se aproximaba hacia mí, medio andando, medio corriendo. Me levanté y me hundí sobre su hombro, abrazándola con toda la fuerza que el momento me permitió.
     — ¡Dios Santo!— exclamó al separarse de mí—. Me alegro de que estés bien, de verdad. He estado preguntando a Víctor todos los días para que pudiera darme novedades acerca de tu estado.
     — He leído tus mensajes hace un rato— le aseguré—. No te he contestado porque no sabía qué iba a hacer esta noche, ni siquiera sabía si me iba a apetecer ir a una fiesta.
     — Lo supuse— nos sentamos las dos sobre la arena—. Tampoco quería presionarte.
     — Eso es lo que ha hecho todo el mundo— afirmé—, así que ya estoy más o menos acostumbrada a ello.
     — Lo sé— asintió con la cabeza, mirando el mar—. He estado al tanto de todo lo que te ha ocurrido. Desde aquella salida con Harry Styles que revolucionó a todos los medios hasta lo de tu falsa culpabilidad en el caso de la filtración de la canción y la invención de los rumores. Se han dicho tantas cosas…— exhaló—. Hace unos meses exploté. Dije que las fans salvan bandas pero…
     — Pero matan vidas buenas e inocentes— la interrumpí—. Lo vi. Muchas gracias.
     — No las des. ¡Tú no hiciste nada!— exclamó, poniendo una mano sobre mi muslo desnudo—. No solo porque la policía ha confirmado que tú no estás involucrada en el caso, sino porque tú nunca habrías hecho algo así. Te conozco desde hace...— hizo un movimiento con la mano—, desde hace tanto, que eres casi como mi hermana.
     Sonreí de medio lado y bajé un poco la cabeza, rodeándome las piernas.
     — Te conozco demasiado bien. Tienes un sentido de la veracidad increíble y una confidencialidad fascinante. Por no ponernos a hablar de tus dotes de trabajo y competencia— empezó a decir en un tono afable—. Para ti ese tipo de trabajo habría sido..., ¿cómo lo llamas tú?
     — Trabajo sucio— dije, intentando recitar lo que la dije una vez— porque al mal trabajador, no le viene bien ningún azadón.
     Leticia soltó una carcajada.
     — Es increíble— clavó su mirada en el horizonte—. No has cambiado nada.
     La miré por el rabillo del ojo. Sus piernas delgadas y morenas vestían unos shorts de Wells Clothes. Llevaba la camiseta de la mano, dejando al descubierto su vientre con la parte de arriba del bikini. El pelo rizado y oscuro lo llevaba recogido en un moño del que escapaban algunos mechones. Su nariz recta, sus labios finos y sus pómulos marcados conformaban un rostro angelical.
     — Sí que he cambiado— afirmé—. Por raro que parezca, soy otra persona.
     Sonrió de medio lado.
     — ¿Qué hay de Harry Styles?— preguntó de repente—. ¿Has hablado con él?
     Negué con la cabeza.
     — Es una locura— exhalé—. A lo largo de todos estos meses me he dado cuenta de que lo que siento por Harry es una verdadera locura.
     — ¿Es verdadero?— preguntó ella y enarqué una ceja—. Lo que sientes por él, ¿es verdadero?
     — Creo que sí.
     — En el amor siempre hay una pizca de locura porque, al fin y al cabo, el amor es eso: una verdadera locura— susurró con una sonrisa.
     Suspiré.
     — Es..., muy profundo— dije.
     — El otro día estuve viendo The Last Song— soltó una carcajada—. Me acordé de esa frase en concreto y te aseguro que me ha salido del alma.
     — Puedo dar fe de ello— sonreí.
     — No quiero agobiarte más pero, ¿vendrás esta noche?— preguntó finalmente—. Por favor, Emma. Eres la única mejor amiga que tengo cuando vengo aquí y sería un palo que no pudieras venir esta noche. El año pasado me tuve que conformar con una felicitación por teléfono y no estoy dispuesta a que este año me hagas lo mismo— puso morritos y ojos de corderito degollado. Cruzó las manos a modo de súplica—. Por favor.
     Me reí por lo cómica que me resultaba.
     — Eso no me lo tienes que decir a mí— sonreí—. Por si no te has dado cuenta, vengo con complemento incluido. Si quieres que vaya yo, tendrás que hablar con mi mosca cojonera— miré de reojo a la barandilla de mi chalet, donde Víctor estaba de pie, observándome.
     Leticia se giró completamente y alzó la mano.
     — ¡Hola, Víctor!— gritó ella—. ¡Esta noche celebro mi fiesta de cumpleaños y quiero que Emma venga, así que estás invitado!
     — ¡Vale!— le contestó él. Su voz caló todos los rincones de la playa—. ¡Dile a Emma que iré con ella!
     — Listo— dijo Leticia satisfecha—. Yo me tengo que ir ya. Aún no he escogido el vestido que voy a ponerme para la fiesta y quedan tres horas para que empiece. Mi hermano está organizándolo todo y no es plan de dejarle tirado.
     Me dio un beso en la mejilla y se marchó con paso firme por la playa.


     Cuando subí de nuevo a casa, Víctor seguía de pie derecho en la terraza. Sonrió y un pequeño hoyuelo le salió en el lado izquierdo del rostro. 
     Era un tipo perfecto. Medía más del metro ochenta y cinco, su cuerpo estaba perfectamente musculado y trabajado, del cual presumía con orgullo con sus camisetas de tirantes y sus pantalones deportivos, y su rostro era de una simetría particular. Lucía un bronceado inigualable. Sus manos eran grandes, delgadas y firmes. Agité la cabeza un par de veces intentando apartar todas esas ideas que no venían a cuento y abrí la puerta.
     Me imaginé a Víctor trabajando como analista económico en la Bolsa con traje chaqueta y corbata, y me estremecí por lo tentadora que me resultó esa imagen.
     — ¿Era Leticia?
     — La misma.
     — Fiesta de alto postín— sonrió divertido—. Lo pasaremos bien, pero debes recordar que no puedes beber alcohol. Estás tomando pastillas.
     — Venga, porfi— supliqué—. Solo un poquito.
     — Definitivamente, no— declaró y me crucé de brazos—. Esto no es por mí, sino por ti.
     Me abrazó. Al principio no quise aferrarme a él, pero finalmente, su ingente fuerza provocó que le rodeara la cintura con mis brazos. Olía a Bambú, de Adolfo Domínguez. Me acarició el pelo con la mano y hundí el rostro en su pecho.
     — Cada vez que te veo dormida tengo miedo de que hayas vuelto a hacerlo— susurró—. No quiero dejarte sola porque no podría soportar verte en aquel estado de nuevo— me abrazó con fuerza—. Cuando cierro los ojos, aún puedo verte desnuda en la bañera, desangrándote…— su voz amenazaba con romperse—, viendo cómo se te escapaba la vida poco a poco— cerré los ojos—. Segundo a segundo. Y yo no podía hacer nada por evitarlo.
     — Víctor— musité contra su pecho y me aferré a su espalda. Él sujetó mi cabeza.
     Me costaba respirar.
     — No podía hacer absolutamente nada— repitió aterrado—. No podía salvarte y tampoco podría entregar mi vida para salvar la tuya.
     — Basta— me aparté. Deslicé mis dedos por sus lágrimas de terror y le acaricié las mejillas—. Por favor, basta. He aprendido a valorar esto, a valorar a la gente que me rodea y a mí misma. No volveré hacerlo. No podría soportar volver a causarte este dolor— terminé por susurrar.
     Asintió y le acompañé hasta la puerta principal. Dijo que iría a su casa a ducharse y cambiarse de ropa de cara la fiesta. Una vez que desapareció por la calle y me aseguré de que estaba “sola”..., volví a la carga.
     Volví a entrar en el despacho de papá.


     Entré con cuidado de no tocar nada innecesario y él pudiera darse cuenta de que alguien había estado ahí. Lo más posible es que me cortara las orejas por husmear en cosas que no me llamaban. Aunque, en cierto modo, aquello sí que influía en mí, por lo que no podría considerarse husmear, sino buscar pruebas contra un enemigo común.
     Saqué la caja de madera y me senté en el suelo, al lado de su escritorio, de piernas cruzadas. Tomé aire y la volví a abrir.
     Empecé por mirar todos los recortes de las fotografías. Efectivamente, el de las fotos era Simon —a pesar del poco parecido que compartía con el Simon que yo misma había conocido— pero su verdadero nombre no era aquel, sino el de un tal Daniel Fernández. Bajé todas las fotos de mi vista y achiné los ojos con el objetivo de entender aquello. 
     ¿Daniel Fernández se había cambiado la identidad y había sustituido su antiguo nombre por el de Simon Evans? ¿No era demasiado surrealista? Dudaba que Simon hubiera entrado —de cualquier manera probable— en Protección de Testigos, lo que me llevó a pensar —era la única teoría posible ante aquel cambio de identidad— que había acudido a la mafia. «Já, la mafia» pensé. «Ni que esto fuera una peli americana»
     ¡Era una completa locura, por no decir imposible!
     Llegué al fondo del asunto —o más bien de la caja— y cogí la carpeta marrón. 
     Me mordí el labio nerviosa y las manos comenzaron a sudarme. Sin pensármelo dos veces, la abrí sin reflexionar más tiempo.
     En su interior no había nada más que contratos, los mismos que había leído el miércoles. Contratos con grupos y cantantes, inversiones en películas, papeles de bolsa, documentos de ampliaciones de capital y nada que resultara importante. Nada, a excepción de una cosa; todos los documentos estaban firmados por papá y Daniel. 
     Dani, como comprobé días atrás, trabajó con papá en la discográfica en la década de los años ochenta y noventa. Habían llevado Wells Records hasta la cima y habían machacado —no en el sentido literal— a todas esas empresas insignificantes en aquel enorme mercado capitalista.
     A pesar de aquello, no pude sacar más información de todos esos documentos. Información que era muy poca. Grité por la frustración y los ojos se me llenaron de lágrimas. Lancé la carpeta contra la pared, sin importarme si papá podía averiguar que había fisgoneado en sus cosas, cuando vi algo que desencajaba en aquellos documentos: era un sobre. 
     Me limpié las lágrimas y me levanté a por la carta.
     Era un sobre marrón arrugado que contenía un pedazo de papel rugoso y muy estropeado. El mensaje era claro y conciso:

          «Me las vas a pagar, Wells. Me has llevado a la jodida ruina y te aseguro que las cosas no van a quedar así. ¿Te crees que no sé que has sido tú quien ha filtrado la información a los medios? ¿Crees que no sé que fuiste tú quien hablo con la policía? Me vengaré de ti y será entonces cuando te arrepentirás. No tengo prisa. Cuando menos te lo esperes, te la habré jugado y tú no podrás hacer nada. Acabaré contigo y con tu estúpido imperio. Recuerda que la venganza es un plato que se sirve bien frío»

     Se me tensaron todos los músculos y el miedo se apoderó de mi cuerpo. Fue él, no necesitaba más pruebas para asegurarme de ello, pero sí lo eran para demostrárselo a los demás. Una grabación y una pequeña carta no iban a servir de gran cosa en una investigación policial. Mi ira y terror fueron sustituidos por una frustración nunca antes conocida. 
     ¿Cómo iba a demostrar que había sido él? ¿Cómo iba a hacer creer a todo el mundo que Simon no era verdaderamente Simon, sino una falsa identidad? 
     Los problemas se me acumulaban y no sabía cómo resolverlos. Las preguntas me aturullaban la cabeza y no tenía respuestas. ¿A qué se refería aquella carta con lo de: «¿Te crees que no sé que has sido tú quien ha filtrado la información a los medios?» y lo de: «¿Crees que no sé que fuiste tú quién hablo con la policía?». ¿Por eso había Simon filtrado información del grupo, acusándome a mí? ¿Para dar a papá de su propia medicina?
     No tenía ninguna clase de sentido.
     ¿Qué había hecho Simon y por qué papá hizo lo que hizo?
     Guardé todo de nuevo en la caja. Salí del despacho de papá más confusa de lo que había entrado.


     Subí a mi dormitorio, donde me tiré sobre la cama y me tapé la cara con las manos.
     Necesitaba salir de casa.
     Me metí en la ducha con el objetivo de apartar de mí todas las preocupaciones durante al menos diez minutos con las voces de los chicos inundando el baño con su dulce melodía comercial que conseguía que se me pusieran todos los pelos de punta.
     Me vestí con una falda de lentejuelas de colores simétrica, un top negro y unos tacones kilométricos. Desenchufé el móvil del cargador y me senté sobre el sofá con una única preocupación en la cabeza: cómo desenmascarar a Simon y demostrar que yo era inocente. 
     Comencé a dar pequeños golpecitos con el tacón sobre el suelo y me humedecí varias veces el labio. Saqué el maquillaje de la cartera y me miré al espejo, repasando que todo estuviera correctamente.
     Tenía que hablar con papá. Tenía que contarle todo lo que sabía y viceversa.
     — ¿Va a salir, señorita Wells?— dijo Mick, asomando el rostro por la puerta.
     — Sí— asentí—. Voy a ir a una fiesta con Víctor. Llegaré tarde. No hace falta que me acompañes. Iremos andando. La fiesta es aquí al lado. Te mandaré un mensaje en cuanto llegue.
     — De acuerdo. Páselo bien.
     Despareció sin más. Miré el reloj y sonó el timbre de la puerta. Me levanté todo lo rápido que mis altos tacones me permitieron, me eché un último vistazo en el espejo del vestíbulo y salí de casa —tras haberme despedido del guarda de seguridad y Mick— con un único objetivo: olvidarme de todo, beber mucho —sin que Víctor se enterara— y disfrutar. Después de tanto sufrimiento, me lo merecía.

     Solo quería vivir mientras fuera joven.

18 comentarios:

  1. Definitivamente te llevas el premio a la mejor novela del año.
    Troncaaaaaaa, ¿cómo narices puedes escribir tan bien?
    En primer lugar, me encanta que Zayn sea el "aliado" de Emma y la ayude a resolver toda la movida de la canción y todo eso.
    En segundo lugar.. Víctor, omfgggggg. Víctor me pone perraca perdida, ¿vale?
    En tercero, ¿se puede saber qué pasó entre Simon/Daniel y el padre de Emma? Tía, Patri, déjate de tonterías y vete al grano porque juro que estoy como loca intentado averiguar qué paso entre esos dos.
    Capítulo genial, ya lo sabes. Gracias por avisarme por twitter, cielo y siguiente cuanto antes, por favor <333333333333333

    ResponderEliminar
  2. ¿Se puede saber qué coño se te pasa por la cabeza para tener un argumento tan perfecto/trágico/misterioso?
    Te admiro, dios. Yo no soy capaz de escribir así y mucho menos desarrollarlo del modo en el que tu lo haces.
    Me encanta, mucho.
    ¿Podrías meter otro momento Demma? Quiero que Demi vuelva a hablar con ella, que pasen una tarde juntas o lo que sea, porfiiiiiiiiiiiiiii.

    ResponderEliminar
  3. Y el premio a la mejor novela del año es *redoble de tambores* A PATRI.
    Yo es que no puedo con Zayn,es tan dulce ayudando a Emma*.* Y Victor es tan asdfghjkl y y y yo quiero moriiiiiir.
    Y SIMON O DANIEL O COMO QUIERA QUE SE LLAME ES DE LO PEOR.
    ¡Capitulo perfecto,como de costumbre!Esta novela es la mejor que he leído en muuuuuchisimo tiempo.Sigue así.Gracias por avisarme por twitter<3 @nephilimosada

    ResponderEliminar
  4. He empezado a leerme tu maravillosísima novela hace dos horas y ya la he temrinado. Chica, no sé cómo lo has hecho pero jamás me había pasado con ninguna novela, me tiene enganchada perdida ghklsekjyksdvdfjs. Víctor me aprece súper fghkdmvsdf, Zayn es demasiado adorable y yo quiero ir al Simon/Daniel y pegarle un par de hostias bien dadas JAJAJAAJAJA siguiennnnnte pls <3 <3

    @sheeranftpayne

    ResponderEliminar
  5. Juro que jamás he leído una fanfic tan bien hilada como esta. Sabes como encadenar todas las tramas y los misterios. Solo me queda decirte que como siempre, tienes una forma muy peculiar de escribir, y es por eso que tienes a tantos lectores. Bueno, por otra parte, el capítulo ha sido bastante largo, cosa que me encanta. La adorabilidad con la que Zayn trata a Emma me tiene enamorá' y todo lo que está haciendo por ella. Por otra parte, Daniel/Simon se está ganando toda mi repugnancia a pulso, al igual que Víctor se está ganando mi aprecio <3. Y por último, espero que volvamos a ver momentos One Direction - Emma 'very soon'. Síguela cuando puedas ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estos siguientes capítulos puede que sean algo más cortos pero muy espesos. Quiero decir, van a tener muchas cosas importantes, ¿me entiendes? xx

      Eliminar
  6. Dios es tan pero tan genial esta novela ahora que parece todo ir bien no tengo nada malo que decir solo que todo vuelva en ese tiempo donde Harry y Emma eran inseperables! En fin siguiente!! ^^

    ResponderEliminar
  7. Pffffff Patri, cada día te superas más.
    Resuelve toda la movida de la canción, por favor. Necesito saber qué paso entre el padre de Em y el cabrón de Simon.

    ResponderEliminar
  8. Esta fanfic ha sido tan P E R F E C T A! Te felicito es increible no se como explicarme pero como escribes todo! No puedo esperar a leer el proximo cap ;)

    ResponderEliminar
  9. Solo quería vivir mientras fuera joven.

    Me encanta! Simplemente es hermosa! Sos una muy buena escritora :D

    ResponderEliminar
  10. Se acabó, Patricia. Yo no puedo seguir así!
    Adoro la manera en la que escribes me haces sentir el dolor de Em como si fuera el mio es increible.
    Espero que se resuelva pronto la movida de la cancion porque ni Emma ni ninguno de los chicos se merece nada de esto.
    Me gustaria que pusieras alguna escena en plan perver, sabes? Con Victor puede o mas adelante con Harry. Como hagas una asi te hago un fuckin monumento jajajajaja.
    Gracias por avisarme por twitter nena y siguiente pronto

    ResponderEliminar
  11. Cuando creo que se me están acabando los argumentos para decir que tu novela es perfecta vas tú y subes un capítulo jodidamente perfecto y vuelta a empezar jajaja En serio, adoro tu novela. Y que Zayn llame "nena" a Emma es tan ahskabskajsk I can't with my life. Siguiente ya <3 no nos hagas esperar tanto jaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo peor de todo es que yo me muero cada vez que hago que Zayn llame 'nena' a Emma. Ojalá pudiera ser ella :/

      Eliminar
  12. Por lo que he visto, ya te lo han dicho varias veces pero como YOLO, te lo voy a decir una vez más: enhorabuena.
    Patri, tienes mucho futuro por delante, sigue así.
    Te expresas de una manera genial, sabes describirlo todo a la perfección, en serio, no dejes de escribir.
    Dentro de unos años, cuando seas famosa y hayas escrito un best seller, diré a todos mis amigos: '¿Patri? Ah, sí. Yo la seguía en twitter. De echo leí la primera novela que escribió.'
    Lo dicho, la novela perfecta y el capítulo fjaldñfjadlfa.

    ResponderEliminar
  13. Vale, quiero saber qué va a pasar en la fiesta. No se por qué tengo la sensación de que va a haber movida.
    ¿Sexo? ¿Drogas? ¿Alcohol? Adfjafñajdfjaldsfa.
    Adoro tu novela <333333333333

    ResponderEliminar
  14. Antes de nada quería comentarte que llevo más de dos años siendo directioner y me habré leído unas 3839284 novelas/fanfics de los chicos de los cual estoy enamorada, y ésta es una de las mejores que he leído. Escribes jodidamente genial (sin faltas ortográficas, cosa que mis ojos te agradecen profundamente)En serio, esta novela es genial.
    No sé cómo lo haces pero cada capítulo que escribes es mil veces mejor que el anterior, le das un toque de misterio (que odio cuando leo novelas porque quiero saber qué pasa al instante) que la hace perfecta.
    Como ya te dije ayer por Twitter encontré tu novela por mi TL y la describían cual sinónimo de perfección así que decidí leerla. Y creo que nunca me arrepentiré.
    Los primeros capítulos eran amor, todo genial con los chicos (y con Harry. Sí, es mi debilidad) y cuando seguía leyendo todo se iba enrredando de una forma que llegué a pensar que Emma era una espía o algo (srsly jajajaja)
    En el capítulo que Demi la visita al centro, debo confesarte, que he llorado. Demi es un ejemplo a seguir en mi vida también y la quiero más que nada. Y dios, qué bonito fue todo aklssdjfjjk *-*
    Lo que me indigna de estos últimos capítulos es Harry. Si fuera Emma le daría dos hostias y le diría que me escuchara. En el fondo los chicos saben que ella es inocente.
    Y este hecho lo has corroborado con el último capítulo, cuando se preocupan por ella.
    Debo decirte que el hecho de que Víctor pulule por ahí me da miedo, como metas un triangulo amoroso te pego(con amor). Hemma debe ser real (?)

    Creo que debo ir acabando porque se me está haciendo un poco largo el comentario. Sigue escribiendo así y llegarás muy lejos. En serio.

    PD: Yo también tengo una novela de Harold aquí, http://www.wattpad.com/user/LauraBrooks6 si puedes pasarte y decirme que te parece, te querré forever.
    PPD: Más te vale que a la novela le queden 3893 capítulos porque ya está en mi lista de drogas sanas lol
    PPPD: Sube pronto <3

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En primer lugar quería darte las gracias.
      En segundo también quería darte las gracias.
      En tercer lugar, me limpio las lágrimas y también te doy las gracias.
      Por último, me levanto y te abrazo.
      Por gente y comentarios como el tuyo adoro seguir escribiendo.
      Quiero que sepas que ya he entrado a wattpad y me voy a empezar a leer tu novela ahora mismito, ¿vale? xx

      Eliminar