sábado, 24 de agosto de 2013

Capítulo 21 | Summer Love


     La casa de Leticia estaba a cinco minutos caminando desde la mía. Miré a Víctor de soslayo y dibujé una sonrisa.
     Llevaba unos chinos de color beige oscuro, una camisa blanca de manga larga con un par de vueltas en los puños, algo desabrochada por la parte superior, dejando entrever algo de vello que tenía en el pecho. Calzaba unos náuticos y llevaba el pelo despeinado, como de costumbre. Pude ver una franja oscura de sus boxers de Calvin Klein cuando se le levantó ligeramente la camisa al llevarse una mano al pelo.
     — ¿Te he dicho que estás increíble?— me preguntó mientras se revolvía el pelo—. Si lo llego a saber, me habría arreglado más. Eso es muy ruin, Emma Wells.
     El sonido de sus pisadas quedaba amortiguado bajo el de mis tacones.
     — ¿Pero qué dices? Vas genial— repuse mientras colocaba el cuello de su camisa.
     Una sonrisa fue su gran respuesta. Su mirada estaba puesta continuamente sobre mí y ésta solía venir acompañada de alguna que otra sonrisa tímida.
     Entonces llegamos a la casa de Leticia.
     La calle estaba llena de coches a ambos lados de la calzada.
     Me coloqué la falda correctamente y me ajusté el top que dejaba al descubierto, no solo parte de mi espalda, sino también un palmo de mi estómago que, después de salir del centro de desintoxicación, presumía con orgullo.
     Pasamos ante los medios, lanzando sonrisas ladeadas y alguna que otra declaración. En la puerta de su vivienda había un gran mastodonte vestido de traje y corbata con un pinganillo. Tenía el semblante serio y cara de pocos amigos. Sostenía una lista entre ambas manos, las cuales tenía cruzadas por delante. Cuando fui a pasar, tuve que dar mi nombre y apellidos. El hombre miró la lista y, tras encontrar mi nombre y el de Víctor, nos dejó pasar.
     En la entrada, había un pequeño photocall improvisado con un par de fotógrafos que Leticia debía de haber contratado. Primeramente posé sola y, a continuación, tomé a Víctor de la mano para que saliera conmigo.



     El jardín de la parte delantera del domicilio estaba iluminado por unas grandes farolas y tuvimos que rodear la casa para poder llegar a la parte trasera. Inesperadamente, uno de mis tacones se quedó atascado en un agujero que había en el suelo y estuve a punto de caer de morros. Por suerte, Víctor y sus maravillosos reflejos, me agarraron por la cintura para evitar que cayera.
     Tras recuperar la compostura, relativamente, alargó su mano y entrelazó sus dedos con los míos.
     — No querrás partirte la crisma, ¿verdad?— me gritó al oído, ya que la música comenzaba a hacerse ensordecedora a medida que llegábamos a la parte trasera del jardín.
     Nos paramos y pudimos ver lo que era —literalmente— una fiesta de alto postín. La zona de la fiesta estaba unos diez metros por debajo de la vivienda, por lo que tuvimos que bajar por unas escaleras hasta la piscina, la cual estaba iluminada, la gente borracha y Live It Up de Jennifer Lopez sonando extremadamente alta. Me agarré más fuerte a su mano para evitar caer rodando por las escaleras.
     Cuando llegamos a la parte de abajo, me di cuenta que quería beber alcohol. En realidad cuando estaba en mi casa me apetecía, una vez que había llegado a la fiesta aquello se había convertido en una clara y contundente afirmación. Leticia se abrió hueco entre la gente y se lanzó a mis brazos.
     — ¡Estás guapísima!— gritó.
     Leticia llevaba un vestido de tirantes ajustado a su perfecto y pequeño cuerpo y unos tacones altísimos. Se había recogido el pelo en una coleta de la que escapaban algunos rizos. Iba preciosa.
     — Ya sabes, nena. Baila, bebe y disfruta. ¡Pásalo bien!— me gritó al oído y le tendí un sobre con una gran cantidad de dinero como regalo. Me sonrió y se perdió entre la gente.
     — ¡No puede beber!— gritó Víctor, pero ella ya se había ido.
     Arrugó la nariz.
     Aquello era lo que tenían aquel tipo de fiestas. El anfitrión se acercaba a ti, te saludaba, recogía lo que fuera que se le llevara y se marchaba. No le volvías a ver durante toda la noche. Y posiblemente eso es lo que me iba a suceder a mí con ella.
     — Ahora vuelvo— le dije al oído a Víctor por encima de la música—, ¿quieres algo?
     — No, gracias. No tomes alcohol— me advirtió acusador con el dedo—. Te esperaré por allí— señaló unos sofás de mimbre que estaban al borde de otras escaleras que bajaban a la playa—. Qué horror de sitio.
     Asentí. Parecía mentira que Víctor perteneciera a una familia tan adinerada, tuviera el acceso a decenas de fiestas y que, por el contrario, le gustaran tan poco. Me dirigí hacia la barra de las bebidas. Un joven rubio de ojos verdes, vestido con una camisa blanca remangada por las mangas y una corbata oscura me miró sonriendo.
     — ¿Qué te pongo, preciosa?
     — Alcohol— solté sin pensar y el chico se echó a reír.
     — Me parece que vas a tener que ser algo más explícita porque con esa información no puedo hacer nada. ¿Un cóctel?— asentí y me miró los brazos—. ¿Emma Wells?
     — La misma.
     El chico sonrió de nuevo y sacó una copa.
     — Un placer conocerte— dijo mientras echaba lo que parecía tequila en de la copa—, y dime. ¿Has venido tú sola?
     — Que va— negué con la cabeza—. He venido con un amigo.
     El chico asintió y me tendió el vaso con un líquido de color rojizo. No sabía lo que era y tampoco quería averiguarlo. Sujeté la cartera con fuerza y tomé un gran trago del líquido. Una sensación de ardor me recorrió toda la garganta para morir en mi estómago.
     El alcohol, mezclado con la culpabilidad era una mezcla excitante.
     Víctor me iba a matar.
     — ¿Está bueno?— preguntó interesado.
     — Bastante— sonreí—. ¿Qué es?
     — Se llama Grado Tercero— sacó otra copa y comenzó a preparar otro cóctel para una chica a la que conocía de haber visto en una de las fiestas a las que fui con Víctor cuando estábamos juntos. La saludé con un leve movimiento de cabeza y el barman continuó hablando—. Está hecho con tequila, vermut y Pernod.
     — Pues está buenísimo— tomé otro trago—. No te olvides de mi cara porque lo más posible es que vuelva a por otra después.
     Me despedí del chaval y salí en busca de Víctor, al cual no encontré donde, en teoría, dijo que iba a esperarme. Varias personas se acercaron a saludarme. La bebida era muy fuerte y mi dolor de cabeza aumentaba a medida que lo tomaba. Tras buscarle durante diez minutos, volví a la barra con la copa vacía y una gran decepción que me oprimía las vías respiratorias.
     — ¿Ya has vuelto, preciosa? ¿Qué ha pasado?— el chico que me había atendido antes volvió a la carga y por lo visto, con toda la artillería cargada.
     — Se han marchado sin mí— mascullé dejando la copa sobre la barra.
     — No te preocupes— el chico me volvió a dar otra copa igual que la anterior—, toma.
     Copa tras copa y canción tras canción. La cabeza me daba vueltas y arrastraba las palabras al hablar. Llevaba más de media hora allí y me había tomado varias copas de más.
     — ¿Cómo has dicho que te llamabas?— pregunté antes de dar el último trago a mi copa.
     — No te lo he dicho— sonrió—. Me llamo David.
     Me bebí otra copa más. Estaba descontrolada. Me dolía la cabeza. Entonces Víctor apareció de la nada como una exhalación.
     — Esto— dijo muy cortante señalando la copa, quitándomela de la mano—, vas a cogerlo y metertelo por el culo. Está tomando mediación.
     David me miró a mí y después a él.
     — No lo sabía.
     Víctor soltó una risa irónica.
     — Que no lo sabías— rió por lo bajo—. Todo el puto mundo lo sabe, imbécil.
     Me rodeó la cintura y me alejó de la barra.
     — Emma, ¿estás bien?— preguntó preocupado—. ¿Cuánto has bebido?
     Me eché a reír y le cogí de la mano.
     — Vaya, es el doble de grande que la mía— dije riéndome como una mema poniendo la palma de mi mano sobre la suya y comparando su tamaño—. Te he estado buscando pero no te he encontrado. Qué paradójico, ¿verdad? ¿Jugamos al escondite? Seguro que me ganas. Eres muy bueno jugando a ese juego.
     — Emma, ¿cuántas putas copas has bebido?— preguntó de nuevo.
     — ¡Venga, Víctor! ¡Estamos en una fiesta! ¡Disfruta!
     Sonaba Drinking From The Bottle.
     Entrelacé mis dedos con los suyos y lo dirigí hacia las escaleras del jardín que bajaban hacia la playa. Tenía calor y me quería bañar. Al apoyar los pies sobre la arena me di cuenta que no podía caminar con los tacones, por lo que me deshice de ellos y los dejé allí, al lado de mi cartera. Por suerte, en la playa no había luz y nadie podría ver que Víctor y yo estábamos ahí abajo. A saber qué podrían pensar los medios si nos vieran.
     La arena me acarició los pies y solté una risita. Alce los brazos y comencé a saltar al ritmo de la canción esperando que Víctor se pudiera unir a mí. Aquella canción nos gustaba. Siempre que salíamos a alguna fiesta, la bailábamos como si no hubiera un mañana.
     Entonces recordé aquellos momentos con Víctor y fui consciente de la gran cantidad de cosas que habían pasado desde que estuvimos juntos hasta entonces. Parecía que habían pasado mil años.
     — ¡Emma!— me agarró del brazo, furioso—. ¡No puedes beber alcohol! ¡Estás tomando las pastillas, maldita sea!— sin embargo, yo no dejé de cantar la canción y gritar—. Por el amor de Dios, ¿quieres estarte quieta?— se tapó el rostro con una mano, intentando buscar una solución.
     — Tengo calor— solté de repente— y tú te vas a bañar conmigo.
     — De eso nada— replicó alzando la mirada—. Definitivamente nos vamos a casa. Se acabó la fiesta. Despídete de esto hasta dentro de un año entero.
     Me reí.
     — Me gustas tanto…— susurré por lo bajo, aunque él lo pudo escuchar—, es curioso que, después de todo aún sigas comportándote como mi padre. He dicho que me voy a bañar— arrastraba las palabras. Apenas podía controlarme.
     Víctor me sujetó de la cintura para evitar que me lanzara pero yo era más pequeña que él y muy ágil, por lo que me escapé de sus brazos y me lancé al agua del mar con la ropa puesta. El agua fría y salada consiguió que me espabilara un poco, aunque eso no me iba a quitar la borrachera que tenía encima. Escuché a Víctor gritar mi nombre desde la orilla muy enfadado.
     — ¡No te escucho!— grité riendo—. Ven aquí y dímelo al oído.
     Víctor soltó un par de palabrotas, se quitó los zapatos —antes de mirar el saliente del jardín de Leticia para asegurarse de que nadie nos miraba— y se remangó los pantalones para entrar al mar a buscarme. Caminé intentado huir de él y, cuando llegó a mi lado, me subí a su espalda y le tiré hacia atrás. Salí corriendo de nuevo y él sacó la cabeza del agua con el semblante muy serio.
     — ¡¿Estás loca?!
     No le respondí, solo le señalé con el dedo índice y me eché a reír.
     — Ah, ¿sí? ¿Te hace gracia?— preguntó amenazante acercándose hacia mí—, ahora verás.
     Visto y no visto me subió sobre su hombro de manera que mi cabeza quedó colgando sobre su espalda. Comencé a echarme a reír y a patalear pero fue demasiado tarde. Ambos nos sumergimos en el agua de nuevo.
     Al sacar la cabeza, nos quedamos de pie, uno enfrente del otro y a muy poca distancia. Entrelacé mi mano con la suya. Víctor era más de dos cabezas más alto que yo y tuve que levantar el rostro para verle. Le miré a los ojos y, a pesar del alcohol, volvió a mi cabeza el dilema Víctor-Harry. Víctor me quería y no me dejaría volver a pasarlo mal y Harry también me quería pero yo tenía miedo de que pudiera cambiarme por cualquier otra chica.
     No pensé, simplemente le agarré de la cintura y posé mis labios sobre los suyos.
     Saboreé su esencia.
     Sonaba There She Goes.
     Sabía igual que siempre. Él me sujetó la cabeza entre ambas manos, como si quisiera protegerme e intentara que nadie pudiera romperme. Nos separamos, me mordí el labio y sonreí. Le di la mano y salimos del agua. Solo quería coger mis tacones y mi bolso.
     Iba a intentarlo con Víctor, iba a darle una segunda oportunidad.


     Llegamos a casa de la mano por la playa y le invité dentro con una mirada. Tuvo que agarrarme de la mano de nuevo para que no volviera a caer, al igual que tuvo que abrir la puerta trasera, ya que yo era incapaz de afinar la puntería e insertar la llave en la cerradura.
     Cuando entramos, él me agarró de las caderas mientras yo le dirigía al sofá a ciegas.
     Víctor sería algo así como mi amor de verano. ¿Y quién sabe qué más?
     Solo tenía que volver a intentarlo.
     Comencé a besarle con más ímpetu, como si quisiera recuperar el tiempo perdido. Comencé a desabrochar los botones de su camisa y se la quité, mientras él bajaba la cremallera de mi top para dejarme con el sujetador. Nuestros besos eran tan agresivos como voluptuosos. Me tumbé en el sofá, mientras él quedó encima de mí con los pantalones todavía puestos y sus piernas a ambos lados de mis caderas. 
     Se deshizo de mi sujetador.
     Comenzó a besarme de nuevo, esta vez introduciendo su lengua en mi boca. Besar a Víctor era tentador. Delicioso. Era como probar la fruta prohibida del Paraíso. Volver con Víctor —posiblemente— fuera un error, pero sería un delicioso error. Seguiría aferrada a mi pasado, pero era algo a lo que estaba dispuesta.


     Su contacto hacía que me estremeciera.
     Todo era lento y agresivo. Qué paradójico.
     — Emma, esto no está bien— masculló contra mi boca, descendiendo minuciosamente por mi cuello y posándose finalmente sobre mis hombros. Repartía suaves besos sobre mi piel. Aquel contacto hacía que quisiera más, que siguiera, que el tiempo se detuviera y nosotros nos convirtiéramos de nuevo en uno. Quería formar parte de él. Aunque de alguna manera, yo ya formaba parte de él. 
     Mi nombre estaba tatuado sobre su piel.
     — ¿No? ¿Por qué?— pregunté en un jadeo.
     — Estás borracha, mañana no te acordarás de nada— repuso. Sin embargo, no dejó de besarme los hombro
s para descender lenta y minuciosamente por mis pechos—. Y además, estoy enfadado contigo. No..., no deberías haber bebido.
     Sus gemidos dejaban entender que quería más. Por supuesto que quería más. Yo también lo quería. Pero, ¿realmente quería más o solo quería lo para olvidar todos los miedos que tenía hacia la relación con Harry?
     — Da igual— solté mientras movía mis finos dedos por su espalda y le arañé.
     A Víctor le gustaba que le arañaran.
     Comenzó a quitarme la falda despacio, con soltura e impaciencia, quería torturarme. Cuando por fin me quedé con unas braguitas de encaje, fui yo la que me ocupé de quitarle los pantalones con maestría, procurando tocar la mayor parte de piel posible. Era un círculo vicioso y ya no había marcha atrás. Alargué mis manos e introduje una de ellas en su pelo. Entonces me di cuenta de que me quería volver agresiva: yo también quería jugar.
     Un relámpago de placer recorrió mi columna vertebral de arriba a abajo.
     Víctor seguía encima de mí y sus boxers de Calvin Klein estaban a punto de explotar. Me incorporé y me senté sobre sus piernas. Le miré a los ojos y lo único que éramos capaces de ver era lujuria. Comencé a besarle el cuello con lentitud, quería torturarle. Víctor jadeaba mi nombre una y otra vez. Escucharle gemir mi nombre con aquella voz hizo que me estremeciera de pie
s a cabeza. Entonces llegó mi perdición. Comenzó a tocar mi cuello con la punta de sus largos dedos trazando círculos que me hacían sentir una sensación muy excitante que me recordaba... me recordaba a Harry. Esa operación fue la que realizó él la primera vez que nos besamos. 
     El silencio de mi casa fue sustituido por Wings de Birdy. Yo dejé de estar sobre un carísimo sofá de piel, sino que estaba en el asiento del copiloto del coche de Harry. Olía a ropa limpia. Harry olía a Chanel. Aún podía ver sus manos sujetar el volante, sus anillos de plata, el tatuaje de la cruz en su mano izquierda y los gorriones a través de su camisa desabrochada. También podía recordar sus rizos: increíblemente largos, increíblemente suaves, increíblemente suyos. Aún podía escuchar su respiración. Una respiración suave, pesada, intensa. Podía verle morderse el labio inferior y sonreírme de medio lado. Podía escuchar su voz. Tan grave, tan lenta, tan ronca. También podía escuchar su risa aguda, como el llanto de un niño pequeño. Podía ver la manera en que se llevaba las manos a los ojos cuando se reía. Podía ver su sonrisa, siempre llena de sinceridad, aprecio, amor, emoción. Podía verle los hoyuelos, las sombras que se dibujaban en ellos, su reloj horrible, sus botines desgastados y sus vaqueros ajustados. Podía verle. Podía sentirle. Podía recordarle. 
     Los recuerdos vinieron a mi cabeza y todo me explotó en la cara mientras Víctor me mordía el cuello y comenzó a subir de nuevo hasta mi boca. Cerré los ojos con fuerza y escupí su nombre como si lo estuviera deseando.
     — Harry...— gemí contra su mejilla sin pensar, dejándome llevar por el momento. Cuando abrí los ojos, pude verle mirándome decepcionado y dolido.
     Principalmente dolido.
     — ¿Cómo me has llamado?— preguntó muy serio.
     — Yo... Verás…— intenté explicarme, pero fue demasiado tarde. No podía mirarle. Todo me daba vueltas y tenía unas ganas de vomitar horribles.
     Apoyé mi cabeza contra su hombro y cerré los ojos. Metió uno de sus fuertes brazos por debajo de mis rodillas y con el otro me sujetó la cabeza. Me abracé a su cuello y me levantó con una facilidad pasmosa, como si levantara una pluma. Con cada paso que daba se contraían los músculos de su espalda. Subió y me metió en la cama. Le vi salir de mi habitación en boxers y con el semblante serio.

     Entonces me di cuenta de que lo tenía claro: adiós, Víctor.
     Hola, Harry.
**

     Esta es la primera vez que hablo directamente con vosotros, mis queridos lectores.
Después de veintinún capítulos, he creído que ya era el momento de deciros un par de cosejas. En primer lugar, daros las gracias a todos y cada uno de vosotros por leer mi novela. Adoro escribir y más aún si es para agradaros a vosotros. También me gustaría decir que, aunque no os responda, leo todos vuestros mensajes directos, tweets y comentarios y la verdad es que los adoro. Me gustaría disculparme si estos capítulos no son de vuestro agrado u os pueden parecer incluso "aburridos" por el hecho de que la reconciliación todavía no haya tenido lugar, pero tenía que empezar a unir las cosas y comenzar a desenmascarar a Daniel/Simon (como prefiráis llamarle). Solo os pido algo de paciencia, Hemma volverá a reconciliarse y estarán más unidos que nunca, pero antes tengo que resolver correctamente el tema de la filtración, y lo cierto es que no es fácil unir todos los hilos. 
     Solo quería deciros todo eso, muchísimas gracias por leer y solo espero que sigáis comentando, porque vuestros comentarios son los que me animan a seguir escribiendo. 
     Os quiero.

17 comentarios:

  1. Como siempre espectacular.Estoy deseando saber que va a pasar con Simon y con Emma y Harry. Sigue así, escribes genial,y estoy enganchadísima a tu novela♥

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  2. Dioooos me encanta tu novela escribes super bien srsly. Siguienteeeee<3 @bradfordgirls_

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  3. Nena, lo tuyo no es normal. Voy a ir por partes.
    1. Me encanta la foto que le has puesto a Em y Liam. Simon no, Simon es caca.
    2. Víctor es mi novio pero él no lo sabe, ¿ok? Habla con él y dile que venga a buscarme a mi casa right now.
    3. Emma borracha PFFFFJAJAJAJAJAJAJAJAJA.
    4. La escena porno entre Víctor y Emma. Omfggggg, me has dejado con todas las ganas, cielo. No me vuelvas a hacer eso.
    5. ¿Eres tonta? Respecto a tu último párrafo en el que nos lo agradeces, creo que tenía que ser al contrario (obviamente) gracias a ti por transportarnos a otro mundo cada... ¿2000 visitas? JAJAJAJA. En serio, de aburrido nada, es perfecta.
    No dejes de escribir, por favor y siguiente por descontado.

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    1. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA es que la otra foto de Em no terminaba de convencerme, busqué a la chica de la foto y resulta que era una modelo (:O :O) así que la cambié.
      Por otro lado, quería agradecerte que leas mi novela, para mi es muy importante (idk why) y me encanta que a vosotros os guste.
      En el capítulo 22 se sabrá toda la verdad sobre Simon.

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  4. ¿DE DONDE SACAS TANTISIMA IMAGINACIÓN? Srly lo tuyo no es normal.Asdfghjkl Victor me encanta,y lo voy a secuestrar(ja,mas quisiera) Y espero con ansias esa reconciliación.
    HAAAABER TU NOVELA NO TIENE NADA DE ABURRIDO.ES MÁS,ABURRIDO ES LO OPUESTO A ESTA NOVELA.Solo espero que hagas caso a todos tus lectores y nunca la dejes,por que como bien has dicho te gusta escribir,y creo que nos ha quedado más que claro que lo haces increiblemente.
    @nephilimosada <3

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  5. Fuera de coña, este año me voy a pedir a Víctor por Navidad.
    El capítulo perfecto, como de costumbre. Por suerte Emma ya ha llegado a una decisión sobre la indecisión Víctor-Harry y me alegro de que haya escogido a Harold (obviously)
    Tu novela no es aburrida, cielo. Deja de decir gilipolleces y sigue escribiendo, que yo sigo ansiosa por saber qué narices hizo Simon y cuál es la relación que tiene con el padre de Emma.
    Gracias por avisarme por twitter y siguiente pronto <3

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    1. Todas queremos a un Víctor por Navidad.
      Yo incluida. JAJAJAJAJA.

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  6. Me levanto y lo primero que veo es que has subido un capítulo nuevo.
    Una de dos, o lo has subido muy pronto o tus visitas suben a velocidad de vértigo, bby.
    Juro que la manera en la que escribes no es ni la mitad de normal.
    Adoro tu novela <3

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  7. Hace doce horas que me mencionaste con el nuevo capítulo, hace 3 que estoy levantada y hace media hora que estoy re leyéndome el capítulo. Me he quedado muy, muy en shock. Pensé que ese tal David le haría algo y que Víctor realmente se había ido, pero me he dado cuenta de que no y...Oh Dios, lo que venía a continuación me mató. Pobre Víctor, pero yo solo quiero que Emma esté con una persona, también de ojos verdes, también fornido y cariñoso, también enamorado de Emma. Harry-Hazza-Haz-Harold-Haroldo Edward Styles Cox. Jajajaja me ha encantado este capítulo, es completamente genial. Es la primera vez que te comento aquí, siempre te mandaba DM's o un tweet, pero los carácteres nunca eran suficientes y si no e llenaría las interacciones y te bloquearía los DM's de tantas cosas que te pondría. Completamente I N C R E Í B L E. Como siempre. Cada vez que subes un capítulo nuevo, primero: me dan espasmos, segundo: me muerdo el puño (por la impotencia) mientras leo, y tercero: me arranco los pelos cuando lo dejas en el mejor momento ¬_¬ Que te he fichado, eh. Jajajajaja bueno, me voy despidiendo ya que te dejo un testamento. Escribes genial, sigue así. <3

    P.D.: No me han parecido aburridos los anteriores capítulos, tan solo necesarios como has dicho. Además la tensión por saber quién era realmente Simon, me consumía.

    Ahora sí, me despido. Un besazo, hermosa <3 ATTE: @Rachelforever99

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    1. Por cierto, Víctor. Eh, Víctor. Es mío, ah <3

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  8. Creo que nos acabamos de hacer una idea como van a ser los capítulos 'hot', eh. Quiero decirte que le envíes todo mi odio al tal David ese, el de la barra. Va de mi parte. Cuando vi que empezaba lo bueno entre Víctor y Emma, tuve ganas de matarte, porque eso debería de pasar con Harry, no con el, por mucho que me simpatize. Luego, al ver que mencionó a Harry, sentí pena por Victor, y haberlo dejado así .. Por cierto, tu mensaje final me ha llegao' al alma, gracias por escribir tan .. así, tan perfecto y dejarnos leer tu novela, que ya traspasa la la línea de lo brillante.

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    1. Estoy replanteándome muy seriamente la idea de hacer otro capítulo hot con Harry. JAJAJAJAAJAJA.

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  9. ¡Holi! Bueno quiero decirte que me he leido tu novela entera hoy. HAHAHA no es que este loca (okno si lo estoy) pero es que tu novela es tan PERFECTA <333 Que es una droga para mi. Sube pronto cielo, ¿vale?
    PD: Te odio (con amor <3) ¡no me dejes asi de intrigada!
    Besos! Y porfi avisame por twitter cuando subaso soy @Irene_Simo

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  10. Vale, okay, nada. Mi existencia al carajo. ¿Quieres matarme o qué? Madre del amor hermoso. Este capítulo. Este puñetero capítulo. Joder. Me asusté cuando leí que quería darle una segunda oportunidad a Víctor y, aunque me duela un poquito que Victor esté mal, Hemma ftw. Madre mía. Estoy alucinando. Me ha encantado, en serio. Siguiente ya <3

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  11. ''Entonces me di cuenta de que lo tenía claro: adiós Víctor.
    Hola Harry.''
    HOLA MI AMOOOOOOOOOOOOOOOOL *inserte cara pervertida here*, ¡QUE VIVA HEMMA, COÑO! http://images3.wikia.nocookie.net/__cb20130104013418/sims/images/9/9e/Party_Hard.gif
    Españoles... Laura... Ha perdido la cabeza...
    Vale. Empiezo otra vez. Al ir a la fiesta me los imaginaba en plan VIP (very important palomo (?) LOL) y cuando Emma casi se pega la hostia del siglo con el tacón me he reído because a mi me pasa igual. Soy torpe a morir.
    Aish, cuando Emma estaba en la barra bebiendo cual borracha (borracha que amo) y el David ese le ha empezado a tirar los tejos me han entrado ganas de matarle/descuartizarle. ESA CHICA ES DE HAZZA, DON'T FUCKING TOUCH HER, PUTO.
    Y eso.
    Menos mal que ha venido Víctor a salvarla. Que por cierto, ¿dónde se había metido este chico? Ya estoy pensando cosas raras y quiero que me las aclares en el próximo capítulo.
    También tengo que decirte que casi me da un paro cuando se han empezado a dar el lote en casa de Emma. O SEA, NO PUEH' SE'. Me veías leyendo en plan 'oh dios, que hagan bebés a lo peli XX' pero en el fondo estaba 'Harry se pondrá triste si se entera' Aish, si sigues escribiendo cosas así vete acostumbrándote a mis momentos de bipolaridad extrema.

    Respecto a lo que has dicho de que si nos parecen aburridos los caps: *inserte 'no' eterno aquí*
    Son muy perfectos, y es obvio que no todos serán de súper romanticismo y unicornios vomitando arco iris porque tienes que explicar lo demás [Simon, ejém, Simon] Y gracias a ti por escribir esta novela que ya roza la perfección.
    Me alegro de haberla encontrado.
    ¿Hace falta que te diga que espero el siguiente capítulo con ansías?
    Love you!

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    1. A ver, cómo decirte esto sin parecer idiota...
      JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAJAJAJAJAJAJAJAA.
      Perfecto, no sabes lo que me he podido reír con tu comentario, srsly. Se lo he leído a toda mi familia y amigos porque tía, eres genial.
      En el capítulo 22 saldrá a la luz el pasado de Simon, así que don't worry, bby <3333

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  12. Te lo he dicho varias veces y te lo repito: estoy enamorada de tu novela.
    La manera en la que escribes me recuerda a los miles de libros que me he leído, y eso hace mucho más apetecible el hecho de clickar en el link del blog y leer el nuevo capítulo que tienes preparado.
    Esta novela tiene una trama que, por lo que puedo observar, cuesta mucho desarrollar, y no quiero siquiera imaginar la capacidad de escritura que debes tener para poder hacer capítulos tales como éste.
    Sigue así, porque a este ritmo, llegarás tan lejos como te lo propongas.
    Atte;
    Una gran admiradora tuya.

    PD: Comentaré todos los capítulos en anónimo, pero, probablemente, en el último, te desvele quién soy, después de haber dado mis opiniones y decirte lo que pienso. Un beso.

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