miércoles, 4 de septiembre de 2013

Capítulo 23 | Same Mistakes



     Cuando salí del despachó de papá, choqué con Madison de cara. Recibí un fuerte golpe con Dios sabe qué parte de su cuerpo. Ella gruñó y yo me mordí el labio para no gritar de dolor. Me restregué la nariz e intenté calmarme para no gritarle. ¿Cuándo había llegado?
     — ¿Por qué estás aquí?— pregunté cortante.
     — Porque vivo aquí— contestó como si fuera lo más natural del mundo.
     — Teóricamente no vives aquí— repliqué—. ¿Y Elliot? ¿Trabajando?
     — Se pasa el santo día trabajando— suspiró—. Mamá ha tenido que volar a no sé qué otro sitio porque han surgido unos problemas o no sé qué.
     — ¿Eres capaz de escuchar a mamá cuando te habla o simplemente pasas de largo a propósito?
     — ¡Es que habla tan rápido que no hay quien la entienda!— se defendió—. Yo preferí tomar un vuelo y volver a casa para pasar más tiempo contigo. ¿Te apetece ir al Club de Campo y jugar un poco al golf? Necesito mejorar mi wedge. Y sin menospreciarte, creo que tu putt está algo flojo.
     Rió por lo bajini hasta que me vio en la mano la tarjeta de embarque que papá me había impreso para aquella misma tarde. Me arrebató el papel de las manos y lo empezó a leer. Se sentó en el sofá y yo tomé lugar a su lado, esperando a que se dignara a devolvérmelo.
     — ¿Vas a volver? ¿Estás loca?— preguntó enfadada—. Los médicos dijeron...
     — Los médicos pueden decir lo que los dé la gana— la interrumpí—. Necesito volver y averiguar qué mierda ha pasado. Necesito resolverlo.
     — Ya me puedo imaginar la próxima portada del QMD: «Emma Wells: de periodista a detective amateur»— dijo sin poder evitar el sarcasmo—. Vuelves por Harry, ¿verdad?
     — Deja de entrometerte en mi vida de este modo porque es verdaderamente molesto— gruñí entre dientes—. Yo no me meto en la tuya.
     — Tienes que tener muy presente que nosotros formamos parte de tu vida. Asúmelo ya, Em— me reprendió y tomó aire—. Se ha dicho que Harry ha vuelto con Cara Delevingne.
     — Y el mes pasado se dijo que tenía una aventura con Kendall Jenner, el anterior corrieron rumores de que Taylor Swift y él habían vuelto, y el más anterior se le vio con Emma Ostilly en un par de ocasiones y se dijo que estaban juntos. Hasta que él no lo confirme, yo no me pienso creer nada de lo que la prensa rosa diga.
     — ¿Y qué pasa con Víctor? ¿Y Dani?
     — Con Dani no hay nada y Víctor es...— busqué las palabras concretas—, le quiero. Me ha salvado la vida y eso es algo que jamás podré olvidar. Ha estado conmigo cuando más le he necesitado y eso es algo que tampoco podré olvidar, pero ya no siento nada por él. Por ninguno.
     — Harry no ha estado contigo— dijo ella y una punzada de dolor me cruzó el pecho como un relámpago—. Tienes que tenerlo en cuenta. Han sido ellos los que han estado contigo cuando todo se derrumbaba. No puedes olvidarlo y eso es algo que deberías tener muy en cuenta.
     — Los chicos estaban de gira— dije por toda respuesta—. Se han preocupado por mí. Me han mandado mensajes de apoyo. He hablado con Zayn en varias ocasiones a lo largo de estos días. Los adoro a los dos, pero tú y todos tenéis que asumir que de quien estoy enamorada es de Harry.
     Madison tragó saliva y miró por encima de mi hombro hacia las puertas correderas del jardín.
     — Eso no me lo tienes que explicar a mí, sino a él— dijo señalándole con la cabeza y se puso en pie. Víctor fue el que ocupó su lugar.
     Nos quedamos solos.
     El salón se quedó en silencio. Lo único que era capaz de escuchar era el silbido pesado de nuestras respiraciones acompasadas.
     — Así que vas a volver, ¿no?— dijo por fin.
     Asentí con la cabeza y no tuve el valor suficiente para mirarle a los ojos. Clavé la mirada en la tarjeta de embarque que me había impreso papá.
     — ¿Es por lo de anoche?— soltó al borde del enfado. Bajé la mirada avergonzada y tuve la sensación de que un tenedor me había destrozado por dentro, me estaba haciendo papilla—. No quiero que te vayas. No quiero recordar lo que pasó hace unos años, ni tampoco lo que ocurrió hace algunos meses, ni todo lo que te he dicho hace unas horas…
     — No es por ti, Víctor— le interrumpí. Mi cabeza estaba hecha un lío y la resaca no me ayudaba mucho—. Necesito que me entiendas. Te quiero. A pesar de todas nuestras diferencias, lo has significado todo para mí y aún cumples un papel muy importante en mi vida, pero no puedo seguir así.
     — ¿Así?
     — Así— hice movimientos con las manos en el aire, englobándolo todo—. Aquí dentro me estoy ahogando. Necesito volver al lugar donde empezó todo para poder acabar con esta mierda.
     Estiró sus largos brazos sobre el respaldo del sofá, se recostó hacia atrás y estiró las piernas, suspirando exasperado pero con una sonrisa irónica en el rostro. El vello de las axilas parecía rubio en contraste con la luz que entraba del jardín, al igual que la barba incipiente de su rostro, sus cejas y el cabello alborotado. Sus ojos verdes miraban a un punto concreto. Su pecho subía y bajaba con violencia.
     — ¿Por qué no me habías dicho que ibas a irte?
     — No lo sabía— me encogí de hombros y él me lanzó una mirada carente de cariño—. Acabo de hablar con mi padre y me ha dado la tarjeta de embarque.
     — ¿Cuánto te vas?— se atrevió a preguntar.
     — Esta tarde a las siete— contesté y respiré hondo—. Supongo que he de ir a preparar todas las maletas cuando.
     — Te llevo al aeropuerto— sentenció levantándose del sofá.
     «No es necesario» pensé, pero por encima de todo sabía que quería que me llevara. Algo en mi interior me pedía a voces que le dejara, porque ese algo en mi interior le apreciaba, le quería y le iba a echar de menos. Por un instante me sentí culpable: iba a dejar tirado al hombre que me había salvado. Estaba volviendo a huir como una cobarde.
     «No te equivoques. No estás huyendo» intervino mi conciencia. «Estás tomando posiciones para coger ventaja e ir un paso por delante de todos esos idiotas»
     Asentí con la cabeza y se levantó del sofá, camino de la puerta principal con una sonrisa, pero con la diferencia de que no se despidió con un beso en la frente como lo había hecho a lo largo de tres meses.


     Madison me había ayudado a preparar el equipaje. Se había quedado con varias prendas de ropa que yo no me había puesto en la vida y le había cogido un par de cosillas que ella tampoco utilizaba. Tuvimos que hacer malabares para poder meter todo en las maletas. Aquello era algo que no lograba a entender. Cuando salí de Londres, toda la ropa me había cabido perfectamente en las cinco maletas. En aquel momento, por mucho que Madison y yo nos las apañamos para mover prendas, sacarlas e incluso doblarlas varias veces, las cosas no cabían. Aquello era como un maldito tetris que si no sabías montar, no podías ganar.
     Así de simple.
     Papá había prescindido de los mayordomos —los dio la tarde libre— y fue él mismo el que hizo la comida: filetes de ternera con hojaldre y ensalada con piña. Era una comida extrañamente suya pero me recordaba a mi infancia. De hecho, era de los mejores recuerdos que conservaba de ella. La ensalada de piña estaba para chuparse los dedos y repetí varias veces. Siempre que la hacía mamá pasaban dos cosas: o se pasaba con la salsa rosa o echaba demasiado poca. Papá tenía ese punto intermedio idóneo para cocinar —aunque rara vez fuera él quien tomara las riendas de las sartenes—. También me informó de que había hablado con la sucursal de Wells Records en Londres y dos escoltas irían a recogerme a Heathrow en cuanto llegara y los mismos guardaespaldas que nos acompañaron el día que salí del centro de desintoxicación nos escoltarían hasta el aeropuerto. 
     Mick volvería conmigo a Londres.
     Cuando apenas quedaba media hora para que Víctor fuera a buscarme, subí a mi habitación a cambiarme. Paseé los dedos por mis tatuajes negros y brillantes a la luz del día. Sonreí.
     Me puse unos vaqueros, unas Converse y un jersey oscuro remangado por los codos. Quería que todo el mundo viera mis tatuajes, que todo el mundo viera mi fortaleza. Quería que todo el mundo viera quién era Emma Wells y por qué seguía allí. Quería que todo el mundo pudiera escucharme gritar y pisar fuerte.
     Cuando bajé al salón, Víctor estaba sentado en el sofá con un sobre lleno de billetes en la mano. Si yo me iba de Marbella, mis padres no tendrían razones para seguir allí y Víctor tampoco. Él había ido a Marbella —obviando el detalle de que su padre poseía un lujoso apartamento en la Avenida Duque de Ahumada— porque papá le había contratado. Mi familia había estado allí solo porque yo quería quedarme. Si no los ataba nada, volverían a nuestro enorme chalet en Los Lagos, en el barrio de La Finca. Víctor buscaría algún puesto de trabajo como analista de nuevo.
     Me despedí de Madison con un fuerte abrazo.
     — No hagas más locuras e intenta mantenerte alejada de los cuchillos— fue lo que me dijo ella con una sonrisa en el rostro—. Y de las sustancias raras.
     Papá me abrazó con fuerza.
     — Te veo mañana por la mañana, cariño— me dijo él.
     Los escoltas ayudaron a Víctor a subir todas mis maletas a su coche y nos marchamos escoltados por ellos.



     El coche de Víctor se mantenía en un silencio sepulcral a excepción de las grandes gotas de lluvia que chocaban contra el cristal y la música. Era Brown Sugar de los Rolling. Adoraba las tormentas de verano, y más cuando yo estaba protegida de ellas.
     Víctor me miraba de soslayo pero no como lo solía hacer antes. Me miraba como si fuera otra persona totalmente diferente a la que vino deprimida, y a fin de cuentas, era cierto. En aquel momento era más fuerte que nunca y la confianza en mí misma estaba por las nubes. Nadie iba a pararme los pies menos... Cara. Me sorprendí a mí misma al pensar en Cara Delevingne antes que en Simon.
     Intenté olvidar aquel estúpido tema. Simon primero, Harry después.
     — Me gustan esta clase de tormentas— dije de sopetón.
     — ¿Tanto como Harry?
     Le miré arqueando una ceja.
     — No me fastidies— siseé—. ¿De verdad te vas a mosquear por eso?
     — ¿Yo?— se defendió—. Yo no me enfado por nada. ¿Qué hay de Adam y Carvajal?
     — Lo de Adam fue un paripé, estoy cansada de repetírtelo. Dani y yo no somos nada. Eres un plasta, Víctor— exhalé—. ¿Qué vas a hacer ahora?
     — ¿A qué te refieres?
     Tomó la A-397.
     — ¿Buscarás trabajo?
     — Buscaré trabajo— repitió y se pasó la mano por su barba incipiente—. No quiero seguir dependiendo de mi padre. Invertiré en bolsa. Buscaré algún trabajo como Analista en Finanzas o en Mercados de Valores. Tal vez como Gestor de Negocios o incluso Consultor de Organismos Nacionales— explicó al tiempo que se incorporaba al carril de la izquierda—. Sinceramente, cualquier puesto de ese tipo es de mi agrado.
     — Espero que tengas suerte— susurré.
     Me miró por el rabillo del ojo y resopló. Empezó a sonar The Man In Me de Bob Dylan.
     — ¿Qué hay de ti?— preguntó—. ¿Qué harás?
     — Resolver todo esto— hice movimientos con las manos—, ¿te parece poco?
     — No, no— negó con la cabeza, riendo—. Aunque tampoco necesitas hacer nada. Tu patrimonio neto está por las nubes para no…— se detuvo de inmediato.
     — Para no…— le incite—, no me dejes a medias.
     — Para no hacer nada— dijo finalmente—. Tienes toda una millonada invertida en bolsa. Con eso tienes para toda una vida.
     — Vida y media— añadí riendo.
     Soltó una carcajada. Víctor pertenecía a una familia adinerada —su madre era una importante abogada de alto standing y su padre un controlador aéreo muy bien pagado— por lo que jamás habían tenido problemas económicos. No estábamos a la misma altura en ese sentido, pero aquello jamás había influido en la toma de decisiones.
     — Ojalá hubiéramos podido mantener este tipo de relación cuando lo dejamos— susurró.
     — A mí también me hubiera gustado— afirme—, créeme. Igualmente, siempre nos quedarán los paseos por el Paseo Marítimo.
     Por un momento juraría que la comisura derecha de su labio vaciló, como si fuera a soltar una sonrisa torcida, pero si así era, la ocultó muy bien.


     Víctor me ayudó a bajar las maletas y las tuvimos que poner sobre un carrito para mayor comodidad. Después de facturar todo el equipaje —y pagar la penalización por llevar más peso del permitido— echamos a caminar en silencio, acompañados por los escoltas, por la Terminal 3 del aeropuerto de Málaga. Papá me había comprado un Priority Pass, con el que tenía opción a la espera en una Sala VIP. El lado bueno es que no era exclusivo para aquellos que fueran a viajar, sino que también —por extraño que pareciera— podía ir gente ajena al vuelo siempre y cuando fuera para a acompañar.
     Allí, dos chicas de no más de dieciocho años, con enormes gafas de Gucci y bolsos de Prada, se acercaron a mí.
     — Nos alegramos de que estés bien— dijo una de ellas.
     — Sí— asintió la otra—. Nosotras sabemos que tú no hiciste nada y si tenemos que escoger a una novia para Harry, te preferimos a ti antes que a todas esas trepas.
     Solté una pequeña carcajada y Víctor arrugó la nariz.
     — Malditas pelotas— murmuró cuando su fueron—. Son unas crías.
     — Víctor, no empieces.
     — Oh, tú no hiciste nada— intentó imitar sus voces de manera cómica—. Eres perfecta para Harry. Si tuviéramos que escoger una novia para él, te elegiríamos a ti— hizo una mueca—. Qué asco de crías.
     Saqué el móvil antes de sentarnos.

          «Todo OK»

     Aquello fue el mensaje que le mandé a papá.


      Me ajusté el cinturón y la suela de goma de mis Converse comenzó a hacer ruiditos desagradables contra el suelo, cosa que a mí no me importaba pero parecía ser que a Víctor sí. 
     Alargó sus brazos sobre los respaldos de los asientos y estiró las piernas.
     Mick y los demás estaban colocados en circulo alrededor de nosotros a no más de cinco metros.
     — Debí haberlo supuesto— suspiró agotado—, debí haber supuesto que le preferías a él. Fui tan estúpido para creer que...
     — Y dale— le corté—. Qué pesados sois, maldita sea.
     — Debí haberme dado cuenta de que yo era tu segundo plato.
     — Oye, mira— levante un poco el tono de voz y rápidamente me dispuse a bajarlo, pues varias personas nos miraron intrigadas—, acepto que digas que le he preferido a él, acepto que digas que sea mala persona pero no acepto que vayas diciendo que tú eres mi segundo plato, ¿entendido? Te recuerdo que tú fuiste mi primero.
     Me volví a sentar correctamente y me crucé de brazos.
     — No quiero que nos enfademos más— dije sin mirarle.
     Resopló y me rodeó la espalda con un brazo.
     Una voz de mujer por la megafonía me avisó de que debía subir al avión. Me levanté y miré a Víctor a los ojos. No supe qué decir, solo le abracé. Por suerte, fui correspondida de la misma manera.
     — Recuerda que siempre estaré aquí. Si necesitas algo, llámame.
     Me separé de él y le sonreí. Mick echó a andar a mi lado y nos dirigimos a la puerta B16. Cuando subí al avión, me dirigí a primera clase y me recosté en el sofá de piel blanco. Saqué el móvil y llamé a mi padre.
     — Ya estoy en el avión.
     — Perfecto— dijo—. Ahora cuelga.
     — Te quiero.
     Colgué y tuve que soportar la maldita charla de las azafatas de cómo ponerse el cinturón y qué hacer en caso de emergencia. El avión despegó.
     Estaba a dos horas de los chicos.


     El avión llegó a la hora prevista al aeropuerto de Heathrow. Los escoltas nos recogieron a Mick y a mí en la sala de recogida de equipaje.
     — Señorita Wells, tendrá que tener cuidado— fue lo primero que dijo uno de ellos al verme. Con aquel había coincidido cuando volví a España—. Han debido filtrar la información de que iba a volver y hay una gran cantidad de medios ahí fuera.
     Asentí nerviosa.
     Me puse las gafas de sol y el sombrero de Harry, intentando esconderme. Al salir al enorme vestíbulo de la terminal —tal y como me habían anunciado— había más de veinte paparazzi y varias cámaras con sus respectivos reporteros. Sería de las pocas veces que me vieran los medios desde que salí del centro de desintoxicación; la mayoría de ellos estarían sedientos de una noticia así. Y más cuando se trataba de una vuelta a Londres.
     — ¡Emma! ¡Emma, aquí!— gritaba un hombre con una enorme barriga que le sobresalía por encima de los pantalones—. Emma, mira aquí.
     — ¡Emma, por favor!— gritó otro que, prácticamente, me metió el objetivo de la enorme cámara en el ojo— Emma, aquí.
     — Por favor— el guardaespaldas más joven que se hacía llamar Ketih me rodeó con un brazo—, déjenla pasar.
     — ¡Emma! ¿Cómo te encuentras?— preguntó un reportero.
     — ¿Has vuelto a hablar con One Direction?
     No pude contestar y tampoco tuve la menor intención de hacerlo.
     Agaché la cabeza, tirando con fuerza de mi carrito, y traté de ignorar los gritos de todos aquellos periodistas.



     Los dos guardaespaldas me metieron en un monovolumen negro, donde por fin pude respirar aliviada, sabiendo que ahí dentro estaba a salvo. Mick entró en el asiento trasero, a mi lado. Pensé en mi antiguo Porsche Cayenne que seguiría aparcado en mi plaza de aparcamiento del edificio. Aquel coche representaba mi pasado, mis miedos y todo mi sufrimiento, así que decidí que me compraría otro más rápido y fuerte como yo, pero no me desharía del otro. La recuperación se había debido al dolor.
     Todo formaba parte de mi historia.
     Los escoltas me dejaron en casa una hora después. Me ayudaron a subir las maletas y se marcharon sin decir palabra.
     Todo estaba en su sitio e intacto. Abrí todas las ventanas para que entrara un poco el aire. Me puse una cazadora de cuero y cogí la cartera para bajar a un supermercado cercano para llenar la nevera. Crucé los dedos para que nadie me reconociera.
     Mick me mataría.
     A pesar de estar a principios de septiembre, el frío nocturno de la ciudad me congeló los huesos. Londres era la clase de ciudad en la que si era de noche, haría frío sin importar la época del año. Y aquello era muy cierto. Me levanté el c
uello de la cazadora y caminé por Cumberland Gate como si nunca hubiera estado allí. Aunque, en cierta manera, hacía una eternidad que no iba. La gente seguía tan silenciosa y pulcra como siempre, los edificios y las calles igual de limpias, todo seguía igual.
     Era yo la que había cambiado.



     Cuando llegué de nuevo a casa de Shaw’s, coloqué toda la compra en la nevera y en los armarios de la cocina. Me preparé una ensalada —debía volver a la vida saludable o todos los excesos se me acumularían en el trastero— y encendí la cafetera. Me cambié de ropa y me puse un pijama como lo hubiera hecho en los viejos tiempos. Me dejé caer sobre el sofá, saboreando la esencia de mi antigua vida mezclada con la nueva. 
     El pasado fusionado con el presente.
     Dos cosas totalmente opuestas pero que habían conseguido encajar a la perfección. Físicamente estaba igual, psicológicamente había dado un cambio de más de ciento ochenta grados. Cogí el móvil de la mesa y vi que tenía un mensaje de Zayn.

          «¿Son ciertos los rumores de que has vuelto a Londres? Unas fans de mi TL lo acaban de twittear. Aseguran que te han visto en Hyde Park Pl»

     Sonreí. Había que ver lo rápido que corrían los rumores dentro de aquel fandom. Le contesté.

          «A pesar de la decena de medios que me han recibido en Heathrow y de que he tenido que venir a casa escoltada por tres enormes guardaespaldas, estoy sana y salva. ¿Cómo va la gira? ¿Cuánto os queda?»

     Zayn estaba en línea, pero antes de hablar con él, quería llamar a papá. Si no le llamaba se pondría histérico. Contestó al tercer bip.
     — Papá, ya estoy en casa— le informé.
     — ¿Estás bien? ¿Qué tal el vuelo? ¿Estás cansada? ¿Quieres descansar?— me acribilló a preguntas—. Mira que no me cuesta nada llamarte en otro momento. 
     Me eché a reír.
     — No, papá. Estoy bien, te lo aseguro— contesté—. ¿Han llegado mamá y Chad?
     — Chad sí, mamá no.
     — ¿Qué te ha dicho? ¿Está enfadado?
     — Enfadado se ha quedado ligeramente corto— dijo él, riendo—. Parecía más bien al borde de la psicosis. Madison se ha ido hace unas horas a Madrid. Elliot ha pasado a buscarla y se han marchado los dos.
     — Espero que Elliot se tome un descanso. Se pasa el día trabajando— bajé el volumen de la televisión—. Y por lo general, Chad es bastante...
     — Es bastante Chad— terminó por decir él—. Después le dije que yo volaría por la mañana y estaría contigo el tiempo que hiciese falta. El director del equipo de seguridad que he contratado me ha dicho que hoy ya han ido a la comisaría y han podido a acceder a toda la información del caso.
     — ¿Algo interesante?— logré preguntar.
     — Nada concluyente— contestó el—. Por ahora.
     — ¿Crees que con tus amenazas ilícitas y la grabación de Zayn podría bastar para condenarle?— curioseé—. ¿Y qué pasa con las huellas dactilares? 
     — Dejemos a los expertos trabajar, ¿de acuerdo?— manifestó—. Estoy seguro de que habrá algo que pueda desenmascararle y creo que ya tengo una ligera idea de por dónde va a tirar la investigación.
     Sonreí y cerré los ojos. Lo mejor que podría haber hecho nunca era haberme aliado con mi padre para destapar a Simon. Por separado éramos fuertes, juntos éramos invencibles y nadie podía detenernos. A nosotros, ni al equipo de seguridad.
     — Ese canalla tiene los días contados— dije entre dientes—. Y te aseguró que no se librará de una buena patada en los huevos. 
     Papá soltó una risita.
     — Esa es mi pequeña— dijo orgulloso—. Me voy a la cama. Llegaré a Heathrow alrededor de las nueve y media de la mañana pero no te voy a pedir que vengas a buscarme. He pedido al director de la sucursal de Wells Records de allí que mande a otros dos escoltas para que me recojan a mí también.
     — Como mande, sargento— bromeé—. Adiós, papá.
     Colgué el teléfono y me recogí el pelo. Tomé mi ensalada tiempo que leía el mensaje de Zayn.

          «Ahora estamos en medio de algunos días libres. Louis y yo estamos en Chicago con Els y Perrie. Liam ha viajado a Miami con Sophia, Niall está con Demi en algún lugar de este mundo y Harry ha viajado a Los Angeles con algunos amigos. El viernes de la semana que viene tocamos en Pasadena. El cinco de octubre concluimos la gira americana y el dieciocho de octubre terminamos la gira definitivamente»

          «Tengo muchas ganas de verte»


     Sonreí de medio lado y escribí:

          «Créeme, yo también a ti»

     Activé el modo silencioso en el móvil y me metí en la cama. 

     No iba a cometer los mismos errores. 
     No de nuevo.

12 comentarios:

  1. Me encanta este capítulo Zayn Ingenioso Malik JAJAJJAJAJAJ Que ganas del siguiente.

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  2. LO. TUYO. NO. ES. NORMAL.
    De donde coño sacas tanta imaginación? Es admirable.

    Me encanta que por fin Emma vaya a ver a los chicos (ya era hora). Estoy deseando que joda a Simon. Solo espero que sufra mil veces más de lo que ella ha sufrido.

    Lo de Zayn Ingenioso Malik me ha matado. JAJAJAJAJAJAJAJAAJ.
    El siguiente ya. Soy @gblazques.

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  3. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

    ¡NO PUEDO RESPIRAR! Me encuentro en un estado de shock muy grave, has provocado mi pausa mental y que solo sea capaz de gritar y rectar pro las paredes cual lagarto hambriento. Me has dejado sin palabras con este capítulo, ¡ha vuelto a Londres! ¡Por fin! Eso era algo que estada deseando desde hacia mucho tiempo, ya. Cara y Harry, Hara o Carry... Hmmm, no, no me pegan. Prefiero Hemma, son más asdfghjklñ, ¿no crees? Ojalá Emma fuera real y saliera con Harry. "Hemma" sería una de las relaciones que más respetara porque juntos, en mi imaginación, se ven tan hermosos. Aish, tengo Unbroken feels D:

    ATTE: @Rachelforever99 TE QUIERO ASDFGHJKLÑ <3

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  4. NO ME DEJES ASIIIIIII,JO.Bueno esperaré.
    AY ZAYN.QUE LISTO QUE ES.ZAYN INGENIOSO MALIK.
    QUE CERCA ESTA LA RECONCILIACIOOOOOOON AHH NO PUEDO ESPERAR MÁAASSS.Y MADISON ES MUY ASDFGHJKL
    VICTOR ME DA PENA:(
    Estoy esperando impaciente el siguiente.¡Sigue asi!Un beso cielo.@fixmelukey
    PD:he visto que tenemos muchas cosas en comun:1D,Demi,5SOS,Ed,Divergente y THG asdfghjkl vamos que eres perfecta<3

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  5. God. Como noS lo dejas ahí, me he enamorado de este capítulo, pobre Víctor primero en pleno acto sexual(JAJAJAJAJA) le llama Harry y ahora esto, pero de todos modos a mi no me daba buena espina eh.
    Agh Zayn, es tan kakdkskn que no sé, es el único que la mensajea(?) pero es genial, 'Ahora no puedo hablar, Em. Te veo el sábado, nena' ese toque seductor después de.., no sé, es muy genial.
    Y bueno, que me ha encantado, s super genial, ya necesito el siguiente porque me he quedado con intriga y eso.
    Siguiente, preciosa.
    Atte: @Raquel_1di

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  6. Zayn ingenioso Malik JAJAJAJAJA. Estoy deseando que Emma descubra a Simon, que hijo de puta... Por fin Emma va a ver a los chicos asdfghjkl. Siguiente <3 @bradfordgirls_

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  7. Normalmente, me sueles dejar con la miel en los labios cuando terminas cada capítulo, pero es que, de verdad .. NO. PUEDO. ESPERAR. PARA. EL. PRÓXIMO. Necesito ese encuentro de los chicos con Emma .. sobre todo con Harry. Por cierto, al principio Víctor me caía super mal, después de un par de episodios, me sedució, luego me cayó bien y en este último, me ha dado muuucha pena, lo digo porque eres capaz de hacer que sienta todas estas cosas por un personaje ficticio. También me ha encantado ese momento de 'se ha dicho que Harry está saliendo con Cara Delevingne (llegas a poner a Taylor y te mato)', y una de las razones por la que adoro infinitamente tu novela es esa, que no te inventas personajes e intentas basarte en la vida real de los chicos. Y bueno, lo de Zayn 'Ingenioso' Malik me ha dejado convulsionando de feels. Cómo dije antes, necesito desesperadamente el siguiente :)

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  8. ASDGHKSLSHDSISNDHDB. Siguiente ya eh. NO PUEDO ESPERAR AL SIGUIENTE. KANDIDNINXUKSJDOWMS.

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  9. ESTE CAPÍTULO, AY MADRE.
    Cara y Harry no pueden estar juntos, Madison pls no toques lo que no tengo. Ok no, ilysm.
    ¡VIVA HEMMA! *huye*
    Bueno bueno, después de 30429843 siglos diciendonte que te iba a comentar aquí estoy, creo que no hace falta que diga que cada día te superas más a nivel perfección y esas cosas. Este capítulo ha sido muy fab>>>>>>>>
    Sobretodo cuando Emma y Arthur han hablado de ir a la fiesta, dios necesito saber que pasará, me lo imagino ahí en plan peli de acción el típico baile y luego se lía súper parda.
    Vale, ya me bajo de la nube.
    Y aish, mi Zayn. Qué listo es mi moreno, si es que tiene madera de agente especial. (En verdad lo es pero usan de tapadera que es 'el misterioso') *guiño, codazo, guiño*
    En verdad no puedo esperar para ver que pasará, tengo tantas ganas de que acaben con Simon y que todo vuelva a ser unicornios vomitando arco iris (in the nice way, obviously)
    Ah, debo decirte que Víctor me ha dado mucha pena en la despedida cuando dice 'España no quiere que te vayas, igual que yo' UNA RONDA DE PAÑUELOS POR AQUÍ, GRACIAS.
    Es muy mono jo, quiero que le encuentres novia. Que no sea una zorrilla, pls. Le he cogio' mucho cariño <3
    Y creo que ya no me dejo nada por comentar. Siento que este comentario sea un poco basura pero estoy metida en unos líos y no tengo tiempo de na'.
    Espero el siguiente con ansías, aunque eso ya lo sabes.

    PD: Muere. http://www.polyvore.com/cgi/img-thing?.out=jpg&size=l&tid=45374051
    PPD: No me tengas en cuenta el anterior aparto, sabes que te ily mucho <3
    PPPD: Recuerda que Jamie es de mi propiedad.

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  10. No sé si lo has hecho a propósito o no, pero yo a Cara no la trago. A ver... ¿Quién en su sano juicio le pone a su hija de nombre una parte del cuerpo? Que vale que no hable español, pero existen diccionarios. En fin... Que como siga Zayn diciéndole "nena" dame por muerta jaja Jo, me da pena Victor (ante no lo tragaba, ahora me encanta y si está falto de amor, que se venga para Málaga conmigo jajaja), pero yo quiero reconciliación así súper ajskajskajakaj con Harry, plz. Todas queremos eso. Dánoslo después de tanto hacernos sufrir jaja Sobre todo Emma lo quiere. Ella si que ha sufrido. Eeeeeen fiiiiiiin. Que siguiente ya porque necesito de esta novela como del oxígeno para sobrevivir <3

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  11. Me cago en todo, Patri. Quiero ser Emma. Quiero tener a dos hombres pivones detrás de mí. Diooooooooooos. Victor me pone muchísimo. Un poco tonto cuando lo del 'segundo plato' pero es un puto amor. Luego Zayn, ayudandola y mandandola indirectas. ¡Ese es mi bad boy en estado puro! ¡Aliandose con Emma! Y tía, me encanta la relacion de Emma con su padre. Son tan monos juntos y tan aw. DIOS. NECESITO SIGUIENTE CAPITULO YA. YAAAAAAAAA. NECESITO ESE REENCUENTRO DE LOS CHICOS Y EMMA. DE HARRY Y EMMA. TIA. ESCRIBES DE PUTA MADRE Y ESTOT VICIADA A LA PUTA NOVELA. Avisame cielo @thepaynerush . Un besitooooooo<3

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  12. Sube ya ����������

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