domingo, 29 de septiembre de 2013

Capítulo 27 | Save You Tonight


Miércoles, 22 de octubre

     El olor a café inundaba toda la casa, transportándome a lugares conocidos y me llenó el pecho de aquel sentimiento tan nuevo y frágil: familiaridad. Vertí un poco en dos tazas y salí a la terraza de mi apartamento. Papá estaba sentado en uno de los sofás de mimbre que rodeaba a una pequeña mesita en la esquina. Llevaba una sudadera de los Lakers y tenía el pelo revuelto. Me senté a su lado y le tendí en café. Encogí las piernas y las subí sobre el mullidito cojín. Rodeé mi taza con las manos, dejando que el calor traspasara la cerámica y me calentara la piel.
     A pesar de estar casi a principios de noviembre, el aire frío y espeso de la ciudad nos llenaba de alivio. Aquello era: alivio. Todavía no era capaz de creer que Simon hubiera sido puesto a disposición judicial y nadie parecía estar dispuesto a pagar la fianza. Solo deseaba que pudiera pudrirse ahí dentro.
     La policía había recogido todas las pruebas y estaba trabajando en el caso para poder acusarle de todos los cargos, demostrar su culpabilidad y que lo condenaran. El juicio tendría lugar la primera semana del mes de noviembre y yo tendría que acudir como testigo. Lo último que quería era ver el rostro de aquel hombre, sin embargo haría cualquier cosa para que estuviera entre rejas durante un largo período de tiempo.
     Timmy se había encargado de reforzar la seguridad de mi propio ordenador para que nadie pudiera entrar en él. Ya bastante había tenido con aquello.
     — Después de comer me tienes que llevar al aeropuerto— afirmó papá.
     — ¿Te vas a ir ya?— contesté sorprendida.
     — No sabes lo mucho que me gustaría quedarme— murmuró—. Ya he terminado lo que tenía que hacer y sé que Harry cuidará bien de ti.
     Resoplé como si hubieran puesto mi paciencia al límite y miré hacia la distancia.
     Hyde Park estaba lleno de gente —como era de esperar un domingo por la mañana—. Los padres primerizos empujando sus carritos de bebé, familias enteras caminaban bajo sus espesos árboles y sus paraguas de la mano mientras los niños correteaban pisando los charcos y ensuciándose la ropa, jóvenes deportistas que lucían sus esculpidos cuerpos bajo tops cortos y ajustados leggings a medida que corrían a través del parque, ancianos que llevarían décadas juntos caminaban del brazo mientras disfrutaban de aquel fresco día de octubre, jóvenes que habían decido tomarse un día libre para salir a tomar el fresco y parejas adolescentes —y no tan adolescentes— compartiendo risas por los estrechos caminos del parque.
     — No te oí llegar anoche— me dijo tras haber dado un buen trago a su taza. Me sorprendió y di un tumbo. Enarcó una ceja—. Harry es más discreto que Víctor. 
     Era cierto. Anoche no le dije que iría a su casa y cuando llegué por la mañana, papá aún seguía acostado, así que no hice otra cosa más que tumbarme en el sofá y dormir un rato más hasta que él me despertó al cabo de un par de horas.
     — No, papá, yo..., pasé la noche en su casa, con él.
     — Eso había imaginado— siseó por lo bajo.
     Papá seguiría siendo papá. Un hombre preocupado por su hija y por las compañías por las que se dejaba influenciar. Sabía que le gustaba Harry, pero nunca es sencillo ver a tu hija crecer y dejarla sola en una ciudad completamente diferente a la suya, después de todo lo que había pasado y con un hombre. Especialmente cuando aquel hombre era una súper estrella del pop mundial.
     La espesura del cielo y el color gris daban un brillo especial al pelo de papá. Tenía la nariz recta y sus ojos azules estaban escondidos bajo sus largas pestañas, unas grandes ojeras y algunas arrugas. Mi padre era realmente guapo y me pregunté si de joven habría sido tan atractivo como lo era en aquel momento. Se pasó la mano por el cabello y se lo echó hacia atrás con un hábil movimiento de muñeca, dejando sus finos y atrayentes rasgos al descubierto.
     El cielo estaba pintado de un gris oscuro y cubierto por unas nubes muy espesas. Yo llevaba puesta una sudadera de Harry. Cuando me desperté a su lado, él aún estaba dormido boca abajo, con la respiración lenta y acompasada al ritmo de los músculos de su espalda, que se expandían y contraían levemente. Su pelo no era más que una mata de largos rizos alborotados y tuve que reprimir las ganas de tocarlos. Tenía un brazo encima de mí y la boca entreabierta, respirando con una calma nunca antes vista y ronquidos de lo más adorables. Me deshice de su brazo protector sin hacer ruido y le tapé con la funda nórdica. Abrí el cajón de su cómoda y saqué un pantalón deportivo de Nike y una sudadera de Adidas, me recogí el pelo y guardé mis tacones y vestido de la noche anterior en una bolsita.

          «Mi padre está en casa y lo último que quiero es que se te lance encima como una fiera por haber pasado la noche contigo. ¡A saber qué es lo que se imagina! Te llamaré más tarde»

     Aquello fue lo que le escribí en la nota que le había dejado encima de la almohada. Antes de despedirme de él con un beso en la frente, me senté en el borde de la cama y me le quedé mirando durante algunos largos minutos. Acaricié parcialmente sus rizos. Paseé mis dedos por sus mejillas, su nariz, sus labios y sus orejas. Palpé los músculos de su espalda y cerré los ojos al sentir su piel bajo la mía, aliviada porque Harry estaba conmigo. Nada podría volver a ir mal. Me despedí de él con un único beso en la frente y salí de allí.
     El amor que sentía por él era un eterno deseo insatisfecho. Tenerle cerca era una necesidad, tanto que apenas hacia horas desde que me había marchado de su casa y ya quería volver a verle. Mi madre siempre me decía una cosa, una frase que nunca había comprendido y fue en aquel preciso instante en el que cobró sentido por completo: «Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor por cada uno excede la necesidad por el otro». No solo quería a Harry, le necesitaba en mi vida, le necesitaba conmigo. Habíamos consolidado nuestra relación después de más de casi dos años, pero aún quedaba una cosa: que se enterara todo el mundo: las fans, medios de comunicación, paparazzi y demás.
     No me gustaba que tuvieran que perseguirme por ser la novia de Harry Styles. Por lo general, no me gustaba que me persiguieran, aunque supuse que mi aparición estelar de la noche anterior en Soho habría despertado la atención de todos los medios y lo más posible es que saliera en portada de mil y una revistas.
     — ¿Sabes?— papá me sacó del ensimismamiento—. El contrato que los chicos tienen firmado con Sony termina en enero. Simon Cowell ha hablado conmigo. Le he pedido que si podían firmar con Wells Records. Él me dijo que era decisión de sus representantes y de ellos mismos— explicó—. Podrías hablar con ellos.
     — ¿En serio?— mi sorpresa fue más que palpable—. ¡Eso es fantástico!
     — Y aún hay más.
     — ¿Más?— pregunté emocionada.
     — Había pensado que podrías trabajar con nosotros, Emma. Sé que eres periodista y hablas con una facilidad impresionante, por eso podrías ser la portavoz de la sucursal de Wells Records aquí— propuso—. Además— añadió—, también...
     — Me estás dejando abrumada— bromeé.
     — ... me gustaría ser su representante junto con un par de personas de confianza. Paul también. Todo esto si los chicos aceptaran, por supuesto.
     Me abalancé sobre él y le di un beso en la mejilla.
     Después de comer me dirigí a mi habitación. Abrí la ducha y, mientras esperaba a que el agua saliera caliente, escogí la ropa que me pondría: unos vaqueros pitillo, una camisa de franela y unos botines. Me apresuré al baño y me duche con toda la velocidad que pude.
     No iba a aceptar el puesto que papá me había ofrecido. Sin embargo, pensé que tal vez a Víctor le interesara el puesto, siempre y cuando pudiera ser en Madrid. Me vestí veloz como un rayo y salí escopetada del apartamento. Hasta que no llegué al garaje, no fui capaz de recordar que me había dejado mi bolso en casa. Maldije por lo bajo y volví a subir de mala gana.
     Cuando abrí la puerta, papá estaba de pie en el vestíbulo del piso con el bolso de la mano —como si hubiera sabido que iba a volver a por él— y con su maleta a los pies, recordándome que tenía que llevarle al aeropuerto. Sonrió divertido, hice una mueca y se lo quité de las manos.


     Papá estaba en silencio. Miraba ensimismado las viviendas de Cedars Rd. En el coche se podía escuchar Spirit In The Sky. Le miraba de reojo de vez en cuando.
     — Papá— susurré y puse el codo derecho sobre la ventanilla. Él no alzó la cabeza—. Papá.
     — Te escucho.
     — Es sobre el puesto que me has ofrecido en Wells Wecords…— me miró—, no lo quiero. Me gusta mucho y te lo agradezco, pero soy como una gacela: necesito vivir al aire libre. Incluso cuando trabajé para GQ lo disfruté. Me gusta escribir. Salir. Llenarme de vida.
     — ¿Qué propones?— parecía interesado.
     — Víctor— contesté y tomé la Great West Rd.—. Le echaron de la Bolsa por ser demasiado joven y te aseguro que es muy competente y trabajador. Si has confiado en él para sustituir a Alfredo en el jardín, deberías hacerlo también para esto.
     No dijo nada.
     — Pero debería ser en la sucursal de Madrid— añadí—. Dale una oportunidad, por favor.
     — Vale— aceptó al cabo de unos segundos—. Lo haré.
     Llegamos al aeropuerto a las tres y veinte de la tarde. Apenas nos dio tiempo a despedirnos; un fuerte abrazo y fin.
     Le echaría de menos.


     Deseaba tanto volver a ver a Harry que tenía los puños tan apretados que me estaba clavando las uñas en las palmas de las manos. Bajé la presión y me fijé en el marco de la puerta. Las pintadas a bolígrafo de «Nosotros somos los mejores del mundo» y «Viva Irlanda» de Niall seguían intactas. Iba a reírme cuando la carcajada se me quedó a medio camino y Harry abrió la puerta.
     Se había puesto una camiseta blanca de tirantes y unos pantalones de deporte. Tenía el pelo alborotado y cara de haberse despertado en ese mismo instante. Me fijé en sus piernas y unas extrañas ganas de pegarle se extendieron por mis brazos. Era odioso que mi novio tuviera mejores piernas que yo y, entonces, me sorprendí al pensar en Harry como «mi novio». Era muy raro.
     Le miré y en su rostro se dibujó media sonrisa pícara.
     — ¿Qué haces aquí?— preguntó divertido pero con una voz ronca, más de lo habitual, lo que me confirmó que, efectivamente, se acababa de levantar.
     — Son las cuatro, ¿estabas durmiendo?— afirmó con la cabeza—. Venía a verte.
     De repente me envolvió una ola de calor. Me rodeó las caderas con las manos y me acercó a él, mientras me besaba con cautela. Me estremecí, pero esta vez no se molestó en preguntar qué me pasaba; lo sabía de sobra. Cerró la puerta, me apretó contra la puerta y sus labios volvieron a encontrar los míos.
     Ni siquiera recordaba por qué había ido.
     Y tampoco me importaba.
     Tiré el bolso al suelo y le rodeé con mi brazo por detrás del cuello. Introdujo su lengua en mi boca. La manera de moverla logró hacer que mi lengua entrara en una danza de deseo junto con la suya. Los dedos de mi otra mano dieron con el borde de su camiseta. Se deslizaron bajo él, extendiéndose por la parte baja de su espalda y subiendo con cautela hacia sus omóplatos.
     Estaba frío y sus músculos se contraían bajo mi contacto.
     Él descendió una de sus manos hacia la parte baja de mi espalda y con la otra se apoyó con determinación sobre la puerta. Nuestros labios encajaban, al igual que nuestros cuerpos. Era mi otra mitad. Se retiró unos cuantos centímetros y casi no se lo permití.
     — No has venido para esto, ¿verdad?— dijo entre risas contra mis labios.
     — Por supuesto que no— volví a besarle.
     — ¿Entonces?
     — ¿Acaso importa?
     Le metí la mano en los rizos y empujé su boca contra la mía de nuevo, disminuyendo la distancia que había entre nosotros. Choqué con su entrepierna y solté una mezcla entre un grito ahogado y un gemido.
     Estaba excitada.
     Él también.
     Me subió sobre el mueble de la entrada y tiró por los suelos todo lo que había encima. Los músculos de su espalda se contraían cada vez que le besaba con más insistencia.
     No se resistía, aunque al cabo de unos segundos, o tal vez minutos intentó separarse.
     — Emma— masculló contra mi boca.
     — Olvídalo.
     Me quitó la chaqueta.
     Me agarré con fuerza a su cuello y él me cogió, sosteniéndome por los muslos. Le rodeé las caderas con las piernas. Desabrochó con furia los botones de mi camisa con las manos temblorosas, y yo conseguí deshacerme de su camiseta sin prácticamente dejar de besarle.
     Me tenía en volandas y al moverse, choqué de espaldas contra la pared. En lugar de un gruñido me salió un pequeño gemido. Le bajé un poco los pantalones con ayuda de los tobillos y él se deshizo de mi camisa, dejándome solo con un sujetador de encaje. Soltó un pequeño gemido en mi boca cuando comencé a mover mis dedos con cautela por su cuello. Le arañé ligeramente la espalda. Otro gemido contra mi boca y un suspiro ansioso. Tiré de sus rizos y masculló algo, pero era demasiado tarde.
     Éramos todo sensación.
     Como si toda la distancia, tensión y nostalgia que nos había separado durante más de un año quisiera ser evaporada en aquel encuentro agresivo.
     Escucharle gemir de aquel modo hacía que mi cuerpo temblara. Harry gemía por mi. Gemía por sentirme, por tenerme, por volver a poseerme. Me deshice de sus pantalones. Él ascendió sus manos hacia mis pechos. Mi espalda estaba firmemente apoyada contra la pared. Aún no recuerdo cómo consiguió desabrochar los botones de mis vaqueros y comenzó a bajarlos, hasta dejarlos por debajo de mis nalgas. Apartamos nuestros labios y en sus ojos pude ver el reflejo de los míos. Volví a lanzarme a su boca. Di un saltito hacia el suelo, me deshice de los pantalones y él me volvió a coger.
     Estábamos cuerpo con cuerpo, nuestros corazones estaban más cerca que nunca y tan solo nos separaban sus boxers y mi ropa interior. Introdujo una de sus manos por dentro de mis braguitas y comenzó a explorar cautelosamente; paseando por mis curvas y recovecos con movimientos rápidos y precisos, provocando que todo el cuerpo se me electrizara de placer.
     Me lancé contra su boca para esconder contra él toda mi pasión. Bajé una de mis manos hacia el interior de sus calzoncillos y acaricié el hilo de vello que se escondía bajo la cinturilla de aquellos Calvin Klein.
     Harry gimió. Estaba excitado.
     El juego no había hecho más que empezar. Éramos solo cuerpo, corazón y alma en conjunto. Sólo queríamos recuperar el tiempo que habíamos perdido durante un largo año.
     Un año.
     — ¡Joder, tío!— gritó Liam de repente, tapándose los ojos con las manos—. ¿No tenéis una puta cama cerca? ¡No! Tenéis que daros el maldito revolcón en medio del vestíbulo.
     Ahogué un grito y me bajé apoyando los pies firmes en el suelo. Me agaché a por los pantalones y la camisa, y me los puse con determinación y el rojo subido a las mejillas. Él miraba a Liam sorprendido y furioso en partes iguales mientras se ponía de nuevo los pantalones por debajo de la cintura, dejando ver la goma de sus calzoncillos. Tenía los rizos alborotados, los boxers al borde de una explosión y las mejillas de un rosa oscuro.
     Ya se había despertado.
     Liam se aproximó a unos cajones de la mesa donde estaba la tele y sacó algo. Sonrió y se lo lanzó a Harry, el cual lo cogió sin ningún problema: preservativos.
     Bufó y se los lanzó de nuevo. Liam los cogió en el aire.
     — Así que a pelo— bromeó—. Eres un chico valiente.
     Harry ignoró por completo su comentario, aunque el color rojizo de sus mejillas no podía decir lo mismo. Se puso la camiseta, escondiendo su vientre de nuevo tras ella. Yo me agaché a por mi chaqueta vaquera y mi bolso. El pecho todavía me subía y bajaba a gran velocidad y mi respiración iba tan rápido que daba miedo. Por un momento temí caer redonda al suelo por la rápida velocidad con la que mi corazón bombeaba la sangre. Me temblaban las manos y tenía ganas de abofetear a Liam por haber estado en casa en aquel preciso instante, justo cuando las cosas comenzaban a gustarme.
     — ¿Por qué coño has venido?— masculló Harry mientras se colocaba los rizos y se sentaba en el sofá. Estiró los brazos sobre el respaldo y se cruzó de piernas sobre la mesa—. Ya no vives aquí. Deberías tener la mínima decencia de avisar cada vez que…— entonces los dos caímos en la cuenta de que Liam tenía una bolsa deportiva a sus pies—. ¿Qué es eso?
     — Esto es por lo que he venido— dio una sutil patada a la bolsa de Nike—. Es ropa que aún tenía aquí, por raro que pudiera parecerte. Me la quiero llevar a la que es ahora mi casa— explicó—. Entré cuando aún estabas dormido— después me miró directamente y enarcó una ceja con una sonrisa pícara en el rostro—. Te preguntaría para qué has venido, pero creo que la entrepierna de Harold tiene la respuesta.
     Harry cogió uno de los cojines que había sobre el sofá y se lo lanzó al cuerpo con una fuerza brutal. O todo lo brutal que podía ser un cojín.
     — En realidad venía a darle una noticia a Harry, pero como veo que no están los demás, yo me voy— afirmé y me puse la chaqueta vaquera. Harry se apresuró y me agarró de la muñeca.
     — Cuéntanoslo a nosotros— me pidió a través de una mirada lasciva.
     — ¿Por qué te pensabas que íbamos a estar todos aquí?— preguntó Liam y me encogí de hombro—. Ciertamente pasamos mucho tiempo aquí. No estás tan equivocada como parece.Creo que Niall me dijo que luego vendría a recoger algunas cajas. Vamos, Em. Cuéntanoslo.
     Me mordí el labio y bajé la mirada, nerviosa.
     — ¡Mi padre quiere que firméis con Wells Records!— grité emocionada al cabo de uno segundos.
     — ¡Venga ya!— gritó Liam y se le iluminó la cara. Corrió hacia mí y me abrazó por la cintura. Le agarré al cuello y me levantó, dándome vueltas en el aire—. ¡Es una gran noticia!
     — ¿Qué es una gran noticia?— curioseó Niall, que había entrado en el apartamento—. He llegado. Ya lo sé. Sin duda eso es una gran noticia, pero no os hagáis muchas ilusiones. Pido comida, recojo mis cajas y me iré— dijo mientras tiraba su cazadora sobre el sofá y me plantaba un beso en la mejilla.
     — Vamos a firmar con Wells Records— le informó Harry con una sonrisa de oreja a oreja.
     Liam se marchó para contárselo a Sophia. Niall se sentó sobre el sofá y empezó a twittear, con los pies en alto y la cabeza apoyada en el respaldo. Tenía una sonrisa de oreja a oreja.
     — No es seguro— comencé a explicar, mirándolos alternativamente a uno y a otro—. Todo esto dependerá de lo que Modest! decida, por supuesto.
     — Es una gran noticia, Em— me sonrió Niall.
     Detrás de mí, los hoyuelos Harry se marcaban en total plenitud y abrió los brazos. Me lancé y me aferré a su cintura. Adoraba volver a sentirle tan cerca de mí.
     — La mejor noticia que me han dado en las últimas horas— susurró en mi oído y su aliento con olor a menta acarició mi oreja. Un escalofrío me recorrió el cuello, bajó por mi espalda y fue directo al corazón.
     Me separé.
     — Yo me alegro de que las cosas hayan vuelto a la normalidad— murmuró Niall, que se puso en pie y me revolvió el pelo con una de sus más divertidas sonrisas.


     Eleanor se lanzó al cuello de Louis y él llevó un puño al aire al recibir la noticia.
     Veinte minutos después de Niall entrara en el apartamento, Louis y Els aparecieron allí con la excusa de “saber cómo se encontraba Harry”. En el salón se podía oler una deliciosa victoria. Independientemente de que Simon fuera a ser juzgado y los chicos testificaran contra él, papá había decidido que el grupo firmara con Wells Records. Aquella sería una forma más para que papá y Harry congeniaran de una nueva manera. ¡Incluso podrían gustarse!
     Si papá aceptaba a Harry, lo demás estaba tirado.
     Niall estaba sentado en el sofá, con el móvil entre las manos y Sky Sports puesto en la televisión. Estaban echando Campeonato del Mundo de Judo sub-21. Eleanor y Louis estaban juntos, jugando con sus dedos. Harry me abrazaba por la espalda, acariciando mi hombro con el pulgar. Parecía mentira que a pesar de comenzar a vivir por separado, todos siguieran yendo al apartamento que por entonces había comprado Harry.
     — ¿Qué es lo que habéis aprendido desde que estamos en el grupo?— curioseó Niall de repente. «Como en Coniston» pensé.
     — Que tus pedos son horribles— indicó Louis.
     — Son pedos trepadores— añadió Harry y se echaron a reír.
     Els se aferró a las manos de Louis.
     — Yo creo que una de las mejores consignas que he aprendido desde que entré en el grupo y a la que intento mantenerme fiel es: «Trabaja mucho, disfruta mucho y sé amable», porque funciona.
     — Los sueños se cumplen— susurró Niall, encogiéndose de hombros—, simple. Jamás en un millón de años pensé que One Direction pudiera llegar tan alto.
     — Juntos lo hemos llevado hasta la cima— Louis se recostó en el sofá—. Es un trabajo en equipo. Nuestras fans nos han levantado y nosotros hemos aprovechado ese empujoncito.
     — Yo no sé si alguna vez me acostumbraré a la atención de la prensa— dijo el rubio, dejando su móvil a un lado—. Todavía me siento raro cuando cojo una revista y veo que hay alguna noticia que habla sobre mí. A veces siento que estoy leyendo acerca de otra persona.
     — Pues no serás porque salgas en pocas— bromeé con una sonrisa.
     Harry frunció los labios.
     — Lo más difícil de todo es mantenerte en la línea— añadió Louis.
     — Aunque todo lo que nos rodea es una locura, sinceramente no creo que haya sido difícil mantener los pies en suelo— intervino Harry. Su voz ronca me acarició el cuello por detrás—. Cuando miro a nuestro alrededor, veo cómo algunos se dejan arrastrar, porque si vives completamente sumergido en la burbuja de la fama, puedes acabar muy jodido.
     — Recuerdo cuando a nuestro rubiales se le subió a la cabeza— Louis se echó a reír a carcajadas—. Prácticamente tuvimos que golpearle con la guitarra en la cabeza para que el pobre se diera cuenta de la locura que estaba cometiendo.
     Niall se echó a reír.
     — Qué grandes tiempos.
     — Soy consciente de lo difícil que es mantener los pies en el suelo...— empezó a decir Harry.
     — Todos lo sabemos— le interrumpió el rubio.
     — ... pero creo que todos llevamos vidas muy normales fuera de la música, por lo que no dejamos que las cosas nos desborden.
     — Exacto— Louis asintió—. Esa es nuestra esencia.
     — Todos nos esforzamos por un objetivo común— añadió Niall.
     Los chicos asintieron y dicho aquello, el salón volvió a quedar en silencio.


     La vida me sonreía y yo apenas me había dado cuenta.
     En cualquier otro momento, la soledad me estaría esperando en el umbral de la puerta. Aquella vez se había marchado con la cabeza gacha por la ventana. Aún no había asimilado aquello de que Harry y yo fuéramos pareja oficial.
     Temblaba por quererle tanto.
     Temblaba por sentirme viva.
     Abrí la puerta de mi apartamento y la cerré con una sutil patadita. Lancé el bolso y la chaqueta sobre el sofá y, mientras ojeaba el correo, vi algo en el suelo, al lado de la puerta. Alguien debía de haberlo metido por debajo. Me agaché y pude comprobar que era un sobre blanco. Estaba cerrado. No tenía destinatario ni remitente. Me llené los pulmones de aire y la abrí. Cuando vi su contenido, se me encogió el corazón.
     Era un pedazo de papel arrugado. Era una caligrafía cursiva y tradicional. Aquella letra yo la había visto antes. Aquella letra yo la había leído. Aquella letra… era la misma letra de la carta de amenaza a papá que leí cuando entré en su despacho.
     Aquella era la letra de… Simon.

          «Si te creías que todo había acabado, estás tremendamente equivocada. La GQ irá a por ti y yo estaré ansioso por conocer el veredicto del juez. Tiempo al tiempo. Si yo caigo, tú caerás conmigo, Wells. Me voy a convertir, no solo en tu sombra, sino en tu peor pesadilla»

     La sangre dejó de circularme por las venas. Mi cabeza se quedó en blanco. Mis manos no tenían fuerzas. Me temblaba todo el cuerpo. No podía ver nada, tan solo terror. Me mordí el labio con fuerza. Noté el sabor salado y metálico de la sangre en la boca, y tragué. 
     Era como si me hubieran dado una patada en la boca del estómago y quitado la capacidad de respirar en apenas segundos; como si me hubieran apuñalado el corazón y estuvieran retorciendo el puñal para destrozarlo; como si me hubieran tirado por un barranco y estuviera cayendo en picado hacia un suelo de piedras punzantes que mataban con mirarlas; como si me estuviera ahogando en un tanque de agua de cristal, gritara pero nadie pudiera verme. Estaba sola. 
     Miré a mi alrededor con terror. Independientemente del mensaje, lo que más miedo me daba era la razón por la que aquella carta de Simon estaba en mi casa. ¿Quién había entrado en el edificio y por qué había colado aquella carta bajo mi puerta?
     Mi mundo se derrumbó. No tuve ni siquiera tiempo de sujetarlo o pedir refuerzos. Era demasiado tarde. No había nada que pudiera hacer.

          «Si te creías que todo había acabado, estás tremendamente equivocada»
     Eso era mentira.

          «
Tiempo al tiempo. Si yo caigo, tú caerás conmigo, Wells.»
     No.

          «Me voy a convertir, no solo en tu sombra, sino en tu peor pesadilla»
     Cerré los ojos.

     Estaba luchando cuerpo a cuerpo al borde del abismo. El silencio retumbaba y ahogaba mi voz en un vacío inerte. Tenía que asumir que aquello era cierto. Tenía que asumir que aquello era real y me había caído como un jarrón de agua fría. ¿Simon no me iba a dejar en paz? Papá había recibido una amenaza como aquella quince años atrás, confiando que solo fuera un farol, y sin embargo la amenaza fue real. 
     Simon sabía esperar.
     ¿Y si después de todo, la historia de mi padre se repetiría conmigo? ¿De verdad Simon estaría dispuesto a esperar otros quince años más para poder vengarse por aquello? ¿Dónde estaban los héroes cuando se los necesitaba? ¿Dónde estaba la persona que podía salvarme aquella noche? ¿Existían de verdad? Tiré el sobre con fuerza contra la pared, grité furiosa y me eché a llorar en aquel silencio.

     Un silencio que hacía daño.


**


     Buenos días, mis pequeños lectores. 
     Muchísimas gracias por leer. No sabéis lo mucho que eso significa para mí.
     También me gustaría deciros que sería genial que recomendárais la novela. Unas cuantas visitillas más no hacen daño a nadie, ¿no? Tampoco estaría de más que comentárais en el blog. No es que no me gusten vuestros tweets que los adoro, pero en el blog podéis comentar en anónimo y aunque parezca que no, un comentario es siempre mejor que un pequeño tweet de 140 caracteres, ¿o me equivoco? *Guiño, codazo, guiño*
     No me alargo más porque se que no os apetece leer esto, así que muchas gracias por leer la novela. Todo esto está construido a partir de vuestro entusiasmo. Os quiero.

21 comentarios:

  1. Holi.
    Creo que te vas superando con cada capítulo, me alegra un montón que esto no acabe (o no por ahora). Y lo de los cambios, skwoodoqkdkand genial, tengo ganas de leer más. Esto es adictivo. (Como Niall tenga novia en tu nove, la leeré con mi nombre, aviso JAJAJAJAJAJ) Va, en serio. NO NOS DEJES ASÍ POR DIOS. QUIENES SON Y QUE QUIEREN MY GOD. KSKSKDKAKDKA MUCH LOVE.

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  2. ¿SEGUNDA PARTE? ¿PERSONAJES NUEVOS? ¿PAREJA DESTROZADA? ¿PERSONAJES DESAPARECIDOS? NO SERÁS TAN PUTA (ESO ESPERO). NO ME PUEDES HACER ESO.

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  3. ASDFGHJKL DIOS ME ENCANTA.
    PUTO LIAM JAJAJAJAJA JUSTO EN EL MEJOR MOMENTO JAJAJAJAJAJAJA Y EL PADRE DE EMMA ES MUY ASDFGHJKL Y CON LO DE LOS CAMBIOS Y TODO ESO ME HAS DEJADO DE PIEDRA.SIGUIENTE YAAAAAAAAAAAAA.@fixmelukey

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  4. OMG EL FINAAAAAAAAAL, NO ME LO PUEDO CREER. ERAN FELICES Y AHORA ESTO, DIOS. QUE INTRIGA, ¿CÓMO SE TE OCURRE DEJARLO ASÍ? :(( Y lo de que una pareja terminará destrozada... ESPERO QUE NO SEAN EMMA Y HARRY DIOS NO. Bueno, siguiente<3 @bradfordgirls_

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  5. Quiero que follen ya. YA.

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  7. O SEA TÍA. YO NO PUEDO CON MI PUTA VIDA SI TU TE DEDICAS A FOLLAR A EMMA Y HAROLDO Y DESTROZAR EL MOMENTO. O SEA, HOSTIA PUTA, NO. ME NIEGO.
    YO QUERER QUE HARRY TOCAR MI COMO TOCAR EMMA.
    Lo de los cambios y lo de la pareja me ha matado. Como sea Hemma, te mato.

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  8. DIOS MIO DE MI VIDA , Este ha sido el mejor capitulo

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  9. HOLAHOLAHOLA. TE VOY A HACER UNA PREGUNTA DESDE MI MÁS SINCERO Y PROFUNDO CARIÑO... ¿QUIERES MATARME? JOÉH', ME HE ACABADO PONIENDO BURRA HASTA YO. PUTO HAROLD. PUTA EMMA. PUTOS TODOS. HOSTIA, ¿Y ESE FINAL? POR DIOS BENDITO, NO PUEDES HACERME COSAS ASÍ, TAN PRONTO ESTOY JIJIJAJÁ COMO LLORO EN POSICIÓN FETAL. Y ya dejo de escribir en mayúsculas porque parece que grito cuando en realiDAD SÍ QUE GRITO. En fin, que estoy con tu novela que vomito arcoiris y cago purpurina, pero eso era deducible JAJAJAJAJAJAJAJA sigue porntísimo. No es una órden, es una amenaza. JE, JE, JE. Kissssssssssssssssssssssses <3

    @sheeranftpayne

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  10. Hellooo.
    El capítulo es tan cute que me dan ganas de llorar, pERO NO PUEDEN DESAPARECER NINGUNO DE LOS CHICOS PARA LA SEGUNDA PARTE POR FAVOR TE LO RUEGO.
    Y, en resumen, que me encanta la organización de la segunda parte, ahjashds.
    Beeesis. <3
    {twitter: @mullingarsh}

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  11. Ayyyyy que capítulo tan adsfghjkl. El momento padre de Emma y ella, Liam pillando a Hemma en plena faena, lo del contrato discográfico, las fotos. Pobre Emma, justo cuando es feliz algo se interpone en su camino.
    Me entusiasma la idea de segunda temporada, la verdad, me hace ilusión.
    Como siempre, me encanta tu novela cielo :) xx.

    @Youreperfect1D

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  12. ASKSJJSJDJJDSLXJDJDNXJDNDJFJD SABES QUE ESTOY ENAMORADA DE TU NOVELA Y QUE HAGAS SEGUNDA PARTE ME HACE FELIZ!!! PERO QUE SEPAS QUE ERES MUY BITCH POR QUE EL CAP HA EMPEZADO MUY BIEN TO' EL MUNDO FELIZ Y MIRA COMO ACABA CON LOS HIJOS PUTAS ESOS MANDANDO UNA CARTITA. SUBE EL SIGUIENTE PRONTO PLSSSS QUE ME DEJAS CON LA INTRIGA <333333 pd_ espero que la pareja que acaba destrozada no sea la de Emma y Hazza por que te mato :)))))))))
    I LOVE YOOOU. @iflywith5idols

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  13. ¡¿VA A HABER SEGUNDA PARTEEE?! Oh dios voy a moriiiiiiiiiir. Por favor siguela yaaaaaaaaaaaaa, me muero de ganas por segui leyendola. Milloneeeees de besooooos :)))

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  14. ADORO A ARTHUR. Creo que se ha convertido en un padre ejemplar desde que ocurrió todo aquello. Y debo decir que .. HAS DEJADO CON GANAS DE MÁS A TUS LECTORAS EN LA PARTE HEMMA, al igual que me he descojonado con la parte de Liam y su 'Harry TEMERARIO Styles', jamás me imaginaria a Liam haciendo eso, pero ha sido un puto puntazo. Espero con ansias la segunda parte y ver quien es el cabrón que ha mandado eso a Emma. Gracias por tu palabras al final, eh, que siempre haces un esfuerzo por subir y superarte en cada capítulo, como ha pasado con este. Un beeeeeeeeso enorme <3

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  15. No se vale. Ahora me tienes aquí pensando a quiénes vas a separar y qué harán los personajes nuevos. No me líes más a Emma con otro que sufro mucho. Hemma Forever & Ever JAJAJAJAJA Jo, es que tu novela es perfecta. Puto Liam, tío JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA Y ahora más amenazas. Es un poco tipo "Srsly?" Jo, siguiente ya <3

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  16. Yo ya no sé si matarte por escribir un capítulo así de 'altas horas de la noche aka guarrillo' perfecto o por parar el tema en el puto punto algido del asunto. ¿CÓMO COÑO SE TE OCURRE? YO QUERÍA QUE PROCREARAN. Te odio por eso, que lo sepas.
    Ojalá fuera Emma, te lo juro que daría lo que fuera. ¿He sonado muy a desesperada? VALE, HARRY HAZME MADRE.
    *huye*
    He llegado a reírme mucho cuando Liam los pilla en el intento de hacer bebés y luego Harry se siente en el sofá y se le nota todo el asunto JAAAAAAAAAAAAAAJAJAJAJAJ REALLY QUE ME MEO.
    Ay, juro que podría haber vivido sin el puto final. EL PUTO FINAL DE LA CARTA. Quiero matar al que la envía. Yo pensé que ya sería todo purpurina multicolor y no, vas y lo lias más ¬¬
    Pero ily porque eso hace que la novela sea más perfecta si cabe.
    Siento si el comentario mierda no te gusta pero estoy hasta arriba de faena y no tengo tiempo de nada. Pero que sepas que yo te leo y te amo con locura, ah (?)
    Que sepas que algún día nos abrazaremos porque te he cogido mucho cariño <3
    Love you, espero el siguiente con ansías, como de costumbre.

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  17. OMG! ES PERFECTA EN SERIO ME EMCANTA Y ESO DE QUE VAS A HACER UNA SEGUNDA PARTE ME ENTUSIASMA DE VERDAD ESTOY DESEANDO LEER EL SIGUIENTE CAPITULO. MUACKS!

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  18. Oh dios. He tardado en leerlo pero como siempre te digo que me encanta.
    Hay que ver mi Liam como corta royos jajajaja . Y lo de escribir una segunda parte me gusta muchisimo. Me encanta como escribes srsly.



    Siguela pronto guapa :))

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  19. Patri wapaaaaaaaaaaaaa <3 Soy Eri (bueno, ya lo ves en mi nombre, así que debería callarme), me he cambiado la url del blog, ahora es hotchocolatewithbooks.blogspot.com ^^ ¿podrías cambiarla en la lista de blogs favoritos que tienes por ahí? (que por cierto, me enamora, asasdfghjkl)
    Un beso <3

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  20. Me parece que tu objetivo es matarme.Pero pero pero...pero.¿Por qué tu novela es jodidamente perfecta? Qué vicio, eres increíble. Estoy es un estado de bipolaridad impresionante JAJAJAJA TIA, NO ES NORMAL. LO QUE ME HE PODIDO REÍR CON EM Y SU PAPI, LA PISTOLA DE FOGUEO Y SIMON. LA PUTA OSTIA JAJAJA.Y LUEGO LOS CHICOS. ¿SABES CUÁNTO HE LLORADO? NO TE LO PUEDES NI IMAGINAR. Muero con ellos y su amor. Ojalá tuviera una amiga como tú, directioner, que entendiera mis sentimientos por ellos, que desde 2010 pintaron mi vida de alegría y amor. Gracias Patri♥

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  21. Dios amo tu novela es tan asdfjshhs me la recomendaron unas amigas y me he enganchado enhorabuena

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