lunes, 7 de octubre de 2013

Capítulo 29 | Night Changes


     — ¿Se puede saber qué haces ahí, Styles?— pregunté en un estado entre sorprendida y mosqueada—. Odio esta clase de tonterías. Y esto, por si no te habías dado cuenta, lo es. Y de las grandes, además.
     Su risa flotó a través del teléfono y de la lluvia, dejando que el eco la transportara por toda la manzana. Su rostro adquiría un color divertido al verse contrastado con las luces rojas, amarillas, azules y verdes de los adornos navideños que decoraban las calles. El corazón comenzó a latirme con fuerza. Era una estupidez, pero también era satisfactorio saber que había alguien que me quería lo suficiente como para esperar bajo la lluvia a que saliera a mi balcón.
     — En primer lugar, no me llames por mi apellido cuando estés mosqueada, Wells. En segundo lugar, esto no es una gilipollez. Es más, la idea era completamente diferente, pero los planes se me han torcido un poco.
     Bufé y me pasé la mano por el pelo mojado. La lluvia caía con fuerza y me golpeaba violentamente, aunque no hice nada por evitarlo.
     — ¿Un poco?— rezongué—. Estás en la calle, mojado hasta los huesos y yo estoy en mi terraza, en pijama y al borde de una neumonía por tu culpa. Las cosas solo se te han torcido un poco— repliqué irónica.
     — Eres tremenda, Emma Wells.
     — No me llames por mi nombre completo, Styles. Se supone que hemos discutido y estamos enfadados. No puedes venir hasta mi casa con la que está cayendo así como así.
     — ¿Alguna vez dejarás de llamarme por mi apellido?— repuso algo molesto y le vi pasarse la mano por el pelo de nuevo a veinte metros bajo mi terraza—. Eres tan…
     — ¿Alguna vez dejarás de contestar a mis preguntas con más preguntas? Es muy fastidioso, Harry— repuse de inmediato.
     — Esto es totalmente ridículo— exhaló.
     Resoplé abrumada.
     — Sube— cedí.
     Colgó y se apresuró hacia el portal. Abrí la puerta de la calle sin esperar a que llamara al telefonillo. Acto seguido, el ruido del ascensor se puso en marcha y abrí la puerta de casa.
     En el rellano apareció él; tenía el pelo totalmente húmedo y la ropa le chorreaba, aunque en cierto modo, la mía también. Me miré de arriba abajo. El pijama se me pegaba al pecho y las «curvas» de mi cadera. Casi le quite el abrigo y la bufanda, más por precaución que por necesidad.
     — Dios, Harry. Debes estar congelado— dije mientras colgaba el abrigo y la bufanda en el tenderete del pequeño cuarto donde estaba la lavadora. Le agarré de la muñeca y le llevé a mi habitación, donde le tendí una toalla, y le saqué una camiseta y unos pantalones limpios suyos que había dejado en un cajón—. Cámbiate.
     — ¿Y tú?
     — Olvídate de mí— repuse mientras sacaba un pijama seco de la cómoda y otra sudadera y me dirigía con paso ligero al baño. Me sequé el pelo con una toalla y me cambié, tomando aire antes de salir y llenándome de fuerza para enfrentarme al joven que estaba sentado en el sofá con ropa seca y el pelo húmedo. Su mirada transmitía preocupación pero no miraba a ningún lugar en concreto, hasta que busqué el origen de esa mirada melancólica: nuestra foto, al lado de la televisión. Se levantó en cuanto me escuchó llegar. Me acerqué a él, tras cruzarme de brazos, y le atravesé con una mirada furiosa.
     — ¿Y bien? ¿Qué estás haciendo aquí?
     — He ido a hablar con Cara.
     Reí por la furia y me apresuré hacia la puerta, abriéndola e invitándole a marcharse con la mano libre.
     — Si has venido para eso, ya puedes volver a irte.
     Miró la venda que cubría mi muñeca y la tapé inmediatamente con la manga de la sudadera.
     — Emma, por favor. Deja que te dé una explicación.
     Mi semblante se ablandó y cerré la puerta con lentitud. Harry estaba alejado de mí, más de lo que mi cuerpo pedía, y hablaba con precaución, como cuando se habla a un animal salvaje para que no huya, o simplemente no ataque. Me aparté de él cuando se intentó acercar.
     Resopló exasperado, dando un par de pasos hacia atrás, y se apoyó en el respaldo del sofá, apoyando una mano en éste y con la otra se apretó el puente de la nariz, cerrando los ojos y suspirando, como si hubieran puesto su paciencia al límite.
     — Haz el favor de escucharme por una vez en toda tu vida, por favor— efectivamente, su paciencia estaba al límite.
     Las manos me temblaron. Iba a replicar pero lo único que hice fue suspirar.
     — Habla— sentencié.
     — Cara y yo estuvimos saliendo cuando tú estuviste en España. Más o menos como tú con Carvajal con la diferencia de que nosotros ni siquiera estuvimos saliendo. Quedábamos de vez en cuando y lo pasábamos bien. Ella necesitaba a un hombre y yo sexo. Tengo necesidades. Eso es todo, ¿de acuerdo?— explicó, suspirando y pasándose la mano por el húmedo cabello. Al no recibir respuesta por mi parte, continuó—. Cuando volviste, después de tu impactante entrada en Soho, le dejé claro que no quería nada más. Solo le pedí que nuestra amistad se mantuviera intacta.
     — ¿Por qué?— pregunté, con un hilillo de voz.
     — Porque no la quería a ella— repuso molesto, por haberle interrumpido el relato—. Te quería a ti, Emma Wells. Aunque a veces eres tan tozuda y cabezota que no eres capaz de darte cuenta de ello. Te hundes en tus...— hizo un movimiento con las manos alrededor de su cabeza—, en tus pensamientos. Te olvidas de que soy yo el que está aquí.
     Suspiré y aparté la mirada.
     — ¿Le quieres? A Dani.
     — ¿Qué tiene que ver Dani en esto?— repliqué.
     — Porque ya sé lo que sientes por Víctor— dijo—. Quiero saber si quieres a Dani.
     — Por supuesto que le quiero— exclamé—. Fue el primero antes de Víctor y, aunque no significaran lo mismo, estuvo a mi lado. Tanto después de que mi relación con Víctor terminara, como cuando volví a España y todo mi mundo perdió sentido. Él fue el que hizo que no me sintiera sola del todo.
     — ¿Entonces por qué Cara no…— empezó a decir.
     — No es lo mismo— le interrumpí—. Si no estuviera enamorada de ti, posiblemente volviera a su lado. Él me sostuvo cuando más lo necesitaba y me ayudó a ponerme en pie cuando yo era incapaz de levantarme por mí misma. El mismo sentimiento que tengo hacia Víctor.
     — Cara significa exactamente lo mismo para mí— exclamó—. ¿Quién te crees que estuvo conmigo cuanto te largaste sin más?— tomó aire—. Por el amor de Dios, estás haciendo una montaña de un granito de arena— cerró los ojos y se calmó—. No quería nada más con ella, ¿de acuerdo?— repitió. Tomó aire mientras se pellizcaba y pellizcaba los labios con los dedos y los dientes, respectivamente—. Tenía un problema y por eso me ha mandado ese mensaje. Necesitaba hablar con alguien y yo fui el primero en el que pensó.
     Dejé que mis brazos cayeran a ambos lados de mis costados, como si me pesaran toneladas y necesitaran descansar.
     — ¿Qué ha pasado esta tarde en su casa para que ahora los dos tengamos mojado incluso el cerebro?
     Harry rió.
     — He quedado con ella y le he dejado claras las cosas. Le he dicho que te quería a ti. No iba a permitir que dejara de ser mi amiga, pero no podía darle falsas esperanzas.
     — Qué machote.
     — Ella se puso a llorar; las mujeres sois muy complicadas, sin ánimo de ofenderte, Em. La tranquilicé. Cuando salí de su apartamento, me pasé por una floristería— señalo con la cabeza el ramo de flores que descansaba sobre la mesita del salón—. De camino a aquí, comenzó a llover y como no tenía mi coche a mano, tuve que venir andando. Y bueno..., lo demás ya lo sabes.
     Expulsé todo el aire que estaba conteniendo y apenas me había dado cuenta de que lo estaba conteniendo. Unas ganas de comprar un saco de boxeo con mi cara para golpearme a mí misma aumentaron drásticamente en cero coma cero segundos. Mis pensamientos carecían de lógica, no tenían ni pies ni cabeza.
     Era como si me hubieran quitado mil kilos de encima, aunque eso no convenció a Harry, y a mí tampoco. Alargó sus manos y las enlazó con las mías; encajaban igual que el primer día.
     — Ella no eres es tú.
     — Pero...— intenté replicar en un susurro.
     — Ella no eres tú, Emma— me interrumpió con una voz tranquilizadora.
     — Pero tú dijiste que ella...— «ella se habría de piernas» pensé. Las lágrimas me escocían como el ácido y pestañeé un par de veces obligándome a no llorar. Al menos no delante de él. No quería ser tan débil, o al menos no demostrárselo.
     — Sé lo que dije y lo siento, Em. A veces te veo ahí sentada, mirándote los tatuajes y todas esas cicatrices…— me levantó la manga de la sudadera y paseó los dedos por la venda blanca—, y te veo tan fuerte que no recuerdo que los comentarios te duelen. Digo las cosas, me arrepiento y te recuerdo en el centro de desintoxicación tan débil y vulnerable, que se me hace un nudo en la garganta. Casi como hoy cuanto te he visto en ese estado.
     Le miré a los ojos. Jamás podría enfadarme con él, por mucho que me mintiera, por muchas cosas que me hiciera; le quería, más que a nadie en el mundo. El estómago me dio un vuelco y el corazón me comenzó a latir con fuerza cuando él me rodeó las caderas con las manos y posó sus húmedos labios sobre los míos. No tuve tiempo de reaccionar; el frío me había entumecido y ralentizado los reflejos. 
     Comenzó a besarme la mejilla, las cejas y la frente mientras me sujetaba la cabeza con ambas manos: grandes, suaves y frías. Muy frías.
     — Lo siento, Emma. Jamás quise decir eso, te lo juro— susurró en mi oído varias veces. Su aliento me acarició el cuello y se coló por dentro de mi camiseta, en busca de mi espalda. Me estremecí.
     — Te creo— fue lo único que alcancé a decir.
     Le agarré de la mano, apretándosela con fuerza, y le lleve a mi habitación. Le tiré sobre la cama y cayó de espaldas, rebotando varias veces sobre el colchón. Me senté sobre él, con las piernas al lado de sus caderas y me incliné sobre su boca, colando mi lengua para jugar con la suya. Alargó sus manos hacia mis caderas y me agarró con fuerza. Mi vientre chocó contra su entrepierna y pude sentir una gran erección.
     Respiré hondo y gemí, dejando que él introdujera sus manos por dentro de mi camiseta para acariciar mi espalda. Tenía las manos frías y me volví a estremecer. Me separé de su boca y alargué mis manos hacia el botón de sus vaqueros. Cuando las apoyé, le miré. Tenía el semblante serio, las mejillas sonrosadas y los labios hinchados. Las manos me temblaban y era incapaz de desabrocharle los malditos pantalones.
     Harry apartó mis manos de ahí.
     — No quiero que lo hagas porque te sientas obligada— sentenció.
     — Jamás podría perdonarme que me dejaras por esta tontería.
     — No quiero presionarte, ¿vale? Es tu decisión y yo no quiero influir en ella— respondió y yo bajé la mirada. Él me agarró con una mano la barbilla para que le mirara a los ojos—. Jamás te dejaría por esto.
     Se deshizo de mi sudadera y me quedé con el pijama. Me indicó que me pusiera la ropa para dormir y, mientras yo me metía en el baño para recogerme el pelo y ponerme una de sus camisas, él se cambiaba —más bien desvestía— en mi habitación. 
     Cuando entré, estaba en calzoncillos tumbado con la funda nórdica sobre las piernas, mirando la portada de uno de los libros que había sobre mi mesilla, Lo que Alice Olvidó. Apartó la funda y me tumbé a su lado, mientras él me la echaba por encima y dejaba el libro de nuevo en la mesilla.
     — Sigue en pie lo de venir a Holmes Chapel— dijo mientras me acariciaba la mejilla—, ¿no?
     — ¿Y si no le gusto a tu madre?— balbuceé.
     Volvió a reír expulsando aire por la nariz, y me entraron ganas de comerle a besos y al mismo tiempo estrangularle. Ambas a partes iguales.
     — Le gustarás, créeme.
     — ¿Y si no?
     — Y si no, saldré contigo con la diferencia de que ella no estará de acuerdo.
     Bufé y la habitación quedó en silencio. La luz de la luna entraba por la ventana, iluminando nuestros cuerpos. Tenía apoyada mi cabeza sobre su hombro izquierdo, su brazo me rodeaba la espalda y me acariciaba el rostro con la mano, mientras con la otra libre, entrelazaba la mía, sobre su vientre con más tinta negra que piel. Estábamos recostados en las almohadas, respirando con calma, cuando Harry comenzó a hablar:
     — Holmes Chapel es genial, te va a encantar. No es muy grande, por lo que puedes moverte sin necesidad de ir en coche. Tiene alrededor de cinco mil y medio de habitantes y se asemeja al típico pueblo medieval— empezó a explicar—. Es un lugar tranquilo, en medio del campo. La gente me trata como a Harry, un vecino más, en lugar de Harry Styles de One Direction. Cuando necesito desconectar o simplemente pensar, salgo y camino por el río, cerca de las vías del tren— continuó.
     — Parece genial.
     — Lo es— me aseguró—. Me gusta disfrutar del silencio, la soledad y la tranquilidad. Tiene un par de pubs bastante buenos y la casa no es muy grande. Mi madre ha insistido en que duermas con Gemma en su habitación. Ella tiene una cama grande de matrimonio, dormiréis las dos juntas. Le sugerí que podías hacerlo en la mía, pero me dijo que esa era su casa y no iba a permitir que durmiéramos juntos en la misma cama, no bajo su techo. A Gemma le pareció una gran idea, dice que tiene muchas ganas de volver a verte después de la premiere de This Is Us y enseñarte el pueblo. Vendrán también unos tíos míos y Matty, su hijo, ya te he hablado de él, ¿no?— continuaba—. Ya sabes, mi primo. Sus dos hermanos no van a poder ir. Ben está de gira con su grupo y Ella, sinceramente, no tengo ni idea. Matty es muy descarado, así que ten cuidado con él, intentará meterte mano aún sabiendo que eres mi novia. Él es así, pero al fin y al cabo es un buen tío aunque, eso sí, un poco bocas. No es que se vaya de la lengua porque quiere, es porque no puede evitarlo. De todas maneras, intenta no contarle muchas confidencias, ¿vale? También deberías saber que...
     Me lancé sobre sus labios y le hice callar, con un beso.
     — Es suficiente— repuse con una sonrisa en los labios.
     Apoyó la cabeza sobre los almohadones y me acercó más a él. Acto seguido, le escuché reírse por lo bajo.
     — ¿Qué ocurre?
     — Me recuerdas a un castillo de naipes, ¿sabes?— afirmó y enarqué una ceja, levantando el rostro para mirarle directamente a los ojos—. Intentas mantenerte fuerte y lo consigues, pero a veces olvidas que te pueden tirar con tan solo soplar un poco— explicó y paseó lentamente por mi muñeca afectada—. Emma, no niego que seas fuerte, porque lo eres, pero tampoco puedes intentar mantenerte en esa línea todo el rato. A veces, es necesario descansar. La vida es una cuestión de equilibrio. Y tú no tienes de eso.
     — ¿El qué?— logré preguntar—. ¿Vida?
     — No, equilibrio.
     Fruncí el ceño pero algo me oprimió el pecho. Lo decía con una voz más grave y ronca de lo habitual; más preocupada y lúgubre.
     Su semblante mostraba inquietud y preocupación. No podía culparle por ello. Aquella misma tarde me había visto herida, desolada, sangrando y en un estado pésimo.
     — Gracias por venir a verme aquella noche— solté. Ni siquiera pensé. Tragué saliva y él me apretó más fuerte contra su cuerpo, dejando que su calor corporal me calentara los miembros entumecidos.
     — No sabía que estabas despierta— repuso y tomó aire—. No podía irme de allí sin verte. Fuimos personalmente para recibir noticias tuyas. Estuvimos hablando con el tal Víctor. Por la noche salí del hotel en el que nos alojábamos y entré. Las enfermeras me dijeron que era imposible, que les daba igual que fuera Harry Styles, no me iban a dejar pasar. Así que me desnudé delante de ellas y...
     — ¡Harry!— le interrumpí.
     — Bueno, iba a hacerlo. Me estaba desabrochando el botón de los vaqueros y, horrorizadas, me dieron quince minutos. Ni uno más. Ellas decían que era una falta de respeto, pero había una enfermera jovencita, bastante guapa, que habría dado lo que fuera por arrancarme los pantalones. Su mirada la delató— relató, riendo por lo bajo.
     — Gracias— susurré.
     — En realidad, no iba a verte— bromeó—. Iba a ver a la enfermera guapa.
     — ¡Oh, cállate!— le golpeé con una almohada en la cara y me eché a reír al ver su expresión. Entonces todo cambió radicalmente.
     — Simon— dijo de repente—. ¿Qué ha pasado con él?— no le contesté. Me sujetó por la barbilla y me obligó a mirarle—. Em, quiero saber qué ha pasado con Simon. Tú no puedes soportar toda esa mierda sola. 
     Cerré los ojos, salí de la cama y abrí la caja fuerte de mi dormitorio, de donde saqué la primera carta que Simon había escrito —y quien quiera que fuera había metido bajo mi puerta— y se la tendí con la mano temblorosa. Él me miró enarcando una ceja, mirándome alternativamente a mí y al pedazo de papel.
     — Hoy me ha llegado otra— susurré y me tumbé de nuevo a su lado—. La he quemado.
     — ¿Qué es esto?— abrió el sobre y comenzó a leer en voz baja. Yo cerré los ojos y pude sentirle abrazarme con más fuerza a medida que llegaba al final del escrito. Cuando terminó, lo dejó sobre la mesilla, me abrazó contra sí y me rodeó con sus brazos—. Hijo de la gran puta— siseó enfadado—. No pasa nada, Em. Juro que no te va a pasar nada.
     — Harry— susurré contra su pecho—, esto fue lo mismo que le pasó a mi padre. Recibió una amenaza por el estilo y no fue hasta el año pasado cuando puso en marcha el plan. Estuvo esperando quince largos años para saborear la venganza.
     — Pero no lo ha conseguido— añadió él de inmediato.
     — Tengo mucho miedo— admití finalmente—. Tengo miedo de que pueda hacerme algo a mí o a alguna de las personas a las que más me importan. No podría soportar tener que pasar por una situación similar a la que ha tenido que soportar mi padre.
     — No lo harás— afirmó implacable y me separó de él, obligándole a mirarle a los ojos—, porque mañana mismo, antes de irnos a Holmes Chapel, vamos a pasarnos por la sede de Modest! para que sean ellos quienes se encarguen de llevarlo a comisaría— explicó—. Esto, de alguna manera, no solo te afecta a ti o a tu familia, podría considerarse una amenaza contra nosotros.
     Respiré aliviada al saber que Harry estaba dispuesto a mover cielo y tierra con tal de que Simon no pudiera hacerme daño.
     — ¿Me lo prometes?— susurré.
     — Te lo prometo— contestó.
     Me acurruqué sobre él y nos tapamos con la funda nórdica mientras la lluvia chocaba contra los cristales de mi habitación. Las bocinas de los vehículos sonaban nerviosas, intentado abrirse hueco entre el caos de Londres y lo que más me sorprendió fue escuchar al instante la respiración acompasada de Harry. 
     La aparté algunos rizos de la frente y se los coloqué detrás de la oreja. Tocar a Harry dormido era mucho más sencillo que hacerlo cuando estaba despierto. Tenía las facciones relajadas y dulces, como contemplar a un niño satisfecho. Sonreí al tocar sus orejas, escondidas siempre bajo sus rizos, sus cejas, su nariz, sus ojos, la forma de sus pómulos y las comisuras de su boca. Se movió nervioso y me di la vuelta. Su pecho dio calor a mi espalda y me abrazó. Cerré los ojos, pero en mi cabeza solo había una duda: Anne. Una vez que Harry me había prometido aquello, el tema de las amenazas de Simon podía dejar de preocuparme y fue entonces cuando pensé en la madre de Harry.
     «Saldré contigo con la diferencia de que ella no estará de acuerdo»
     ¿Y si efectivamente no le gustaba a su madre? Tenía que hacer lo imposible por conseguirlo. Buscar el punto intermedio.

     Como Harry hubiera dicho, la vida es una cuestión de equilibrio.

11 comentarios:

  1. MAI GASH. NO ME DIGAS QUE MATTY VA A SALIR EN LA NOVE. FJSKLDFJALDSÑFJASDLFAJFSDKJFLA ME ENCANTA.
    OJALÁ EMMA LE GUSTE A ANNE BC SE MERECEN UNA RELACIÓN ESTABLE (OJALÁ) POR FIN. DE TODAS MANERAS SEGURO QUE SÍ BC EMMA ES UN AMOR Y NO SE POR QUÉ ESTOY ESCRIBIENDO EN MAYÚSCULAS. ES QUE ERES MUY PUTA PORQUE ESCRIBES MUY BIEN Y NO SABES LO QUE DARÍA YO POR ESCRIBIR COMO TU Y ESTOY CON MIS FEELS POR LOS AIRES.
    HAROLDO CHARLATÁN. ¿TE IMAGINAS QUE TE ESTÁ FOLLANDO Y SE PONE A HABLAR COMO UN LORO? NO CALLA PFFFFJAJAJAJAJAJAJAJAJA VA, CHAU.
    Necesito descansar la mente.

    ResponderEliminar
  2. TÍOTÍOTÍOTÍOTÍO PERO POR QUÉ ME GUSTA TANTO TU NOVELA EH EH EH EH EH GUADAFAK SOY TONTA.
    SRSLY ANNE Y GEMMA VAN A AMAR A EMMA BC EMMA >>>>>>>>>>>>
    Y HARRY Y HARRY QUÉ SI ES QUE CUANDO LO LLAMO GILIPOLLAS NO MIENTO I MEAN PODÍA HABERLE DICHO ALGO A EM PERO NO MEJOR ME RASCO LOS HUEVOS Y LOLAILO YO BAILO PUES NO SABES NO. Y ES QUE AMO A CARA DELEVINGNE PERO ES QUE AHORA LA ESTOY LLAMANDO PUTA Y HA HA. :-)))))
    SRSLY HEMMA >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>
    Y Y Y Y Y LO MONO QUE ES HARRY QUÉ EH QUE ES QUE CUANDO HAS PUESTO LO DE 'SOY HARRY STYLES Y NO HARRY STYLES DE ONE DIRECTION' AKA THIS IS US PUES MIS FEELS HAN HECHO PLAF Y BUM Y PUES FIDHIFEGHRODS-
    YO QUIERO QUE SUBAS UNO YA BC YO AMAR TU NOVELA.
    MUCHO AMOR DE @1DFTLOGAN.

    ResponderEliminar
  3. NO. PUEDO. RESPIRAR.
    TÍAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA, ESTOY DESEANDO LEER QUÉ VA A PASAR EN HOLMES CHAPEL PORQUE YO SE QUE VA A PASAR ALGO FJDASKLFÑJDLFÑJADFSLJALDSF
    HEMMA AKA PERFECCIÓN.
    EN SERIO, TENGO LA EXTRAÑA SENSACIÓN DE QUE HARRY Y EM VAN A FOLLAR (HACER EL AMOR XDXD 1313 6969) EN HOLMES CHAPEL BC SÍ.
    POR DIOS, SUBE PRONTO CIELO PORQUE NO AGUANTO

    ResponderEliminar
  4. "— Sé lo que dije y lo siento, Em. A veces te veo ahí sentada, mirándote los tatuajes y todas esas cicatrices, y te veo tan fuerte que no recuerdo que los comentarios te duelen." AY DIOS LLORO MUCHO HARRY ES MUY CUTE Y AYYYYYYYYYY T____T MIS FEELS. Estoy deseando el siguiente cap, siguiente pronto pls <3 @bradfordgirls_

    ResponderEliminar
  5. Ayyyyy que capítulo tan asdfghjklñ. Que bonita la reconciliación entre Harry y Emma, me ha encantado. A ver que pasa en el viaje a Holmes Chapel. Siguiente cielo y como siempre, me encanta tu novela :) xx.

    @Youreperfect1D

    ResponderEliminar
  6. Vale, esto es muy fuerte. Emma es perfecta, una novia como ella, por favor. En fin, escribes de lujo, chica. Es un placer leerte: sin faltas de ortografía. Mis ojos te lo agradecen y mi alma te lo agradece aún más.
    Tu imaginación >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> todo.
    Es increíble lo mucho que eres capaz de hacer a partir de una pequeñísima idea. Lo tuyo es admirable, de verdad te lo digo.
    Me muero por leer qué va a pasar en Holmes Chapel y espero que Emma le guste a Anne porque quiero que Hemma se casen y tengan hijos, y lo recomendable sería que Anne pudiera aprobarlo, ¿no?
    Siguiente pronto, por favor <3333

    ResponderEliminar
  7. Lo.adoro me da que tienen futuro juntis pero supongo que las desgracias no acaban aqui.... QUIEROOOO LEEEEEER
    @only_them
    gracias ppr seguiiiiirmeee

    ResponderEliminar
  8. Sgdasdbakuhyafolua Me encanto la reconciliación. Tu novela me encanta, es perfecta. Quiero mas! Necesito saber como le caera a Anne, espero que bien. Sube pronto c:
    @miicamontii

    ResponderEliminar
  9. USTILLTHE1D, PAULA HORAN8 de octubre de 2013, 6:43

    YO QUIERO MAS YA ILLA NO ME DEJES ASI PPR QUE NO SABES NONONONONO
    ANNE VA A SER MAZO MAJA, QUE LO SE YO SOSOSOSOSOSOS QUIERO MAS BITCH ENGA ENGA :(

    ResponderEliminar
  10. JAAAAAAAAAAAJAJAJAJAJAJJAJAJAJA me parto con Harry, no calla.
    Adoro cuando le cuenta a Emma lo que hizo en el centor de rehabilitación, cuando intentó desnudarse delante de las enfermeras. No es que no me lo crea, pero tiene pinta de ser muy de él jajajajaja

    ResponderEliminar
  11. Sabes que yo me ofrezco a satisfascer las necesidades de Harry cuando él quiera, ¿no? Lo digo, por si necesitas meter a alguien a parte de Cara.
    Chica, yo ya no sé cómo decirte que pares de frustrarme con esta novela. Es que cada vez que leo el capítulo me imagino yo siendo Emma y Harry siendo Harry (BIEN LAURA, QUE SEA NOTORIO EL RETRASO, OLE OLE) y me entran feels y no porque me frustro sexualmente. Necesito un novio. Necesito a Harry como mi novio. Aunque si fuera Jamie también me conformo e.é
    Bueno, que me voy del tema. HE ADORADO LA PUTA RECONCILIACIÓN. O sea, no ha sido ni super pasteloso ahí en plan todo color rosa ni sosa, ha sido perfecta. OH MY GOD. Yo no puedo. Sólo le ha faltado que Emma, cuando Harry entraba a casa, le hubiera dado calor. You know what i mean lol
    No, pero pobrecita Emma, ¿por qué no se abre de patas ya? OOOOOK, RELAJA LA RAJA LAURA.
    Es que es Harry, yo... yo... Es que ese hombre me pide la luna y se la traigo al segundo. Vale ya.
    Bueno, si Emm no se abre de piernas por algo será. Y quiero saberlo ya. O sea que sube capítulo ya. Corre. Tardas.
    Ah, me voy a enfadar contigo porque yo iba toda feliz leyendo cosas bonitas y vas y metes el tema de la carta. Ahora parece no tener mucha importancia pero yo, como buena pitonisa que soy *mentira* creo que será algo clave para la novela. Lo presiento en mis carnes (?)
    Y dios, cuando Harry se ha puesto a hablar de su pueblo/familia, god. Pesao que es el hombre. Lo bueno es que normalmente soy yo la que habla hasta aburrir JEJEJE. Todo muy oc.
    Quiero el siguiente capítulo porque van a ir a Chesire y Emma a Anne le va a parecer la novia perfecta para su hijo. MÁS LE VALE PATRICIA, MÁS LE VALE.
    *amenaza mode on*
    En serio lo digo, Emma no merece sufrir más.
    Y yo me despido ya bcs me espera una tarde apasionante con mi amante Sócrates. Sí, me van los maduritos, ¿qué pasa? JAJAJAJJAJAA es bromi.
    Bueno, espero el siguiente.
    I love you.
    Att: La futura mujer de Zayn, Niall, Liam, Louis, Harry y Jamie.

    ResponderEliminar