jueves, 17 de octubre de 2013

Capítulo 32 | They Don't Know About Us


Jueves, 25 de diciembre


    Me desperté. Estaba sudando.
     Esperaba que me despertara la voz grave de Harry, los gritos maternales de Anne o los gruñidos de Matty, pero desgraciadamente no fue nada de aquello.
     Silencio.
     Aparté la funda nórdica y me incorporé, con un dolor de cabeza infernal y la nariz taponada. Las sienes me palpitaban con fuerza;me ardían y el dolor se extendía por todo el cuerpo, aturdiéndome hasta los mismísimos dedos de los pies. Entré en el cuarto de baño y no me sorprendí al ver a una joven pálida como el papel, con los ojos hinchados y rojos. Me lavé la cara y busqué un peine desesperadamente.
     Me recogí el pelo y salí del cuarto de Harry, esperando ver a alguien que me echara la bronca por beber tanto o por dormir demasiado, pero no llegó nadie.
     En la mesa del comedor que comunicaba con la cocina, estaba Gemma con la misma cara que yo. Los ojos rojos y hundidos, el rostro muy pálido. Se estaba frotando las sienes. Me miró, medio sonriendo, y me senté a su lado.
     — Creo que tengo un resfriado del demonio— rió por lo bajo y yo estornudé de manera brutal. La cabeza me vibró como un gong—. Y por lo visto tú también.
     — No puedo respirar— logré decir con la nariz taponada.
     — Tu café está en el microondas, y Harry me ha dicho que levantes el trapo del cuenco que hay sobre la encimera— dijo en un susurro y se lo agradecí profundamente. Si hubiera hablado en un tono más alto, lo más posible es que me hubiera estallado la cabeza. Me levanté hacia el microondas y saqué mi café, caliente como la lava. No sabía a qué temperatura estaba la lava, pero si lo supiera, seguro que estaba como aquella taza humeante. Levanté el trapo que me indicó Gemma y me vi con un gran cuenco de patatas fritas ante mí. 
     «Si te duermes, mañana por la mañana te haré patatas para desayunar» me dijo. Harry se lo tomó en serio. Me entraron arcadas y fui al comedor, ignorándolas por completo, a pesar de que adoraba las patatas fritas.
     — ¿Dónde están todos?— pregunte a Gemma, mientras untaba una tostada con mantequilla, mucho más despacio de lo habitual. Estornudé de nuevo.
     — Jesús— sonrió de medio lado y me tendió un pañuelo—. Harry nos ha cubierto. Ha dicho que ayer llegamos tarde y que nos dejaran descansar. Por lo visto se han ido a pasar el día a Mánchester. Me lo ha puesto en una nota y la vi cuando me desperté
     «A mí no me ha dejado ninguna nota» pensé, molesta.


     Cuando todos llegaron de Mánchester, bien caída la noche, Harry entró en su dormitorio sin dirigirme la palabra. Ni siquiera me miró al entrar. Dijo que no tenía hambre y que se marcharía a dormir. Ni siquiera tuvo la decencia de sentarse con nosotros para entregar sus regalos de Navidad, simplemente se encerró en su cuarto y no salió.
     Aquel fue su comportamiento durante los siguientes seis días. Al principio le perseguía a todas partes para que me diera una explicación, cosa que ignoraba por completo y seguía su camino. Luego decidí tener algo de orgullo y fui yo la que me distancié de él.
     Por las mañanas, no nos saludábamos con un beso, no nos mirábamos durante la comida y no nos despedíamos después de la cena. Él estaba siempre en casa, con Robin y Matt, y yo me mantenía siempre fuera de ella con Gemma o simplemente sola. Anne se había aproximado a mí, preguntándome que qué me ocurría. Yo le había sonreído de medio lado y me había dado la vuelta, huyendo de allí. Fui varias veces al río, donde fue Harry, para pensar. No esperaba que él fuera a buscarme, únicamente buscaba soledad y silencio para pensar. 



Miércoles, 31 de diciembre 


     Aquella noche era fin de año.
     El frío me congelaba los miembros. Recogí las piernas contra mi pecho y me apoyé firmemente contra el tronco del árbol, contemplando el agua del río correr. Escuché unas pisadas detrás de mí y una voz dulce me habló desde detrás del tronco. No era Harry, aunque sabía de antemano que él no iría.
     — Aquí es donde viene mi hermano— dijo Gemma, sentándose a mi lado.
     — Lo sé.
     — Mi madre ha reservado una mesa en un restaurante. Dice que no está dispuesta a que montemos otro numerito como el de la noche de Navidad.
     Silencio escondido por el repiqueteo del río, el viento invernal y una pequeña risa. Gemma suspiró, apesadumbrada.
     — Me parece una gilipollez que estéis cabreados por un maldito anillo de compromiso— me reprendió—. Por el amor de Dios. ¿Estás dispuesta a perderle por esta memez?
     — ¿A ti no te habría molestado, Gemma?— pregunté cortante—. Tiene un anillo para ti, te enteras y te deja de hablar. ¡Es tan infantil!
     — Por supuesto que sí, Em. Pero tú ya sabes que Harry es así— dijo ella—. Harry puede ser tan infantil como maduro. Es paradójico, pero es Harry de quien estamos hablando.
     Suspiré y me acurruqué contra mis rodillas, haciéndome un ovillo e intentando evadirme de todo el mal que me rodeaba. Gemma me dio la mano.
     — ¿Sabes lo que suele decirme Harry?— susurró—. Siempre dice que puedes elegir entre ser correcto con una persona o ser un poco más amable, y eso solo puede alegrarle el día— explicó—. ¿Has pensado en ser un poco más amable con él? Creo que a veces te mosqueas por cosas que para él son normales. No te lo digo porque sea mi hermano, sino porque me caes bien— admitió—. A día de hoy, eres de las chicas que más me gustan para él. Harry está feliz contigo. Irradia felicidad. Jamás le había visto así.
     — Por lo general, nunca he sido amable con nadie— murmuré—. Todo esto es un poco nuevo para mí. Desde la presión de sus fans a la excesiva atención mediática.
     — Harry espera a que te acerques a él con la cabeza bien alta. Le plantes cara y le digas: «tú y yo vamos a hablar, ahora mismo»— expuso ordenadamente—. Así que levanta el culo de ahí y corre— me ordenó.
     Apenas tuve tiempo de replicar, me levantó con una fuerza tremenda y me obligó a salir del descampado. Inesperadamente, mis piernas actuaron por instinto y comenzaron a moverse solas. ¿Qué iba a decirle? ¿Cómo iba a decírselo? El frío me cortó el rostro y se me congelaron las manos. Cuando menos me lo esperaba, había llegado a casa. No me molesté en saludar, entré directamente en el cuarto de Harry sin llamar.
     Estaba en medio de su cuarto, con una toalla atada a la cintura y con otra restregándose el pelo.      Levantó la mirada y me vio allí plantada, con las mejillas sonrosadas. 
     Y no precisamente por el frío.
     — ¿No podías llamar? Si estaba cerrada, era por algo— replicó. El pelo húmedo y rizado le caía sobre los hombros y fue cuando me di cuenta de lo larguísimo que lo tenía.
     — ¿Por qué me evitas?
     Rió por lo bajo y se sentó en el borde de la cama.
     — No te evito.
     — ¡Sí que me evitas! ¡Desde el día que supe lo del maldito anillo nuestra relación ha ido a peor!— grité, irritada.
     — ¿Acaso tu querías que me comprometiera?
     — Joder, pues no lo sé— alcé las manos al cielo—. Lo que no me esperaba era que me evitaras así. Me levanto después de haberme pillado la mayor borrachera de toda mi vida, tengo un catarro del demonio y me veo sola en tu habitación, ninguna nota, nada de nada, y cuando llegas a casa, no eres capaz ni de mirarme a los ojos.
     — Te hice patatas fritas— repuso.
     — ¡A la mierda las patatas! Has estado seis días evitándome y me niego a que esto siga así— exclamé—. Quiero que me des una explicación para todo y la quiero ahora mismo, o juro por lo que más quieras que hago la maleta, llamo a un taxi y me largo de aquí.
     Me miró igual de sorprendido que me habría mirado yo si hubiera sido él. Dios mío, me estaba convirtiendo en la típica niña de papá en busca de explicaciones por todo. «Qué coño, esto lo necesita» pensé.
     — Te he evitado porque...— explicó, al cabo de una larga pausa— el anillo, era para ti, es cierto. Pero...— bajó la cabeza y se pellizcó el puente de la nariz—, joder. Quería regalártelo por Navidad. Lo vi en una joyería y pensé «perfecto para Em». Solo sería un regalo de Navidad. Matty lo vio y pensó que sería para mi madre o algo por el estilo, por eso dijo lo del compromiso. Fue una broma. El caso es que lo soltó y me cabreé con él por husmear en mis cosas y ahora..., ahora tú pensabas que era de compromiso y no sabía cómo explicarte lo contrario, y parece ser que quieres que lo sea y...
     Se le aturullaban las palabras.
     Estaba muy nervioso.
     El anillo no era de compromiso. Debía alegrarme, debía saltar por las paredes, pero en lugar de aquello, algo se desinfló dentro de mí. Éramos jóvenes, llevábamos muy poco tiempo saliendo, pero pensar en casarme con él me daba una pequeña razón para seguir adelante.
     Inexplicablemente, los ojos se me llenaron de lágrimas y no sabía aún por qué. No quería llorar por algo tan ridículo como aquello. Era una absoluta estupidez. «Tonta, no llores. Deja de llorar ahora mismo» gritó mi conciencia, pero aquello solo provocó que los espasmos del llanto me cortaran la respiración. Me di la vuelta y salí del cuarto de Harry, hacia el de Gemma, cerrando la puerta con fuerza y dejándome caer hasta el suelo.
     ¿Qué estaba pasando por mi cabeza? Pensaba que no me quería casar con él. Todas las noches, antes de dormirme, me venía a la cabeza una imagen: Harry esperándome en el altar, con traje y corbata, y una sonrisa resplandeciente al verme entrar. Yo, vestida de blanco, con un ramo de flores y los ojos impregnados con lágrimas por la emoción. La iglesia en lo alto de un acantilado, con las olas chocando contra las piedras y la suave brisa marina revoloteando a nuestro alrededor.
     Pensar en aquello, hizo que se me contrajera el estómago y se me formara un nudo en la garganta. ¿Por qué estaba llorando? «Coño, pensaba que no querías casarte» decía mi yo malvado. «Y no quería, creo» musitaba mi yo bueno. «Eso, eso, tú llora hasta deshidratarte como una pasa. Morirás sola, rodeada de decena de gatos» siseaba un yo que ni siquiera sabía que existía.
     — Emma— llamó Harry, golpeando la puerta—. Emma, déjame entrar.
     — Ahora no, por favor— musité.
     — Déjame entrar o juro que echo la puerta abajo— amenazó—, y te aseguro que ya he tirado esta puerta un par de veces.
     Limpié mis lágrimas con la manga del jersey y me levanté. Harry la abrió y se quedó de pie en el umbral, con el pelo húmedo y la toalla en la cintura.
     — Yo...— empezó Harry y se le tensaron los hombros al verme en aquel estado—, ven aquí.
     Caminé y me escondí en él. Me apretó contra su pecho. Me estrujó contra él. No podía negar que no estaba preparada para casarme, pero tampoco lo estaba para recibir la noticia de lo contrario. Ni siquiera yo mismo sabía lo que quería. Aquel chico de rizos hacía que mi vida fuera una montaña rusa: subía y bajaba vertiginosamente sin yo poder controlarlo.
     — Lo siento. Pensé que...— me separó de él y se arrodilló ante mí, agarrando una de mis manos entre las suyas—. Si es lo que quieres, cásate conmigo.
     — No— negué con la cabeza—. No, Harry. Así no— le puse en pie y le abracé de nuevo. Recordé a mis padres y me pregunté si yo encontraría a alguien con el que poder estar casada toda la vida, alguien del que vivir enamorada durante años, tanto como el primer día. Alguien con quien comunicarte con tan solo una mirada, alguien que irradie felicidad con estar cerca de ti, alguien con quien compartir gran parte de tu existencia. 
     Alguien como Harry pero aún éramos jóvenes. No quería casarme aún.
     — Siento haberme puesto así— dije susurrando mientras acariciaba su espalda desnuda.
     — No. Si lo que quieres es que nos casemos...
     — Qué bonito— nos interrumpió Gemma, desde la puerta, mirándonos sonriendo—. Os dejaría abrazados todo el tiempo que quisierais, pero mamá está tirándose de los pelos porque ha reservado la mesa para las diez y media. Son menos diez y casi nadie está arreglado, así que tú— señaló a su hermano—: fuera de aquí.
     Harry se separó de mí, mascullando por lo bajo, y salió del cuarto dejando un aroma a Axe por el camino. Gemma me miró sonriendo y me tumbó sobre la cama.
     — Chica, ¿por qué has llorado?— enarcó una ceja y se apoyó en la pared—. De verdad te lo digo: no hay quien te entienda.


     El restaurante en el que estábamos cenando estaba lleno.
     El ruido de tenedores era ensordecedor y se me hizo un nudo en la garganta al mirar a mi alrededor y ver a padres, hijos, abuelos y nietos congregados. Eran las casi las once en Reino Unido, en España casi las doce. ¿Estaría mi familia reunida alrededor de la televisión esperando a comer las uvas? El primer Año Nuevo que no viviría con ellos.
     Gemma llevaba un precioso vestido de tirantes color verde que le sentaba como anillo al dedo; Anne y la madre de Matty llevaban trajes chaqueta de color marrón bastante similares; Robin y el tío de Harry trajes con pajarita. Matty llevaba un traje oscuro con la camisa abrochada hasta el cuello. Harry, sin embargo, llevaba unos vaqueros ajustados oscuros —no eran los de siempre— y una camisa negra desabrochada por el pecho. El pelo largo y rizado le caía por los hombros y había cambiado sus horribles botines por otros parecidos, de un color más claro y nuevos.
     Se hicieron las once, las doce en España. Saqué el móvil de la cartera, esperando la llamada de mi padre que no tardó en llegar.
     — Perdonad, ahora vuelvo— dije mientras me levantaba de la mesa, con el abrigo de la mano, para salir a hablar con él fuera del local.
     El frío me golpeó en la cara e hizo que me tiritaran las piernas. Había empezado a nevar y en el suelo se acumulaban varios centímetros de nieve.
     — ¡FELIZ AÑO NUEVO!— gritó toda mi familia al unísono. Un conjunto de voces graves, agudas y acentos más fuertes que otros me llenaron el pecho de alivio.
     — Aquí todavía son las once— repuse sonriendo.
     — ¿Qué tal con Harry?— preguntó mi hermana—. El otro día se publicaron algunas fotos de vosotros con fans en la puerta de su casa. ¿Qué tal todo por allí?
     — ¿Hace mucho frío?— intervino mi madre con su fuerte acento español—. Espero que estés abrigada, que ya nos conocemos. En pleno invierno vas solo con una camisa y el abrigo. Más vale que la madre de Harry insista en ese tema.
     — Hablando de Harry— añadió de inmediato Chad—. ¿Te lo has tirado ya?
     — ¡Chad!— le reprendió mi padre.
     — ¿Qué? Oye, todos estaban haciendo preguntas y yo no iba a ser menos. Tengo curiosidad— se defendió él, molesto—. Ahora yo soy la oveja negra, ¿no?
     Reí por lo bajo y me pasé la mano por el pelo, apartándomelo del rostro.
     — Sigo aquí, por si lo habíais olvidado— me hice notar—. En Holmes Chapel hace un frío terrible, mamá, así que no me queda otro remedio más que abrigarme, aunque he de admitir que la madre de Harry es bastante más estricta que tú en ese sentido— la escuché gruñir y reí por lo bajini—. La familia de Harry es muy agradable y no, Chad, no me lo he tirado aún. Cuando lo haga, te aseguro que serás el primero en saberlo.
     — Cuida tu lenguaje, señorita— dijo mi madre.
     — Muy bien. Espero que así sea— continuó papá— o tendré que mantener una conversación de tú a tú con Harry. Pero ahora tengo que hablar contigo. Vosotros, fuera de aquí— dijo, librándose de mi madre y hermanos—. Es sobre el juicio— fue lo único que alcanzó a decir. Su tono de voz no era ese tono que había usado cuando estuvo conmigo en Londres, paternal y dulce, protector y fuerte. Esta vez era preocupado y serio. Cerré los ojos y vi el abismo acercarse—. No quería darte las noticias en Nochevieja, pero tienes que saberlo cuanto antes.
     — ¿Qué ha pasado?— pregunté con un hilillo de voz.
     — Las cosas no van bien, Emma. No te voy a engañar— admitió apesadumbrado—. Esta mañana nos hemos vuelto a reunir los abogados, tu madre y yo, y nos han informado de que no hay nada que te salve. Hemos leído la letra pequeña una veintena de veces, pero nada. No hay nada que demuestre que ese contrato es falsificado y al no haber un notario el día de su firma, no tenemos nada. Están intentando buscar algún tipo de cláusula a la que pueda aplicarse algo. Ni siquiera saben por donde buscar.
     — El juicio está perdido— afirmé y él resopló. «No llores, Emma. No llores»—. No debí haber firmado aquel contrato. Lo siento, papá— musité y se me llenaron los ojos de lágrimas—. Lo siento.
     — Pequeña, hemos salido adelante juntos. Ya lo hemos hecho una vez y volveremos a hacerlo, ¿de acuerdo? No permitiré que tengas que pasarte tres meses en una cárcel por algo que no has hecho— dijo decidido—. Encontraremos algo, como si tenemos que inventarlo. Saldremos de esta. Y si, efectivamente, perdemos el caso, moveré cielo y tierra para que no vayas allí. Te lo prometo.
     — Vale— susurré—. Gracias, papá— miré al interior del local y a través del cristal pude ver a Harry sentado, mirándome lascivamente—. Te voy a dejar, papá. Tengo que terminar de cenar. ¿Cuándo vais a ir vosotros a Cork?
     — Mañana por la mañana.
     — Vale— asentí—. Te quiero.
     — Yo también te quiero.
     Colgué pero no entré al restaurante.
     Me levanté el cuello del abrigo y me apoyé en la pared. Necesitaba un momento para recapacitar. La Navidad, que teóricamente eran unas fechas de felicidad, se estaban convirtiendo en mi odisea. Aunque en cierto modo, había estado casi dos meses intentando olvidar el tema del juicio, como si no existiera. Había enterrado aquel tema en un rincón de mi corazón, cerrándolo con llave, haciéndome creer que habría alguna salida. La misma sensación cuando haces un examen que, a pesar de saber que no habías estudiado, albergabas la esperanza de aprobar con un cinco pelado. Por desgracia, la fecha del juicio se acercaba y no había alternativa.
     «Cierra los ojos y mira la oscuridad»
     Ese consejo solía darme mamá cuando de niña no podía dormir. Miré fijamente la inmensa negrura que se extendió a partir de mis párpados cerrados. Aunque estaba sobre unos tacones de aguja, me sentía colgada del abismo al que llevaba asomándome todo el día. Caí, floté, volví a caer y, finalmente, volví a quedar sentada en el borde.
     Me pasé las manos por los ojos, me coloqué el pelo y sonreí.
     Entré de nuevo en el restaurante y me senté en mi lugar, al lado de Harry. Todos pasaron por alto la rojez de mis mejillas y mis ojos, considerando que se debía al frío. Harry me conocía demasiado bien. Me agarró la mano y me la apretó, inclinándose cerca de mi oído.
     — ¿Todo va bien?
     — Todo va bien— afirmé, dándole un beso en la mejilla.


     Eran las doce menos cinco de la noche. En la mesa solo había copas con varias botellas de champagne cerradas destinadas para ser abiertas. Todos quienes estábamos en el restaurante teníamos gorritos de fiesta de cartón. En la televisión estaban emitiendo en directo las campanadas desde Londres. Miles de personas se habían congregado bajo el Big Ben y frente al río Támesis para ver el posterior juego de fuegos artificiales. En Reino Unido no celebraban el año nuevo con uvas. Aquello sería algo a lo que debía acostumbrarme. Cuando quedaron diez segundos, todo el mundo allí comenzó a hacer la cuenta atrás.
     Diez. Nueve. Ocho. Siete.
     Los gritos de todo el mundo me estaban martilleando los oídos. Gemma me miró con una sonrisa de oreja a oreja y Matty se apoyó sobre mis hombros y comenzó a saltar cual niño emocionado.
     Seis. Cinco.
     Robin y Anne se dieron la mano. Harry me miró y no pude contenerme. Alcé la mirada hacia él.
     Cuatro. Tres.
     — Te quiero— me susurró.
     — Yo también— le contesté a la que todo el mundo gritó. 
     Dos.
     Uno. Harry me rodeó con un brazo.
     Un grito ensordecedor de «FELIZ AÑO 2015» me taladró los oídos y se emitió en directo en televisión el estallido de alegría de toda la gente que se había congregado a pies del London Eye en la capital. Harry me agarró por la cintura y me levanto, mientras yo me abrazaba a su cuello.
     — Primer año nuevo juntos— le dije al oído, lo suficientemente alto para que pudiera escucharme por encima de todos los gritos—. Gracias por cambiar mi 2014.
     — No— dijo cerca de mi oído cuando le abracé con más fuerza—. Gracias a ti por cambiar mi vida.
     Abrazos, besos y gritos fueron mi vida en apenas segundos. Estaba abrazando a Anne cuando misteriosamente Gemma me estaba dando besos, y sin comerlo ni beberlo, era Matty el que me acogía entre sus brazos. Un lío de besos, gritos y miembros repartiendo abrazos me rodeó. Entonces el dueño del restaurante abrió una botella de champangne y comenzó a cantar Auld Lang Syne. Era una canción tradicional que se cantaba siempre después de las felicitaciones.
     — Should old acquaintance be forgot, and never brought to mind?— comenzó a gritar y todo el mundo siguió la canción. Harry le miró sonriendo y se unió al alboroto—. Should old acquaintance be forgot, and old long since?— la gente comenzó a pasar copas llenas de champagne y todo el restaurante las alzo al cielo a modo de brindis mientras seguían cantando—. For old long since, my dear, for old long since— se me pusieron los pelos de punta, enredé mis dedos con los de Harry, alcé mi copa y canté con ellos—. We’ll take a cup of kindness yet, for days of old long since.
     En Reino Unido tal vez todo no fuera tan distinto a como solía ser en España.
     Tal vez hubiera juzgado equivocadamente a los británicos.



     Una hora después, en el pub donde habíamos ido a tomar algo, el ambiente estaba algo más calmado pero con la misma esencia. Gemma estaba bebiendo una copa mientras hablaba con Kevin que se había unido a nosotros y Matty en un rincón del pub hablando con una chica por teléfono. Harry y yo estábamos en la mesa con Gemma, pegados pero sin decir nada. Tan juntos que su calor corporal era el que me calentaba los miembros entumecidos.
     — ¿Quién te llamó antes?— preguntó Harry, mientras pasaba el dedo por encima del cristal del vaso, trazando círculos. Con el otro brazo me rodeaba la espalda y acariciaba suavemente mi hombro desnudo con el pulgar—. ¿Era tu padre?
     — Sí, era mi padre.
     — ¿Qué te ha dicho? ¿Sobre el juicio?
     Asentí.
     — No te preocupes por eso. No ahora— sonreí, lanzándome sutilmente sobre su boca, sintiendo la calidez de sus manos rodear mi cintura. Le sujeté el rostro, deslizando mis dedos entre sus rizos y jugando con ellos. Cerré los ojos con fuerza y tomé una decisión casi al instante.
     Me separé de él y di un último trago a mi vaso de Nestea —Harry no me dejaba beber alcohol—, mientras me colocaba el escote del vestido y ponía el abrigo. Me agaché sobre él, dándole un beso en los labios, y le tendí la mano.
     — Vámonos a la cama.
     — ¿A la cama? ¿Nos vamos a dormir ya?— preguntó, apurando su copa—. Por el amor de Dios, Emma. La fiesta no ha hecho más que empezar— replicó, mirando a su alrededor y posando la vista en su hermana y Kevin, mientras enarcaba una ceja, molesto.


     — ¿Quién ha dicho que vayamos a dormir?— sonreí.

13 comentarios:

  1. POR TU VIDA. ¿CÓMO ME DEJAS ASÍ?
    O SEA, JODER. JODER, JODER, JODEEEEEEEEEEEEEEEEEEER.

    Mamá de Patri, no la juzgues. Somos unas guarronas y queremos detalles porque Harry nos frustra y you know (?)
    DETALLES, DETALLES. QUIERO TODOS LOS JODIDOS DETALLES, DIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS.

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  2. JO-DER.
    Sexo. Hemma. Porno. Por fin
    NO-ME-DEJES-ASI
    Detalles, pero coño, subelo
    @gblazques

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  3. Jo, entre Harry y Emma cabreados, el juicio, lo del anillo. Solo espero que salga bien todo, Emma no puede acabar en la cárcel.
    Por cierto, me gustó mucho la Emma borracha de tu anterior capítulo. Deberías sacarla más HAHAHAHAHA.
    En cuanto al tema hazlo como mejor se te dé, pero yo prefiero con detalles (Cierto madre de Patri, somos unas guarrillas adolescentes hormonadas xd).
    Espero el siguiente pronto bby.

    @Youreperfect1D xx.

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  4. OYEEEE, ERES INCREIBLE, GRACIAS POR AVISARME!! QUE ME ENCANTA, QUE SE TE DA GENIAL LO DE ESCRIBIR. Y HEMMA ES IMPRESIONANTE, ESTOY ENAMORADA DE KEVIN, MATTY ES UN POCO IMBECIL, PERO PARECE BUENA PERSONA, Y GEMMA ES LA QUE HA SALVADO SU RELACION, O SEA QUE ME ENCANTA. SIGUE ESCRIBIENDO, SUBE EL SIGUIENTE PRONTO PLIS. Y RESPECTO A LO DE LOS DETALLES, TAMPOCO CREO QUE HAGA FALTA ESPECIFICAR... DEMASIADO!! MUAQUIS :3

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  5. PATRI, PATRICIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. HOLA, ESTOY LLENA DE FEELS, PORQUE, HOLA, :(

    EMMA ME HA DADO UNA PENA SUPREMA CUANDO SE HA ENTERADO DE QUE NO SE CASABA, LA POBRE NO SABIA YA NI SI NO QUERÍA CASARSE Y :(((

    HARRY YO NO SOY EMMA PERO TAMBIÉN QUIERO UN ABRAZO SABES. LA TOALLA YA SI ESO TE LA QUITO YO QUE NO HAY PROBLEM. :)

    Y la puta cárcel me lleva por la calle de la amargura. Pero venga, tú, yo, nosotros, vosotros, ellos, TODO EL MUNDO sabe que si Emma va a la cárcel como mucho sera para pasar una noche en el calabozo:))

    Y NADA MÁS, NO NOS QUIERAS SUBESTIMAR.

    y ooooooooooooh, si viene aquí, LA GUINDA DEL PASTEL. Yo que me había hecho a la idea de que ya la habías introducido en este, JAJAJAJAJAJAJ.

    Por cierto, puto Brad, que amo. "¿te lo has follado ya?" JJJAJAJJAAJA NO SE CORTA EL TIO.

    Sobre Hemma, yo quiero detalles. Si me subo por las paredes quiero que sea con una razón añadida. :)

    Mamá de Patri, si estás leyendo esto, no la juzges, ella sólo cumple nuestras órdenes, but we love her. xx


    @Harryverse

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  6. AAAAAAAAAAAAY MIS FEEEEEEEELS ASDFGHJLK SIEMPRE ME DEJAS CON LOS MISMOS FEELS.
    HARRY Y EMMA NO PUEDE ESTAR ENFADADOS POR QUE ME PARTEN EL CORAZON Y NO.
    EMMA ME HA DADO MUCHA PENA POR QUE AUNQUE NO QUISIERA CASARSE TENIA LA ILUSION Y ESO DUELE.
    EL PUTO JUICIO, CON LO FELIZ QUE ERA YO SIN EL PUTO JUICIO :((((((( PERO YO SE QUE TU ERES BUENA PERSONA Y QUE EMMA NO VA A IR A LA CARCEL *o eso espero*
    COMO NOS VAS A PREGUNTAR SI QUEREMOS DETALLES PUES CLARO QUE QUEREMOS, OMG LLEVAMOS MUCHO TIEMPO ESPERANDO A QUE HARRY Y EMMA SE DEN LO SUYO Y TIENE QUE SER CON T O D O S LOS DETALLES.
    MADRE DE PATRI PERDONANOS POR SER TAN PERVERTIDAS <33
    Y BUENO PA' QUE TE VOY A DECIR MAS SI YA SABES QUE AMO TU NOVELA.
    SUBE PRONTO EL SIGUIENTE CAP PLS, ILY.
    @iflywith5idiots

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  7. ¿CÓMO LO PUEDES DEJAR ASÍ? :(((( PD: DETALLES DETALLES DETALLES DETALLES DETALLEEEEEEEEES.
    ESPERO QUE EMMA NO VAYA A LA CARCEL PORQUE SI NO... AY DIOS NO.
    SIGUIENTE PLS <3 @bradfordgirls_

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  8. PERO ¿QUÉ HACES? DIOS MÍO PATRI O SEA, DETALLEES POR FAVOR. MAMÁ DE PATRI: SOMOS LOS LECTORES LOS PERVES PERO ESTA NOVELA ES LO MSJOR. ASÍ QUE DETALLES. POR EL AMOR DE DIOS ES LA MEJOR NOVELA. EN SERIO, ME HA ENCANTADO. @liamswear_

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  9. OH. MY. FUCKING. GOD.

    xsasrgfewtjaexacdvfdnsbvafgajbvkjbvhefcdsamfvfsaaafrjgewfiewhfregyrekfnegbybgrjbgrevnebughbfrtg

    Me puto muero, en fin, que quiero toooooooooooooooooooooooooooooodos los detalles, you know?

    Por cierto, madre de Patri si lees esto, solo decirte que Patri no tiene la culpa, nosotros sí porque Haroldo es... Haroldo y es muy sadfgkjh.hgfdsan ¿saes? Pues que no te preocupes si te asombra la gran perversión de tu hija, SUS LECTORES SOMOS PEORES JAJAJAJAJA
    Vale ok, no.

    Es una novela increíble me encanta sdfnmfadwemn,bvjfkabgj muero <3<3<3

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  10. ¿COMO PUEDES DEJARNOS ASI Y QUEDARTE CON LA CONCIENCIA TRANQUILA?¿EH?¿COMO?
    DIOS,ENTRE EL ANILLO,EL JUICIO,Y QUE CASI PENSABA QUE IBAN A ROMPER ME VA A DAR ALGO.
    DETALLES.PLEASEEEEEEEE.DETAAAAAAAAALLES.D-E-T-A-L-L-E-S.You know
    Mami de Patri si lees esto la culpa no es de tu hija,es de Haroldo que nos ha corrompido.Nah,es nuestra que somos unas pervertidasJAJAJAJA NO TE ENFADES PLS.
    Siguiente now.@fixmelukey

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  11. Y ya está Patri dejándome como siempre. <<¿QUIEN HA DICHO QUE VAYAMOS A DORMIR?>> OH, PUTOS FEELS TIA. PAJZKALAOGZHSJ PLEASE, CON DETALLES EH, TÚ DETALLA BIEN. MAMI DE PATRI: SOMOS UNAS GUARRONAS, NO LA JUZGUES A ELLA, ES QUE ES HARRY, YOU KNOW(?) SUBELO MUY PRONTO PORQUE NO A-G-U-A-N-TO. TE QUEREMOS PATRI <3

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  12. TE ODIO, ESTAS HACIENDO QUE ME ENAMORE DE HARRY. DETALLES, DETALLES, DETALLEEEEES. ¿COMO SE TE OCURRE DEJARME ASI? PROXIMO CAPITULO YA, POR FAVOR.

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  13. Hola madre de Patri, si lees esto quiero pedirte perdón por hacer de tu hija una pervertida. Pero es nuestra culpa, ella no es así en realidad JAJAJAJJAJAJA lo es. ¿Para qué mentirnos?
    Va, este capítulo ha sido extraño en base a que he odiado a Emma y a Harold por no hablarse. O sea, hola. ¿SON GILIPOLLAS OR...? ¿Por qué se dejan de hablar durante 6 días? QUE VALE QUE NO SE VAYAN A CASAR, (que ya sabía yo que no lo iban a hacer porque ya empiezo a conocer tu retorcida mente) PERO QUE SON NOVIOS. Y EMMA, TIENES A UN PUTO DIOS GRIEGO COMO NOVIO, HÁBLALE COÑO.
    Me sulfuran. En serio.
    Debo admitir que el ''pero te he hecho patatas'' de Harry ha sido amor, pero chico, eso no te defiende lo suficiente. Ay, god.
    Estos dos son bipolares, de verdad te lo digo. Me van a volver más loca de lo que estoy y eso es perjudicial para la humanidad. Menos mal que en el próximo capítulo habrá amor (del duro OKYA) y ya me curarán un poco la locura.
    Aunque ahora que lo pienso me entrarán feels y estaré peor. WHYYYY ME HACES ESTO PATRICIA? Eres cruel.
    Pero te amo, eh.
    Ah ah ah, sabía que lo del juicio daría por culo hasta en fin de año.
    También quiero avisarte de que como Emma lo haga con Harry porque va a ir a la cárcel, lo harán tan apasionadamente y dejará a Harry necesitado de amor y... Quiero pedirte que no metas a Cara ahí, méteme a mí, me ofrezco voluntaria para saciar sus necesidades de hombre (?¿?¿?¿?¿?) JAJAAAAAAAAAJAJAJAJA déjame, las fotos de él en la playa me han afectado gravemente.
    Espero que estés lista para mi próximo comentario en el cap 33, será todo frustraciones. Prepararé gifs y todo lol Olé olé mi profesionalidad.
    Nos vemos las caras en el próximo cap (como se te ocurra cortar el rollo cuando estén apunto te juro que te rajo viva) I LOVE YOU WITH ALL MY HEART, PATRI.

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